Coronavirus, una “falsa alarma”: Campaña contra el racismo y el neoliberalismo

9 minutos de lectura

Por: Prof Michel Chossudovsky

“Los medios son la entidad más poderosa en la tierra. Porque controlan las mentes de las masas, tienen el poder de hacer culpables a los inocentes y de hacer inocentes a los culpables, y eso es poder…Si no tienes cuidado, los periódicos te harán odiar a las personas que están siendo oprimidas, y amar a las personas que están oprimiendo”: Malcolm X.

“Por un momento brillante a fines de la década de 1960, realmente creíamos que podíamos cambiar nuestro país. Habíamos identificado al enemigo. Lo vimos de cerca, teníamos su medida y teníamos muchas esperanzas de que prevaleceríamos. El enemigo estaba vacío donde teníamos sustancia. Toda esa sustancia fue destruida por la bala de un asesino”: William Pepper (página 15, The Plot to Kill King)

***

A lo largo y ancho de Estados Unidos, así como en Europa occidental, hay una campaña contra el racismo después de los eventos dramáticos ocurridos en Minneapolis. Desde luego, nuestros pensamientos están con George Floyd, su familia y amigos. Nos solidarizamos con los afroamericanos que son objeto de asesinatos policiales y discriminación racial. La historia colonial y contemporánea han dejado su huella. Hoy, los afroamericanos también son víctimas del neoliberalismo que provoca pobreza, desigualdad social y desempleo.

La campaña contra el racismo, incluidos los movimientos de protesta, no puede separarse de una batalla, más amplia, contra el neoliberalismo y los instrumentos diseñados cuidadosamente para llevar adelante la opresión económica y social.

En este momento, hay una pregunta importante que debe abordarse. La pandemia de la COVID-19, sustentada en datos manipulados y una campaña de miedo, está acabando con la vida de las personas. Es un acto de guerra económica y social contra la Humanidad. Se lleva adelante en todo el mundo.

La evidencia más reciente es un informe filtrado por el Ministerio del Interior de Alemania, que confirma que el virus COVID-19 es una “falsa alarma”. Según el equipo de expertos contratados por el gobierno alemán, COVID-19 es de menos importancia que la gripe estacional 2017-2018, que apenas y mereció la atención de los titulares de prensa.

Si bien el informe reconoce los peligros para la salud pública, destaca que “el peligro obviamente no es mayor que el de muchos otros virus. No existe evidencia de que esto sea algo más que una falsa alarma”.

Otros informes llegan a conclusiones similares sin mencionar la manipulación de los certificados de defunción.

El confinamiento de Italia a principios de marzo se justificó con “datos falsos”. Vittorio Sgarbi, un legislador, declaró en el Parlamento que el cierre de un 60% de la economía de Italia se tomó considerando un estimado de 25,000 muertes por coronavirus.

“No es cierto”, dijo. “Según el Instituto Nacional de Salud, un 96.3% no murió de coronavirus, sino de otras patologías, lo que significa que solo 925 han muerto por el virus y 24,075 han muerto por otras causas (…) el virus era más pequeño que una gripe. ¡No mientas! ¡Di la verdad!”

Las mentiras son numerosas: muchos científicos y prominentes políticos han hablado al respecto. Tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, el “conteo duplicado” se ha utilizado para inflar el número de casos positivos reportado.

El senador Dr. Scott Jensen de Minnesota “recibió un documento de 7 páginas que le enseñaba cómo llenar un certificado de defunción por un “diagnóstico COVID-19?, incluso sin una prueba de laboratorio que confirme el diagnóstico”. De acuerdo con Jensen:

“En este momento, Medicare está determinando que si un hospital admite a un paciente con la COVID-19, recibirá 13,000 dólares. Y si este mismo paciente es conectado a un respirador recibirá 39,000 dólares, tres veces más. Nadie puede decirme después de 35 años en el mundo de la medicina que a veces ese tipo de cosas impactan en lo que hacemos”. (Dr. Sen. Scott Jensen, entrevista de Fox, énfasis añadido).

Mientras tanto, los políticos han estado mintiendo, los medios de comunicación han sido los encargados de mantener la campaña de miedo. La vida de las personas está bajo amenaza. Las mentiras y los sobornos son la fuerza detrás. Tanto políticos como científicos son cooptados.

Todo con tal de justificar el “distanciamiento social”, y cumplir el infame confinamiento que limita a las personas a permanecer en sus hogares, en muchos casos sin ingresos, alimentos y atención médica. Las personas obedecen porque tienen miedo.

¿Pero por qué la campaña antirracismo no ha puesto sobre la mesa estos problemas?

El confinamiento es “racista”. Sirve como justificación para negar el derecho fundamental de las personas a tener un empleo. Es pura ingeniería social. El confinamiento destruye nuestras instituciones, socava la vida familiar y las relaciones sociales, destruye la cultura, cierra escuelas y universidades y, por supuesto, empobrece a gran parte de la población mundial.

Y si la pandemia es al final de cuenta, “una falsa alarma” (según un informe del gobierno alemán), no existe justificación para cerrar la economía.

La campaña contra el racismo y el confinamiento

Desde el principio, el confinamiento se ha venido utilizando como un medio para desestabilizar a la economía estadounidense y generar desempleo masivo. ¿Por qué, entonces, la campaña “contra el racismo” apoya el confinamiento?

Esta campaña contra el racismo no es un movimiento de protesta contra las élites financieras que presionan a los gobiernos para que posterguen la reapertura de la economía nacional el mayor tiempo posible.

El “gran dinero” (‘Big Money’) controla a los políticos. Controla a los medios de comunicación que están detrás de la campaña del miedo. Son los acreedores del Estado, que ahora están proceso de otorgar un paquete de préstamos multimillonarios para endeudar a los gobiernos. Su intención es desregular el mercado laboral y recoger lo que quede de las empresas en bancarrota.

Las protestas y los disturbios sirven a sus intereses. Las élites financieras no son objeto del movimiento de protesta. Todo lo contrario: sus fundaciones multimillonarias de élite están apoyando a muchas de las organizaciones no gubernamentales (ONG) progresistas que están protestando contra el racismo, al mismo tiempo que rinden homenaje al Partido Demócrata, que está en contra de la reapertura de la economía:

#WhatMatters2020 de BLM (‘Black Lives Matter’, “Las vidas negras importan” en español) es una campaña destinada a maximizar el impacto del movimiento BLM al impulsar a los partidarios y aliados de BLM a las urnas en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020 para construir el poder colectivo y garantizar que los candidatos sean responsables de los problemas que afectan de manera sistemática y desproporcionada a los negros y comunidades desatendidas en todo el país.

El #WhatMatters2020 de BLM se enfocará en temas relacionados con la injusticia racial, la brutalidad policial, la reforma de la justicia penal, la inmigración negra, la injusticia económica, derechos humanos LGBTQIA, la injusticia ambiental, el acceso a la atención médica, el acceso a una educación de calidad y los derechos y la supresión de los votos.

Esta iniciativa inspirará y motivará a las personas a preguntarse a sí mismas y a sus candidatos. ¿Realmente está abordando “What Matters” (“lo que importa”) en 2020?

“¿Qué importa en 2020?” Lo que BlackLivesMatter no aborda es que los afroamericanos son víctimas de la campaña de miedo alrededor de la pandemia de la COVID-19, que en la práctica fomenta la división social y el racismo.

Es una estafa: el confinamiento crea desempleo y afecta a las comunidades afroamericanas de Estados Unidos. Es un instrumento de “injusticia económica”. Es neoliberalismo.

El “daño colateral” económico y social de la COVID-19 es el desempleo masivo, la pobreza, la muerte y la desesperación. El “establishment” financiero está detrás.

Apoya el confinamiento que crea pobreza e interrumpe la actividad económica. De facto, todo el mundo tiene connotaciones racistas. ¿Por qué? Porque atenta contra la vida de las personas.

El daño ocasionado por un “confinamiento económico global” excede por mucho los impactos en la salud a causa del coronavirus.

El objetivo de las élites financieras, las fundaciones multimillonarias y los filántropos es la concentración de la riqueza, la quiebra de la economía real, el desempleo masivo, la desigualdad social y el racismo.

Si usted está en contra del racismo, el fin del confinamiento, la reapertura de la economía nacional y la recuperación del empleo deberían ser la prioridad número uno.

Para decirlo sin rodeos: No hay un movimiento de protesta masiva contra el confinamiento impuesto por la pandemia de la COVID-19. Las mentiras son aceptadas al pie de la letra.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está financiada por la Fundación Gates y ‘Big Pharma’, los políticos de todo el mundo son cooptados y sobornados. Pero al mismo tiempo, las organizaciones de beneficencia y las fundaciones multimillonarias (incluidas Soros, la Fundación Ford, Rockefeller y otros) están detrás del financiamiento de las ONG antirracistas “progresistas”, que actúan como una “oposición bajo control”.

La “disidencia manufacturada” y su financiamiento son también una empresa multimillonaria. “Los mecanismos de” fabricación de la disidencia “requieren un entorno de manipulación, un proceso de torsión de brazos y cooptación sutil de individuos dentro de organizaciones progresistas”.

Estas ONG han decidido pasar por alto el hecho de que los afroamericanos son víctimas del neoliberalismo y el confinamiento de la economía estadounidense.

El confinamiento es parte integral de la plataforma electoral 2020 del Partido Demócrata, una agenda racista neoliberal a favor de la guerra impuesta por Wall Street, ‘Big Pharma’, el Complejo Militar Industrial, et al.

No lanzarte a una batalla contra el Imperio y luego pedirle al mismo Imperio que financie tus movimientos de protesta.

“Todo lo que hizo la Fundación [Ford] podría considerarse como “hacer que el mundo sea un lugar seguro para el capitalismo“, reducir las tensiones sociales al ayudar a consolar a los afligidos, proporcionar válvulas de escape para los enojados y mejorar el funcionamiento del gobierno (McGeorge Bundy, ex asesor de Seguridad Nacional y presidente de la Fundación Ford, 1966-1979).

BLM de ninguna manera “pone en peligro” al capitalismo global:

“…Black Lives Matter está cada vez más inundado de efectivo, recaudando promesas de más de 100 millones de dólares de fundaciones liberales [2016] … [incluyendo] La Fundación Ford y la Filantropía Borealis … Esa financiación se suma a más de 33 millones de dólares del principal donante del Partido Demócrata, George Soros ‘, así como la donación del Centro para el Progreso Americano”. [encabezado por John Podesta Jr., jefe de gabinete de la Casa Blanca de Obama]

Un verdadero movimiento de masas

Lo que necesitamos es un movimiento verdadero de pasas, a lo largo y ancho de todo el país, a nivel nacional e internacional, independiente del financiamiento de las corporaciones. La crisis del coronavirus es un acto de guerra contra la Humanidad. Debemos llegar a todos aquellos que están siendo víctimas de la crisis del coronavirus. La legitimidad de la pandemia de la COVID-19 está sustentada en el miedo, la desinformación y la sumisión a una autoridad superior.

Romper con la mentira significa romper un proyecto criminal de destrucción global, en el que la búsqueda de ganancias es la fuerza que lo impulsa.

Lo que se requiere es la formación de una red independiente y que incluya a todos los sectores de la sociedad, áreas urbanas, pueblos y aldeas, lugares de trabajo, parroquias.

Las organizaciones de trabajadores y agricultores, las asociaciones de profesionistas, las asociaciones empresariales, las escuelas, los sindicatos de estudiantes, las asociaciones de veteranos y los grupos eclesiásticos serían convocados para integrar este gran movimiento. La pandemia de la COVID-19 se fundamenta en la mentira. Por eso hay que romper el consenso.

Michel Chossudovsky

Michel Chossudovsky: Profesor emérito de Economía de la Universidad de Ottawa, es fundador y director del Centro de Investigación sobre la Globalización (Global Research). Sus escritos se han publicado en más de 20 idiomas, es un activista antiglobalización y antibélico. Ha actuado como profesor visitante en organizaciones académicas en Europa occidental, América Latina y el Sudeste asiático, además de asesor de gobiernos en países en desarrollo y consultor de organizaciones internacionales como el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Ha sido galardonado con la Medalla de Oro de la República de Serbia por sus escritos sobre la guerra de agresión de la OTAN contra Yugoslavia (2014).

Artículo original en inglés:

The Corona “Global False Alarm”, the Campaign against Racism and Neoliberalism, publicado el 6 de junio de 2020.

Traducido por Ariel Noyola Rodríguez para el Centro de Investigación sobre la Globalización (Global Research).
La fuente original de este artículo es Globalización
Derechos de autor © Prof Michel Chossudovsky, Globalización, 2020

Comparte, si te gusto

Puede que te hayas perdido