Adaptarse a lo nuevo

Por Jairo Alarcón

Darwin dijo que las especies que mejor se adaptan al medio son las que prevalecen sobre
aquellas que no lo hacen. El darwinismo social continuó con esa línea de pensamiento bajo los cánones de las diferencias somáticas, pervirtiendo lo dicho por el naturalista inglés. Actualmente, algunas tendencias sobre el comportamiento humano continúan con tales ideas, requiriendo a la humanidad su adaptación al nuevo orden mundial, al modelo cibernético, a la era digital, de altos y acelerados cambios y avances tecnológicos. La tecnología ha llegado para quedarse, y lo que hace algunos años atrás era impensable, producto de la más inquieta imaginación, ahora resulta ser una realidad. El desarrollo de las comunicaciones, la nanotecnología, cibernética y robótica están cambiando el escenario del cual el ser humano es parte activa. En los 70, Alvin Toffler alarmaba a la población mundial sobre el acelerado desarrollo tecnológico, el cual no se compara con el pausado desarrollo del comportamiento humano. Los cambios en el accionar de las personas son mucho más lentos que los que se imprimen dentro de la tecnología. La adaptación ha sido uno de los mecanismos que han permitido a las distintas manifestaciones de vida continuar existiendo a pesar de las adversidades. En sí, una de las características de todo ser vivo es su adaptabilidad al medio; sin embargo, en los seres humanos ese proceso se hizo mucho más complejo a partir del desarrollo de su potencial racional. Fue así como de la adaptación biológica, común en todo ser vivo, en los humanos fue transformado en procesos sociohistóricos, donde dejan de adaptarse para tomar el control de la naturaleza socialmente. No obstante, el poco ejercicio de una actitud crítica, adormecida intencionalmente por el sistema educativo de un mundo de transacciones comerciales que impera actualmente, ha hecho que la mayor parte de la población simplemente siga lineamientos que le son señalados. Es decir, que sigan el nuevo guion que se les ha impuesto a partir de elementos persuasivos, donde la reinvención y la adaptación son las palabras mágicas, eso sí, sin la consabida amenaza de desaparecer y su aniquilamiento. Comprender que es el mercado el que determina el desarrollo desmedido de la tecnología y, por lo tanto, hay intencionalidad esencialmente lucrativa y que es en su uso en el criterio para su manejo donde están los problemas, y dará la pauta ver con otros ojos la supuesta adaptabilidad que se pide. Decía Marcuse, la tecnología como tal no puede ser separada del empleo que se hace de ella; la sociedad tecnológica es un sistema de dominación que opera ya en el concepto y la construcción de técnicas. Una simple adaptación no es lo mismo que tomar el control de la tecnología. Los seres humanos no simplemente se deben adaptar a lo nuevo, también pueden tener el criterio para decidir cuándo hacerlo, por qué hacerlo y bajo qué condiciones hacerlo.

Fuente DCA

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