L´affaire diplomátique

Miguel Angel Sandoval

Es posible que las declaraciones presidenciales no hayan sido por los canales adecuados, con la manera, el lugar, o en el tiempo adecuado. Lo cierto es que la cooperación de EEUU hacia nuestro país tiene en los migrantes una asignatura pendiente.

Pero igualmente, el gobierno de Guatemala tiene un déficit de atención el tema migrante. En los EEUU las cárceles para migrantes en Texas o en otros lugares hablan por sí solas. No hace falta agregar nada.

De la misma manera, la expulsión de connacionales revela un trato infame de la administración de EEUU hacia los migrantes guatemaltecos. Se sabe de retornados que vienen infectados por el coronavirus.
Y eso es una barbaridad, una muestra de absoluto desprecio por los derechos humanos de los migrantes expulsados, como es el caso de las familias separadas.

A pesar del listado de aspectos de la cooperación, en materia de migrantes, los EEUU tienen techo de vidrio. Guatemala por su parte no canta mal las rancheras, como se dice popularmente en nuestro vecino país.

Un ejemplo es el desastre de Conamigua, que es esa comisión para atención a los migrantes que no deja de asombrar por su ineficiencia y por las reiteradas muestras de corrupción y compadrazgos.

Ni hablar de la visión predominante hacia los migrantes en el Estado guatemalteco: son divisas nada más. Para otras cosas no cuentan. Los bancos compiten para ver quién se queda con la mejor tajada de las remesas, los partidos políticos para ver quien obtiene más votos, las telefónicas para tratar de sacar más ventajas de los migrantes. Así sucesivamente. Pero de fondo, los migrantes no interesan.

Si se fueron es por su gusto se llega a afirmar. Sin pensar que el modelo económico los expulsa. Punto. A la política exterior de EEUU le reconozco su apoyo invaluable a la Cicig y esperaría que ese compromiso se mantenga.

Pero no puedo dejar de señalar que en ocasiones cierran los ojos cuando sus aliados en funciones de gobierno hacen de la corrupción la forma principal de gobierno. Lo cierto de todo es que son relaciones asimétricas. En donde la noción de soberanía nacional se ha perdido de forma absoluta por los gobiernos que con el apoyo de EEUU vienen desde la intervención norteamericana de 1954. Finalmente no es momento de rasgarse las vestiduras.

Es cierto que se trata de un “gaffe diplomatique”. Nada más que eso. Los temas de fondo se pueden resolver y ojala que la pandemia nos permita abordar el asunto de los migrantes con otra visión, nuevos alances y una perspectiva diferentes. Lo mismo aplica hacia los cambios que nuestro país necesita acometer, sí o sí.

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