Cómo entender la realidad (IV)

Por Jairo Alarcón

La realidad es un todo que, interactuando constantemente, refleja diversas manifestaciones materiales, susceptibles de ser captadas por los sentidos y ordenadas por el intelecto humano.

El dinamismo, propio de la realidad, precisa que se tomen en cuenta categorías formales y dialécticas para su aprendizaje, sin las cuales no sería posible su conocimiento. Así, la categoría de identidad permite diferenciar a un objeto o cosa de otra, aun siendo similares. Pero es en la dialéctica y el eterno movimiento de las cosas sobre las que acertadamente Federico Engels postuló que, a la dialéctica de la naturaleza le corresponde la dialéctica del pensamiento.

La realidad cambia y, de la misma forma que las transformaciones, se dan al exterior de la conciencia humana, su conceptualización, para ser entendida con precisión, debe cambiar constantemente, atendiendo a los principios de identidad, no contradicción y razón suficiente, ampliando de esa forma la visión sobre las cosas.

Las verdades no son absolutas, se amplían constantemente en función de la profundización que se tenga sobre las cosas. Tener conciencia de que la realidad es, existe independientemente de que se le conozca, que todo cambia, y por ello las verdades no pueden ser absolutas, lo cual no significa que sean relativas, es el comienzo para entender el mundo. Así, profundizar en las cosas, entender cómo se rigen, visualizar su contexto, dará más respuesta sobre lo que es la realidad y afinará el entendimiento sobre esta. Sostener que todo individuo puede construir la realidad sin seguir determinadas normas epistemológicas, abre las puertas al caos, que imposibilitaría la comunicación y, con esta, el traslado de información efectiva, la comprensión del mundo; aunque para algunos, políticamente, resulta ser lo correcto.

No es en la diversidad arbitraria de opinión donde la apreciación de la realidad se enriquece, es en la diversidad de lecturas efectivas que se realice y que correspondan a las cosas. La construcción que toda persona efectúe sobre la realidad debe estar sustentada en ella. Es decir, que sus lecturas, conjeturas y apreciaciones no deben agregar algo más de lo que esté, gnoseológicamente a disponibilidad de todos, en el seno de la naturaleza. Si fuera posible construir arbitrariamente la realidad, se viviría en mundos de fantasía, originada en la mente de las personas.

La naturaleza ama el ocultarse decía Heráclito. No es visible a los ojos de aquellos que ostentan una intención utilitaria sobre el mundo. El encuentro con la realidad requiere de estar libre de ataduras y convencionalismos dogmáticos, prejuicios que sobreponen a la realidad un escenario muchas veces superficial y ficticio.

De ahí que, tener la libertad de criterio y utilizar la razón crítica, permite una comprensión de la realidad que evitará errores en el accionar humano, así como la búsqueda de la armonía social. El ser humano es más que razón, pero sin esta no sería posible dimensionar las otras cualidades que posee y que lo hacen ser lo que es.
Fuente DCA

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