Energía eléctrica un derecho

Por: Miguel Angel Sandoval

Hace falta discutir el tema eléctrico en la coyuntura de crisis por la pandemia del coronavirus. Ahora es un asunto de sentido común. Lo primero es establecer que en el proceso corto que viene de 1996 a la fecha, se separaron las funciones de generación, transmisión, comercialización y distribución, y se abrió paso a que se privatizaran los activos estatales. En ese proceso, las distribuidoras se vendieron una y otra vez, con ese mecanismo perverso de comprar y vender, para incrementar las ganancias y el capital. Se olvidaron de ser servicios esenciales.

En ese proceso, el Estado fue sustituido por las compañías privadas, tanto en la parte de la producción como principalmente, en la distribución-comercialización. El puro negocio. El asunto no sería problema si fuera un negocio de compra y venta de chatarra o algo vinculado a la agro exportación. Pero, siempre hay uno, se trata de un asunto de interés nacional, de seguridad ciudadana, de interés de Estado.

Es la razón por la que la privatización causó siempre escozor y lo sigue ocasionando, especialmente cuando sabemos que una función central en las actividades de un país se encuentra en manos extranjeras que solo buscan el beneficio económico y se olvidan de forma absoluta del interés social, de la idea de servicios esenciales, y de paso, de la energía como un derecho humano.

El último decreto del congreso con aprobación de fondos para la emergencia, debería tener como ejes, la posposición (me gustaría más la condonación) de pagos por energía eléctrica, internet, agua, pues la gente encerrada no tiene ingresos. Es algo que se cae de la mata. No se trata que Energuate done un millón de quetzales o de dólares, mientras cobran excesos en las facturas de fin de mes. Por aumento de tasas, ajuste tarifario o consumo de crisis. ¿Y la baja de precios del petróleo?

Este tipo de empresas evaden al fisco como ya se demostró de forma clara. Por ello no sorprendería que en las próximas semanas la gente opte por boicot o huelga de pago, puro y simple, ante la falta de respuestas estatales. Pues todos sabemos que si algo tiene que hacer el Estado es regular el mercado, sobre todo en momentos de crisis como el actual. La regulación del mercado solo se puede pensar si se tiene clara la apuesta constitucional de velar por el bien común.

Como he dicho y lo repito, el manejo de la crisis actual no demanda una Teletón con donaciones irrisorias: poco importa si se dan con alguna honestidad. Lo que importa, es que el liderazgo de Estado se haga presente. No se trata de respetar reglas que la crisis ya demostró que son obsoletas, antisociales y antinacionales.

Fuente ElPeriodico.com.gt

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