China despliega la Ruta de la Seda de la Salud

Pepe Escobar, periodista brasileño especializado en asuntos internacionales

Cuando, a mediados de marzo, el Presidente Xi Jinping llamó al Primer Ministro italiano Giuseppe Conti (antes de la llegada de un vuelo de de Shanghái a Milán repleto de ayuda médica) la promesa china fue desplegar una Ruta de la Seda de la Salud (Jiankang Sichou Zhilu).

De hecho, este proyecto estaba incorporado en las Nuevas Rutas de la Seda desde por lo menos 2017, en el marco de una mayor conectividad sanitaria Paneuroasiática. La pandemia sólo aceleró la línea de tiempo. La Ruta de la Seda de la Salud se desarrollará en paralelo a los múltiples corredores de las Rutas de la Seda Terrestres y a las Rutas de la Seda Marítimas.

En una demostración de poder blando la República Popular China, hasta ahora, ha ofrecido equipos y ayuda médica relacionados con el Covid-19 a no menos de 89 naciones, y sigue contando.

Estas ayudas abarcan África (especialmente Sudáfrica, Namibia y Kenya; Alibaba se prepara para ayudar a todas las naciones africanas); América Latina (Brasil, Argentina, Venezuela, Perú) ; a un arco que va desde el Este de Asia hasta hasta el suroeste y, una parte importante de Europa.

Los principales receptores en Europa son Italia, Francia, España, Bélgica, los Países Bajos, Serbia y Polonia. Pero Italia es un caso especial. La mayoría son donaciones. Algunas otras son comercio, como las millones de máscaras vendidas a Francia (y a los EEUU).

Hace menos de un año Italia se convirtió en la primera nación del G-7 en firmar un memorándum de entendimiento uniéndose formalmente a las nuevas Rutas de la Seda ( Iniciativa Cinturón y Carreteras) – para gran disgusto de Washington y la galaxia Atlantista de Bruselas.

A principios de este año en Sicilia, discutí estas complejidades con Enrico Fardella, Profesor de Historia en la Universidad de Pekín y experto en las relaciones entre China y el Mediterráneo.

Italia es apoyada en innumerables frentes, no sólo al más alto nivel político, sino también a través de la Cruz Roja China, Asociaciones chino-italianas, Empresas chinas de tecnología y logística y donaciones de Alibaba, Huawei, ZTE y Lenovo. Hoy ya hay tres equipos médicos chinos trabajando en Italia.

Irónicamente la representación de una ópera de Puccini cuya historia se centra en la enfermedad y muerte de una costurera fue cancelada debido al coronavirus, en el teatro Verdi de Trieste.

China ha hecho inversiones en Trieste y Génova, dos puertos clave y futuros nodos para la Ruta Marítima de la Seda y ahora está proporcionando ayuda médica a Italia como parte de el Plan de Salud de las Rutas de la Seda.

Esta ofensiva de poder blando está cuidadosamente calibrado para contrarrestar la actual parálisis de las cadenas de suministro mundiales. China está trabajando horas extras para suministrar a muchas partes del mundo medicinas y artículos de salud , con la mente puesta en el futuro de la “Iniciativa un Cinturón y Carreteras”.

Las Rutas de la Seda (o Iniciativa un Cinturón y Carreteras) se propone la interconexión de las naciones que necesitan urgentemente desarrollo e infraestructuras, y que hoy requieren medicamentos y buenos sistemas de salud pública.

China esta preparando el terreno para que, cuando el COVID-19 esté más o menos domesticado y la economía china se haya recuperado plenamente, el “Cinturón y la Carretera” se reinicie con fuerza. Al parecer se trata de un proceso histórico ineludible basada en un nuevo modelo económico que Beijing considera más equitativo, y de interés para el Sur Global.

Observatorio de la crisis

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