Pobreza y Covid-19: dos contagios a evitar

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

La erradicación de la pobreza fue señalada como el gran objetivo político y social que el PCCh se había planteado para 2020. La epidemia del coronavirus ejercerá una fuerte presión sobre la posibilidad de su efectiva realización. Ahora mismo, la mayor prioridad para este año es mantener el empleo estable, dijo el primer ministro Li Keqiang. Comprensible, pero difícil en el actual contexto de lenta recuperación de una economía que permanece en gran medida hibernada.

La progresiva estabilización de la situación abre, no obstante, expectativas que el PCCh invoca apelando al patriotismo y al menor impacto de la epidemia en la mayoría de las provincias, salvo Hubei. Pero lo que se planteaba como un camino arduo pero triunfal que colmaría uno de los grandes objetivos, se antoja ahora más complicado aun.

En medio de la pandemia, el gobierno chino lanzó medidas para luchar contra la pobreza y evitar pasos atrás por falta de políticas de apoyo. La preocupación respecto a las personas más necesitadas, especialmente en los distritos de pobreza extrema que aún subsisten, afecta sobre todo a ancianos, discapacitados y menores abandonados.

El pasado 6 de marzo, un simposio sobre este tema concluyó la firme voluntad del Gobierno chino para completar este programa, sin duda, el más ambicioso del mundo. A finales de 2019, un total de 5,51 millones de personas seguían viviendo en condiciones de pobreza en China. En 2012 eran casi 100 millones. La incidencia de la pobreza disminuyó a un 0,6 por ciento desde un 10,2 por ciento, con más de 10 millones de personas que han sido sacadas anualmente de la pobreza durante siete años consecutivos. A finales de febrero de este año, 601 condados empobrecidos –de un total de 832- habían logrado su objetivo, señaló Wang Yang, máximo responsable de este programa en el Comité Permanente del Buró Político.

Reveladoramente, a primeros de marzo, se anunciaba de manera oficial que un distrito cerca de Zunyi (Guizhou), lugar mítico en el imaginario revolucionario del PCCh, había dejado atrás la pobreza. Zunyi tenía ocho distritos en la pobreza. En enero de 1935, en el curso de la Larga Marcha, aquí Mao impuso su liderazgo poniendo fin definitivo a la influencia del sovietismo en la línea y políticas del PCCh. Es un lugar, por tanto, referencial y cargado de simbolismo.

En la recta final para dar cumplimiento al objetivo, tras años sumando importantes conquistas a este nivel, el impacto del Covid-19 amenaza con una recidiva en algunas zonas donde los progresos alcanzados no han tenido tiempo suficiente para afianzarse. Pero la meta se mantiene según lo programado.

Las acciones impulsadas incluyen la creación de industrias, transferencia de empleo, reubicación de personas de áreas inhóspitas, mejora de los ingresos, provisión de agua potable, acceso a la salud en mejores condiciones. Diferentes rondas de evaluación deben certificar oficialmente la consecución del objetivo.

En este año 2020, esa cifra de más de 5 millones de pobres debería reducirse a cero, cumpliendo así con los objetivos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Ocurrirá10 años antes de lo marcado, pero a las puertas del primer centenario de la fundación del PCCh.

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