Lecciones que caen maduras

Por: Miguel Angel Sandoval

La crisis mundial que ocasiona el coronavirus ha dejado ya enseñanzas que no pueden caer en saco roto, menos dejar de provocar un amplio debate académico, político. En ello va nuestro futuro:

a) La crisis del coronavirus nos hizo ver una radiografía de todas las enfermedades sociales que padecemos. En primer término un sistema de salud sumido en la precariedad, producto de las reiteradas ideas de que la salud pública no sirve y que era necesario privatizarla. Discusión extendida a nivel mundial que ahora se revela como fuera de la realidad.

b) El coronavirus nos demostró que se trataba de algo que abarcaba a todos por igual, ricos con seguro médico privado o pobres de solemnidad que no tenían absolutamente nada más que su pobreza. El virus nos reveló la dimensión humana que se había querido dividir en gente con recursos y gente buena para nada. El presidente portugués del Banco Santander o el expresidente del Real Madrid fueron víctimas del virus, así como decenas de ciudadanos comunes.

c) Se demostró en esta crisis, que en el mundo, fue el Estado quien en última instancia asumió el combate a esta pandemia, mientras que el mercado no sirvió casi para nada. En otros términos el viejo debate sobre Estado o mercado se resolvió en favor de quienes le asignaron siempre a la vida en sociedad un rol a la solidaridad, a las visiones nacionales no sectoriales. En algunos países la crisis encontró un Estado con recursos, sistemas de salud respetables, pero aun así fue necesario medidas extraordinarias. En nuestro caso, vimos aparecer un Estado casi sin recursos y un sistema de salud verdaderamente precario. Es algo que deberá plantearse y buscar las vías de salida.

Pero también nos dijo que se debía de vivir de manera diferente. La carrera para la destrucción del medio ambiente y con él la pérdida de la biodiversidad adquirió en esta crisis una dimensión concreta. Nos demostró que es necesario vivir de otra manera, que se debe ahorrar recursos no renovables, cuando se trata de hablar de la vida y todas sus necesidades. En medio de la crisis mundial, la caída de las bolsas de valores fue vista como irrelevante, pues en nada incidía en la vida cotidiana de las personas afligidas por el flagelo de una pandemia.

Es aún temprano para hacer otros balances, pero si de algo estoy absolutamente seguro, es de los tres temas principales que planteo en este artículo. El coronavirus nos puso delante del espejo, nos hizo una radiografía de las miserias que vivimos. Que la dimensión humana debe ser repensada pues vale igual la vida del rico con seguro que del desposeído sin nada, salvo su miseria. Finalmente que en los temas de naturaleza humana, social, es el Estado quien debe asumir las responsabilidades, no el mercado y la lucha insípida por la privatización de los recursos nacionales.

En nuestro país, junto con medidas de excepción como un Toque de Queda, es necesario con urgencia nacional discutir y echar a andar un paquete de compensadores sociales. Europa lo hace, EE. UU. o El Salvador nuestro vecino también. Falta que las elites del país así lo consideren. Los donativos son insuficientes, no es la Teletón. De nuestra parte, toca insistir que la crisis demanda medidas urgentes, políticas públicas, en favor de las mayorías.

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