13 propuestas para combatir el coronavirus y garantizar atención medica a la población mas vulnerable

La epidemia del coronavirus denominado COVID-19, que se inició recientemente en China y que ya ha sido declarada una pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es una trágica realidad que trastocará el normal desenvolvimiento de la sociedad capitalista y afectará a los sectores más vulnerables del planeta.

El origen real de la pandemia

Los científicos discuten sobre el origen de esta nueva cepa de coronavirus, sobre si tiene origen animal o si es una natural mutación de los virus existentes, pero pocos han dicho la verdad. Esta constante aparición de nuevas epidemias como la gripe aviar en 1997, el SARS en 2002, la gripe H1N1 en 2009, el MERS en 2012, el COVID-19 y más recientemente la aparición de una nueva versión de gripe aviar en Taiwán, son una consecuencia directa del cambio climático provocado por la constante depredación de la naturaleza de parte de las corporaciones capitalistas e imperialistas.

El capitalismo es un sistema basado en las ganancias y no en la satisfacción de las necesidades del ser humano. Este demencial afán de ganancias de las grandes corporaciones transnacionales ha trastocado, desde hace décadas, el delicado equilibrio que la naturaleza ha construido a lo largo de millones de años. El resultado ha sido la proliferación de nuevas enfermedades que ponen en riesgo la existencia misma del ser humano. A pesar de que existen tecnologías avanzadas para solucionar estos problemas, no son utilizadas en beneficio de la humanidad.

La decadencia de los servicios de salud pública.

En pocos meses, la pandemia del COVID-19 se ha extendido a la mayoría de los países. El virus asesino no respeta fronteras ni status social, pero afecta siempre a los sectores mas pobres, especialmente a las personas de la tercera edad. China ha logrado contener momentáneamente el brote del virus, pero el epicentro de la pandemia se ha trasladado a Europa. Aquí es donde las contradicciones del sistema capitalista se muestran con crudeza.

El derecho a la salud ha sido pulverizado por la constante privatización de los sistemas de salud y seguridad social. Estos no pueden responder a las necesidades que impone la pandemia. En Italia, ante la escasez de hospitales y de personal para atender a los pacientes contagiados, han decidido sacrificar a los ancianos de mas de 80 años, a quienes ya no se les brinda atención especializada.

COVID-19 desnuda la crisis del capitalismo

En pocas semanas, el avance de la pandemia ha hecho tambalear los índices de las Bolsas de valores en todo el mundo. Las grandes corporaciones temen por sus inversiones, y por el caos social que puede generar la pandemia. La administración Trump en Estados Unidos ha tenido que morderse el rabo, declarar una emergencia nacional y solicitar al Congreso un extraordinario paquete de ayuda económica de $50,000 millones para aliviar a las aerolíneas y que va acompañado de otros $100,000 millones para apoyar a trabajadores contagiados con la enfermedad. Ha tenido que admitir, en un año electoral, el peligro inminente de la recesión de la economía mundial.

Medidas similares ha sido aprobadas por los gobiernos de España e Italia, los países de Europa países más castigados por la pandemia. La crisis crónica del sistema capitalista, que era ocultada y maquillada, ha sido desnudada por el COVID-19. El sistema capitalista en Estados Unidos y Europa se muestra impotente ante al avance de la pandemia, incapaz de asegurar la atención médica para sus ciudadanos más vulnerables. Y las medidas para contener la pandemia inciden negativamente en una economía mundial que ya había dado muestras de estancamiento y parálisis.

Polémicas decisiones de los gobiernos de Centroamérica

La situación es particularmente dramática en los pequeños Estados de Centroamérica, países con economías atrasadas, sumamente debilitados por la eterna crisis fiscal, y donde los sistemas de salud pública y seguridad social han sido parcialmente privatizados. Aunque el nivel de contagio sigue siendo relativamente bajo, en realidad la pandemia apenas esta comenzado su fase de expansión.

La mayoría de los gobiernos del área han tenido que tomar algunas medidas excepcionales, que aparentemente contradicen su naturaleza neoliberal, otorgándole al Estado funciones inauditas, como restringir el ingreso de extranjeros, cuarentenas parciales o totales, suspensión de clases, incluso toques de queda temporales como son los casos de Guatemala y Honduras. En todos nuestros países, observamos una tendencia hacia la militarización y el recorte o anulación de las libertades democráticas, so pretexto de combatir la expansión de la pandemia.

Muchas de estas medidas de restricción conducen irremediablemente a una parálisis económica que afectará fundamentalmente a los pequeños negocios. En todos los países de Centroamérica, en medio de altísimos niveles de desempleo, predominan los sectores de pequeños propietarios o pequeños negocios que luchan diariamente por sobrevivir. Los gobiernos de Centroamérica han tomado medidas excepcionales para contener la expansión de la pandemia, pero hacen recaer las responsabilidades únicamente en los individuos, que son quienes deben acatar dichas restricciones y acomodar sus vidas y sus negocios a lo que deciden las autoridades. Según estas, bastará con estar recluidos algunas semanas en casa, sin movernos, para que se contenga la expansión de la pandemia. Toman decisiones del Estado, pero eluden las responsabilidades que esto conlleva.

Incluso, algunos sectores empresariales están aprovechando la crisis para despedir trabajadores, recortar salarios y eludir sus responsabilidades como empleadores. En Guatemala, el sector agroexportador esta solicitando el gobierno de Giammatei la reglamentación del empleo temporal, con el objetivo de precarizar aun mas las relaciones laborales.

Ha comenzado una ola de despidos en silencio y cierre de negocios, porque las restricciones a la libre circulación de personas y la paralización creciente de la actividad económica, no han sido acompañadas de una compensación económica que beneficie a los trabajadores y que permita subsistir a los pequeños negocios.

Un plan de acción contra la peste del coronavirus

El Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) llama a las centrales obreras, sindicatos, centrales campesinas y organizaciones campesinas, indígenas y estudiantiles de los países de Centroamérica, a luchar unidos exigiendo medidas reales y eficaces que permitan contener el avance de la pandemia, pero que el mismo tiempo no sean los trabajadores ni los sectores populares quienes paguen las consecuencias de la crisis del sistema capitalista.

1.- Exijamos transparencia e información oportuna a los gobiernos. Todos los gobiernos han mentido y manipulado las cifras y datos, algunos como los de El salvador y Nicaragua, para ocultar los avances reales de la enfermedad, y otros como los del resto de Centroamérica, para reacomodarse políticamente ante sus propios ciudadanos.

2.- Control e injerencia de los sindicatos en las principales decisiones. Hasta el momento los gobiernos ha decido tomar medidas de excepción, apoyándose en el aparato policial y militar, sin tomar en consideración las opiniones y puntos de vista de los sindicatos, especialmente de los trabajadores de salud y educación.

Ninguna medida puede ser aplicada sin antes consultar a estos sectores, quienes están relacionados directamente con el pueblo, y por lo tanto conocen las calamidades que vive cotidianamente el pueblo.

En cada país de Centroamérica, las centrales obreras y las organizaciones populares deben conformar un Comité de Vigilancia sobre las decisiones gubernamentales, y no dudar en vetarlas o rechazarlas cuando sea necesario, porque perjudican a los trabajadores y el pueblo.

3. Ni un solo despido, subsidio estatal en caso de enfermedad. Debemos defender el empleo, sea como trabajador del sector publico o del sector privado. En caso de enfermedad, y por el tiempo de recuperación, el trabajador debe recibir el 100% de su salario, para poder sostener a su familia.

En el caso de cierre de empresas, sean totales o parciales, el Estado debe garantizar el salario, mientras la empresa es nacionalizada con el objetivo de mantener la producción y garantizar el empleo.

Cuando se produzca el cierre de alguna empresa o negocio, llamamos a sus trabajadores a organizarse en comité de defensa del empleo, para luchar por el subsidio estatal y contemplar bajo que medidas se puede garantizar el empleo.

4. Escala móvil de horas de trabajo para garantizar el empleo y la actividad económica. Cuando debe recortarse las horas de trabajo, se debe garantizar el 100% del salario, porque las necesidades de los trabajadores y sus familias siguen siendo las mismas.

Cuando una parte de los trabajadores de determina empresa se enfermen, se deben contratar temporalmente nuevos trabajadores, para evitar que el peso de la crisis recaiga sobre quienes quedan trabajando.

Debemos evitar el desempleo, repartiendo las horas de trabajo entre quienes se mantengan sanos y puedan trabajar.

5.- Seguridad ocupacional para todos los trabajadores

Los trabajadores de la salud y educación deben tener especial protección por el contacto directo con los diferentes sectores de la población

La situación de los trabajadores de la salud se complica en áreas como limpieza o servicios, en los casos que dicho servicio ha sido concesionado a empresas privadas. Contratación de más personal médico y paramedico, con todas las prestaciones de Ley.

6.- Terminar con la privatización total o parcial de los servicios de salud y seguridad social. En una situación de crisis como la actual, los servicios de salud y seguridad social que han sido parcialmente o totalmente privatizados, deben regresar plenamente al Estado, bajo el control y vigilancia de los sindicatos de trabajadores.

Los hospitales privados y las empresas previsionales que han hecho un enorme negocio con la salud, deben pasar a manos del Estado, bajo control de sus trabajadores

Es la única manera de garantizar la atención medica a los sectores mas vulnerables.

7.- Nacionalización y creación de las empresas farmacéuticas y de insumos médicos

En todos los países de Centroamérica existe un desabastecimiento de insumos y equipos de bioseguridad como alcohol gel, mascarillas, gabachones, etc. Estas carencias ponen en riesgo la seguridad y salud ocupacional de los trabajadores de salud.

El Estado debe intervenir a las grandes empresas que producen y/comercializan medicinas y productos para enfrentar la pandemia, aumentar su producción y venderlos a bajos precios. El Estado debe tener un control real de los precios de los insumos y equipos médicos.

8. Un plan de estimulo financiero para los pequeños negocios. En casi todos los países de Centroamérica, la mayoría del empleo proviene de pequeñas y medianas empresas, las cuales están siendo afectadas por las restricciones impuestas por los diferentes gobiernos.

Se requiere la exoneración o pago mínimo de impuestos de los pequeños y medianos negocios mientras dure la pandemia.

Este subsidio estatal debe cubrir también a los centenares de miles de autoempleados, cuya sobrevivencia es cada día más precaria por la paralización de las actividades económicas.

9.- Impuesto progresivo a los bancos e instituciones financieras. Los grupos financieros regionales tienen grandes ganancias. Se requieren recursos económicos para hacer frente a los gastos que el Estado debe asumir, por ellos proponemos un impuesto progresivo a las ganancias de los bancos.

De igual manera, este impuesto progresivo sobre las ganancias debe ser impuesto a aquellas empresas rentables, para garantizar el derecho a la salud y a la atención medica en caso de enfermedad.

10. Atención medica gratuita y de calidad para los contagiados, especialmente para los ancianos.

En caso de contagio y de extensión de la pandemia, los hospitales deben estar bajo el control del Estado y de los sindicatos de trabajadores de la salud, con la obligación de atender a los enfermos, sin discriminación, especialmente a los ancianos, otorgando gratuitamente las medicinas y antivirales necesarios para la recuperación.

11. Oponerse a cualquier restricción a los derechos laborales y libertades democráticas. Todos los gobiernos de Centroamérica, han aprovechado la crisis originada por la pandemia de coronavirus, para concentrar el poder y las decisiones en el aparato militar, imponiendo en los hechos severas restricciones a los derechos laborales y a las libertades democráticas.

Debemos mantener nuestra desconfianza en los gobiernos neoliberales, por haber dejado en ruinas los sistemas de salud pública. Cualquier decisión que de adoptan debe ser discutida y, si es necesario, impugnada a través de la lucha y la movilización.

Debemos luchar y evitar que la situación de crisis por la pandemia sea aprovechada para aplicar ajustes capitalistas contra el empleo, los salarios y las conquistas laborales de los trabajadores del sector público y privado.

12. Llamamos a la autoorganización popular. En los barrios y en cualquier otro sector, debemos constituir comités cívicos con el objetivo de monitorear los niveles de contagio, discutir las medidas dictadas por las autoridades, y promover la solidaridad entre todos los afectados.

Donde sea necesario, llamamos a constituir sindicatos de trabajadores para evitar que la crisis sea utilizada en nuestra contra.

13. Congelación de los precios de los servicios públicos. Los servicios de energía, cable, internet, agua potable, transporte, etc, están en manos privadas o del estado, deben ser congelados mientras dure la pandemia, para garantizar el acceso de la población a los mismos. Debe aplicarse una moratoria ante la falta de pago, producto de la crisis.

El precio de los combustibles debe rebajarse para garantizar el vital servicio de transporte público. Y si la situación empeora, el Estado debe garantizar precios bajos accesibles del servicio de transporte público.

Estas son algunas de nuestras propuestas, que sometemos a consideración de los trabajadores y jóvenes de Centroamérica. Estas son apenas un punto de partida para combatir eficientemente los efectos de una peste que ha sido provocada por la voracidad de las grandes corporaciones capitalistas que han roto el delicado equilibrio de la naturaleza.

Secretariado Ejecutivo Centroamericano (SECA)

Partido Socialista Centroamericano (PSOCA)

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