Cómo cocinar contra el cambio climático

Omar Marroquín Pacheco

Todas las recetas de cocina pueden tener mayor o menor grado de huella de carbono, según los criterios que se tengan a la hora de su elaboración. Algunas ideas que permiten reducir esa huella de carbono a la hora de ponerse el delantal.

En agosto del 2019 el grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) determina que la dieta es clave en la lucha contra el cambio climático. Las dietas basadas en el consumo de legumbres y vegetales producen menos emisiones de gases con efecto invernadero que aquellas en las que abunda la carne. No se trata de hacerse vegetariano o vegano (aunque ambas opciones, debidamente controladas, son perfectamente saludables y seguras), sino de limitar el consumo de alimentos con origen animal y, cuando lo hagamos, buscar aquellos producidos de forma sostenible.

Más allá del consumo de carne, siendo un acto tan cotidiano como lo es el cocinar, tenemos que ser más conscientes e incluir pequeñas prácticas menos impactantes con el medio ambiente y que reduzca nuestras emisiones.

Existen fundaciones que han desarrollado proyectos como el denominado “RECETAS DE COCINA COMPROMETIDOS CON EL CLIMA” , en esta publicación se pretenden dar ideas y pistas para reflexionar y disminuir nuestra huella de carbono en la cocina. Se trata de recetas sencillas, con ingredientes habituales y fáciles de conseguir, siempre y cuando sean de temporada y no hayan recorrido cientos de kilómetros hasta nuestra cocina.

Para cada receta se han calculado dos huellas de carbono: una corresponde al cálculo si se realiza la receta aplicando las buenas prácticas, y otra si se cocina sin aplicar los consejos. Se trata de un ejemplo muy claro de cómo con nuestras actividades diarias, podemos contribuir, o no, al cambio climático.

De forma general, para cocinar con menos emisiones de gases de efecto de invernadero, hay que seguir cuatro pautas: consumir productos de temporada y cercanos, más alimentos de origen vegetal que animal, usar la energía de forma eficiente antes, durante y después de cocinar, y re aprovechar los restos de comida para elaborar otras recetas.

En consumo de alimentos de temporada es fundamental, ya que de esta forma se ayuda a respetar el ciclo natural de producción y a evitar los desplazamientos kilométricos. Piensa que, por ejemplo, las uvas que encuentras en los supermercados en verano no vienen de España, si no de Chile, y solo en su transporte se han emitido toneladas de gases con efecto invernadero.

Otro elemento lo constituye el consumir alimentos locales, por ejemplo en países donde es posible hacer mediciones, esta práctica tiene que ver con lo que comentábamos en el apartado anterior. Un dato: en 2011 España importó más de 25 millones de toneladas de alimentos, emitiendo más de 4 millones de toneladas de CO2.

La elección de alimentos producidos ecologicamente también constituye algo positivo para el ambiente, de esta forma estás apoyando un modelo productivo que usa técnicas más respetuosas con el medio ambiente. La agricultura ecológica no utiliza productos químicos de síntesis, que en su fabricación y transporte producen muchas emisiones, está menos mecanizada y favorece la biodiversidad.

El comer más vegetales y menos carne ya lo hemos comentado al inicio. Se estima que la actividad ganadera mundial es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero. El Libro de Cocina Comprometida con el Clima te da un ejemplo: producir un kilo de lentejas emite solo 1 kilo de dióxido de carbono, pero producir un kilo de ternera emite 27 kilos de CO2. Además, para el kilo de lentejas se necesitan 5,854 litros de agua frente a los 15.400 litros que requiere la misma cantidad de ternera (quiere decir que para producir un kilo de ternera se necesitan 2.63 veces más agua que producir un kilo de lentejas).

El manual recomienda sacarle el jugo al microondas, que aunque no tiene muy buena fama es una opción muy eficiente para cocinar ya que, aunque demanda más potencia, necesita poco tiempo y es muy recomendable para la elaboración de platos para pocos comensales.

Es recomendable utilizar mas la olla presto y no el horno, reduce los tiempos de cocción hasta un 70%, lo que genera un importante ahorro de energía. Para el resto de ollas y pucheros: pon siempre la tapa y elige las de un tamaño adecuado al volumen que ocupe lo que vayas a cocinar. Con respecto al horno convencional, úsalo con moderación e intenta usar al máximo su capacidad, por ejemplo cocinando varios platos a la vez, para no desperdiciar energía.

Hay que luchar contra el desperdicio de alimentos, en todo el mundo es muy grande la cantidad que se desperdicia de alimentos, este desperdicio es o tiene un huella alta en la generación de carbono.

También recomiendan comer alimentos crudos, ya que al no tener cocción, son menos contaminantes al ambiente.

Es bueno también la utilización de electrodomésticos eficientes, ya que suponen más del 45% del consumo eléctrico del hogar. Si optas por aparatos eficientes, además de respetar el medio ambiente, te ahorrarás mucho en la factura eléctrica.

Es indispensable saber en dónde y cómo comprar si compras en lugares próximos a tu casa, podrás ir andando y reducir tus emisiones. En caso de necesitar ir en coche, planifica bien tu compra para aprovechar al máximo el viaje. Hacer una lista también te ayudará a saber qué necesitas realmente y evitar el desperdicio de alimentos.

Hay que cocina menos veces, pero más cantidad aprovecha la capacidad de la olla exprés para hacer un puchero grande de garbanzos. Lo que te sobre lo podrás dejar para otro día o congelarlo, además ahorrarás mucho tiempo.

El no usar tanto envase plástico ayuda al medio ambiente, siempre que sea posible es recomendable comprar a granel. En el caso de los envases, intenta reutilizarlos (por ejemplo los botes de cristal se pueden usar para almacenar frutos secos, pan rallado…), y al final de su vida útil llévalos al contenedor de reciclaje que corresponda.

Comparte, si te gusto