Queremos Cortes, no mafias

Por Jorge Santos

El año pasado, los tres poderes que conforman el Estado guatemalteco iban a ser modificados, unos vía elecciones populares y otro a través de las Comisiones de Postulación. Esta última vía, serviría para cambiar las altas Cortes en el país, Corte Suprema de Justicia, con 13 magistraturas y más de 180 salas de apelación serían cambiadas, luego de un proceso de selección que en sus orígenes pretendía dar a conocer a la sociedad como se iba desarrollando dicha selección y cómo se elegía a quienes obtenían mejores punteos durante la misma. Sin embargo, con el paso del tiempo, las Comisiones de Postulación se fueron convirtiendo en el mecanismo ideal para cooptar el Sistema de Justicia y otras importantes instituciones públicas. 2009, 2014 y ahora el 2019 han sido años en donde las elites han pactado impunidad y todo el proceso de selección y designación de las altas Cortes ha quedado empañado por la transa, la corruptela y la negociación de favores.

Estos mecanismos de cooptación ideados desde las elites corruptas, produjeron que el año pasado, la Corte de Constitucionalidad obligara a que el proceso en su conjunto fuese repetido y con ello, es que en este momento estemos atravesando la culminación de la selección para que el Congreso de la República pueda elegir a las altas Cortes. En anteriores oportunidades, era la CICIG la que develaba el actuar del poder oculto y en varias oportunidades hizo de conocimiento público los nexos de redes de poder económico, político y militar con el crimen organizado y cómo estos movían sus piezas para nombrar, jueces, juezas, fiscales y otras magistraturas con la finalidad de procurarse impunidad. En el presente, sin la presencia de CICIG, fue la Fiscalía Especial contra la Impunidad –FECI- la que de nuevo devela la verdad detrás del enorme y costoso show de las Comisiones de Postulación y el altísimo costo en materia de Estado de Derecho y Democracia que trae a Guatemala, su espuria forma de actuar.

Resulta que en realidad, más allá de los vicios estructurales y formales que han sido denunciados reiteradamente por organizaciones sociales nacionales y por órganos internacionales, en el actual proceso de designación de la Corte Suprema de Justicia y Corte de Apelaciones, la toma de decisión se estaba dando desde el Mariscal Zavala o mejor dicho desde un pequeño hospital, que fue acondicionado de tal manera para recibir diputadas, diputados, miembros de las Comisiones de Postulación con el privado de libertad Gustavo Alejos, para negociar el futuro del Sistema de Justicia, si el mismo que debe de decidir sobre el cumplimiento de la ley en el país. Hoy la ciudadanía, nuevamente reclama la posibilidad de Cortes conformadas por gente honesta y no por cárteles de la mafia, que solo harán que la podredumbre ya existente se amplíe y profundice, dejando en indefensión absoluta a quienes conformamos la sociedad. Es tiempo ya de detener a este Pacto de Corruptos, antes de que terminen ellos con el país.

Fuente La Hora.

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