¡Extravío de 35 millones de millones de dólares en el Pentágono: equivale al PIB de EU y China juntos!

Alfredo Jalife-Rahme

Las expuestas deudas colosales de EU, la de los millennials (https://bit.ly/37KbYVy) y del consumo (https://bit.ly/2wqTEUd) son un juego de niños frente al fantasmagórico cuan insólito «extravío» contable de 35 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) del Pentágono que devela Anthony Capaccio de Bloomberg (https://bloom.bg/2SV7OV9).

Capaccio expone que el «Pentágono realizó ajustes (sic) contables por 35 millones de millones de dólares solamente para el año pasado, un total mayor a la entera economía de EU», y subraya la «persistente dificultad del Departamento de Defensa para sus balances contables». El PIB de las dos principales economías mundiales: EU 22.32 millones de millones de dólares y China 15.27 millones de millones de dólares (https://bit.ly/328sBss).

El presupuesto militar de EU por 738 mil millones de dólares es casi nulo frente a la pantagruélica cifra del extravío contable por el Pentágono. Y eso que el financiamiento anual de las armas más sofisticadas y caras en el mundo “incluyen el avión F-35, nuevos portaviones, destructores y submarinos”.

También el gasto anual militar de EU está maquillado y alcanza el doble enunciado ya que la otra parte se oculta en la I&D de las universidades, según SIPRI (https://bit.ly/37Fv0fF).

Según Todd Harrison, experto del presupuesto del Pentágono en el CSIS, en tal «ajuste contable» existe «una buena cantidad de la doble, triple y cuádruple (sic) contabilidad del mismo (sic) dinero conforme es movido entre las cuentas». A ver qué facultad de Contabilidad en el mundo explica tal acrobacia contable.

El Pentágono reconoció que «fracasó en su primera (sic) auditoría en 2018 y luego de nuevo el año pasado».

El Departamento de Defensa «recibe más de la mitad de su gasto doméstico en forma discrecional (sic)».

Solamente en el último trimestre de 2018 el Pentágono operó 200 mil (sic) ajustes contables que alcanzaron 15 millones de millones de dólares. Según la Oficina de Contabilidad Gubernamental (GAO), «por lo menos 96 por ciento de los ajustes automáticos del último trimestre del año fiscal de 2018 carecían de una adecuada documentación de soporte». ¿Cómo pueden operar «ajustes contables», sin contar con documentación apropiada?

Las insípidas «explicaciones» del Pentágono, así como las de los pusilánimes congresistas y auditores, son tan complejas y «técnicas» que parecen diseñadas para ocultar y no para transparentar lo que quizá sea el verdadero y subrepticio gasto militar cuando los 35 millones de millones de dólares representan casi 50 veces el tamaño del presupuesto del Pentágono de 2019.

Es tiempo que el Pentágono cambie a su equipo de auditores y usen la IA sin algoritmos preprogramados para que aparezcan los «ajustes contables», si es que no se fueron a un deliberado «agujero negro contable».

No es novedoso el extravío contable del Pentágono cuando el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, confesó la desaparición de 2.3 millones de millones de dólares la noche anterior al 11/9 que sirvieron quizá para el verdadero financiamiento de las guerras en Afganistán e Irak.

Un «cuento texano» relata que el avión que golpeó al Pentágono el 11/9 destruyó en forma selectiva su contabilidad (https://bit.ly/2V3oxZ2).

El muy eficiente «financierismo militar» alude y elude “el extravío de varios billones (sic) de dólares por el Pentágono gracias a la contable magia kosher de su contralor, el rabino (literal) Dov Zakheim (https://bit.ly/2B8Dukw). Comenté entonces que “en EU, ser inimputable contratista del gobierno en la sombra es más importante que un vulgar congresista controlado por la CIA (https://bit.ly/2P77ZLY)”.

Zakheim, de doble nacionalidad, a quien también se le extraviaron 2.3 millones de millones de dólares, le imputan sus alarmantes conexiones con el 11/9 (https://bit.ly/2V54o50).

El rabino Zakheim fue miembro de la «Comisión de las Contrataciones en Tiempos de Guerra en Irak y Afganistán». Dos años más tarde, fue premiado como vicepresidente de Booz Allen Hamilton, consultora tecnológica consagrada al espionaje electrónico, y ahora despacha sereno en el Atlantic Council. ¡Tutti contenti!

www.alfredojalife.com

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La Jornada

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