Democratizar la educación (I)

Por Jairo Alarcón

Democratizar la educación constituye para Paulo Freire, la razón de ser de la educación liberadora pero, ¿qué significa democratizar el proceso de enseñanza-aprendizaje? Sabedores de que la educación tradicional, domesticadora, se inserta dentro de sociedades que buscan la alienación de sus miembros para lograr su sometimiento y cosificación en pro del beneficio y privilegios de unos pocos, es necesaria la democratización de la educación.

Ese tipo de educación, parte de la reproducción de una actitud pasiva del estudiante, donde este simplemente recibe contenidos, depósitos que el docente quiere que reproduzca, sin que se le permita, ni busque cuestionar lo asimilado, de tal modo que no se atreva a pensar por sí mismo, ni pueda cuestionar su realidad inmediata, logrando con ello el fortalecimiento de un sistema de privilegios para unos pocos.

No le interesa a este tipo de enseñanza que el alumno reflexione, sino simplemente obedezca reglas. De ahí que lo importante sea la reproducción memorística, que aprenda mecánicamente a hacer las cosas, que se llene de contenidos utilitarios pero no que aprenda a pensar. Con este modelo de educación alienadora los estudiantes son programados con destrezas que al sistema le son útiles.

Como resultado, al estudiante se le inhibe cualquier intento de búsqueda y su actitud crítica desaparece pues, no es conveniente que piense por sí mismo y es mejor que sea un sujeto pasivo que un cuestionador. Ya que lo que aspira ese tipo de educación, es fomentar la individualidad, el egoísmo, la competitividad y el más frívolo pragmatismo.

La crítica que se hace a la educación tradicional, surge a partir de la desmotivación a la que se somete al estudiante de constituirse en un sujeto reflexivo. En este tipo de educación, el docente es un compendio de saberes absolutos y por consiguiente, su discurso es vertical, directivo, incuestionable y autoritario.

De ahí que resulte cada vez más necesario, en aras de la democratización de la educación, cuestionar y reconvertir liberarse de este tipo de modelo de enseñanza. En consecuencia, cobra importancia la búsqueda de modelos, métodos y herramientas que democraticen dicho proceso, en aras de un aprendizaje crítico, reflexivo y efectivo.

Dado que el ser humano es lo que se le enseña y aprende a ser, el modelo educativo y los contenidos y técnicas de aprendizaje constituyen elementos fundamentales para su transformación y desarrollo. La educación, por tanto, debe tener un componente axiológico, es decir requiere de que se fundamente en valores que propicien la armonía entre los individuos en sociedad. Así, poner fin a la educación autoritaria es instaurar la liberadora sobre bases democráticas.

La serie de saber y conocimientos que provea la educación crítica, está encaminada a situar al individuo dentro de un horizonte ético, donde las acciones que este realice tiendan al fortalecimiento del espíritu de búsqueda y al respeto de la dignidad humana. La educación, debe hacer más humanas a las personas.

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