La ley de Chivarreto

Danilo Santos
Politólogo
desantos.salazar@gmail.com

Lo dicho, el nuevo Presidente sabe a lo que va, tiene un plan y lo está ejecutando. Lo interesante será saber si también existe el mismo plan en el Legislativo, si lo es, pues a prepararse para la “legítima defensa” durante cuatro años.

Si la violencia fuese la fórmula para arreglar al país seríamos Suiza desde hace tiempo, porque a nadie escapa que en Guatemala casi todo se resuelve de manera violenta, una normativa que azuce tal cuestión solo logrará que nos matemos entre nosotros.

Son populares las decisiones del señor Presidente, sí, pero eso no significa que sean útiles en el largo plazo o a nivel estructural. Además, ni dos semanas van y al doctor Giammattei ya no le gusta lo que un miembro de la prensa ha investigado y publicado. Que es lo siguiente, declarar enemigos de la patria a quienes son capaces de analizar lo que sucede más allá del populismo presidencial. O imponer la ley de Chivarreto y que nos agarremos a trompadas para resolver nuestras diferencias. No Presidente, la violencia no es la respuesta ante la crítica periodística o ciudadana. Menos lo es para resolver los problemas que la exclusión ha causado.

Proponer como solución invertir más en ejército, en policía y en normativa que favorece el uso de armas en lugar de buscar elevar la calidad y alcance de la educación; es un pase gratuito para seguir disfrutando en primera fila de espectáculos grotescos y fuera de lugar como el de dos alcaldes subiéndose a un cuadrilátero para hacer el ridículo. Es preparar las condiciones a nivel cultural para que seamos presa fácil de la violencia que encierran propuestas que privilegien el uso de legítimo de armas para lograr la paz y nuestro bienestar. Un sinsentido total.

La clase política está cayendo en la tentación de esgrimir la defensa de la democracia, del Estado, para legalizar la violencia y la intolerancia, esto es caldo de cultivo para que florezcan los autócratas y ante cualquier crisis real o prefabricada, no tengamos duda que la respuesta será de corte dictatorial o demencial.

El Legislativo será una arena interesante, tanto la UNE como los partidos progresistas y de izquierda tienen en sus manos detener el populismo presidencial, no es fácil porque las propuestas del Ejecutivo gustan al vulgo, pero habrá que aguantar a pie firme y no ser cómplices de decisiones que solo nos hacen retroceder más y más y nos alejan de una sociedad civilizada.

Y no, no se trata de estar en contra del nuevo Presidente o de ser fatalista y pesimista. La realidad es lo que es, está a la vista, y no describirla tal cual es un acto cobarde o demasiado acomodado. Normalizar el conformismo o el estoicismo es un recurso cultural que ha sido utilizado desde tiempos coloniales. Así que este país hay que sacudirlo desde los cimientos porque desde allí está mal construido, si eso afecta nuestros privilegios de clase, que así sea. Ojalá y la agresividad del Presidente se dirigiera al origen de los problemas y no solo a lo superficial y mediático.

Fuente La Hora.

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