La obediencia

Por Jairo Alarcón

La naturaleza humana es sumamente compleja y huidiza. Es más, definirla se hace difícil. Se habla que los seres humanos son seres simbólicos,

racionales, políticos, estéticos; pero, quizás lo que mejor los caracteriza sea que son seres abiertos, pueden realizar un sinfín de funciones, su naturaleza transcurre sobre rieles naturales producto de lo heredado y lo que él construye a partir de sus saberes, conocimientos y habilidades.

El Zoon politikón del que hablaba Aristóteles y que los sitúa dentro de las relaciones de poder, establece que mientras unos lo ejercen, otros se someten a él.

Poder que determina que unos se apropien arbitrariamente de la voluntad de otros a partir de la obediencia y la autoridad, con el denominador común, la sumisión. Es distinto obedecer una norma en pro de la convivencia social que hacerlo a favor de intereses sectarios.

Por qué se obedece, cuál es la razón por la que las personas se subordinan a otras y deciden, por cuenta propia, hacer lo que les pidan, muchas veces sin cuestionar lo exigido ni reparar lo que implica ese mandato.

La obediencia es sumisión y esta tiene un carácter psicológico que mueve la voluntad de las personas a realizar acciones, muchas veces impensables.

Stanley Milgram, en los años sesenta, puso a la comunidad científica a reflexionar sobre sus experimentos sobre la obediencia. ¿Por qué la mayoría de las personas no se niegan a desobedecer órdenes por descabelladas y atroces que puedan ser? ¿Es acaso por el dominio que ejerce una autoridad sobre ellos? En relación con tal dependencia, se debe entender que en ellas influyen las particularidades del carácter de las personas, así como las patologías mesiánicas del demandante y la circunstancia en que ambos se encuentran.

Por qué en los ejércitos, la tropa tiene que cumplir las órdenes de un oficial sin discusión alguna. Siendo estos no beligerantes, su voluntad queda restringida a las decisiones de otros, a aquellos de mayor rango, los que a su vez cumplen el plan del sistema. ¿Cuál es el criterio que debe imperar al momento de recibir una orden?

Obediencia y poder están unidos. El que lo ejerce, requiere de aquel que se someta a él y este, de la autoridad que lo demande. De ahí que, para las personas que viven del poder sobre otros y no del poder hacer, tener el control sobre los demás, a partir de actitudes represivas, resulta ser fundamental para sus intereses, ya que ello les permite someterlos a su voluntad.

Control que se traduce en obediencia y sumisión y de cierta forma, conduce a apropiarse de la voluntad de otros, limitando con ello la libertad de estos y desde luego, su facultad de decidir.

Para los que ejercen ese tipo de poder, garantizar las jerarquías que les permitan subyugar a sus subordinados, constituye prioridad a fin de concretar sus planes. La imposición de la obediencia, así como obedecer ciegamente, tiene rasgos de perversión.