¿La paz o la lucha contra el CO? Escoja su prioridad

por Thierry Meyssan

En una nota emitida por la Casa Blanca el 23 de octubre de 2019, el gabinete del presidente Donald Trump anuncia que Estados Unidos ya no necesita seguir librando guerras para abastecerse de petróleo [1].

Adiós a la «Doctrina Carter» que respondió a las revelaciones sobre los crímenes de la CIA, a la derrota de Estados Unidos en Vietnam, al escándalo del Watergate y a la crisis petrolera mundial de 1974. Para devolver a sus conciudadanos la confianza en sí mismos, el presidente Jimmy Carter pronunció sucesivamente una importante alocución televisiva [2] y el discurso sobre el Estado de la Unión de 1980 [3]. Carter declaró entonces que el aprovisionamiento energético de la economía estadounidense exigía que el acceso al petróleo del Medio Oriente fuese declarado «cuestión de seguridad nacional». Su sucesor, el presidente Ronald Reagan, creó el CentCom, o sea el “Mando Militar de Estados Unidos para la Región Central”, como si el Medio Oriente se hubiese convertido súbitamente en una provincia del imperio estadounidense.

A lo largo de 21 años, la política mundial se organizó alrededor de esa increíble pretensión ?de Washington. La zona «de responsabilidad» del CentCom fue modificada varias veces. Al principio abarcando desde el Cuerno de África hasta Egipto, todo el Levante, exceptuando Israel y a veces Jordania y el Líbano, la Península Arábiga y el suroeste de Asia. Desde 1980 hasta el 2001, todas las guerras fueron prioritariamente conflictos por los recursos energéticos –menos las guerras de los Balcanes, que fueron el “laboratorio” de lo que vendría después.

A partir del año 2001, el abastecimiento de energía a la economía estadounidense se convirtió en ?una cuestión secundaria. El capitalismo había evolucionado y la prioridad pasó a ser el aprovisionamiento en energía y en materias primas para todo el conjunto de la economía globalizada –en detrimento de las regiones del mundo no globalizadas. Era la «Doctrina Rumsfeld/Cebrowski» [4]. El ejército de Estados Unidos ya no defendía los intereses de la población estadounidense sino los intereses de las transnacionales globalizadas.

Como Estados Unidos influyó en la crisis petrolera mundial de 1974, esa crisis no lo afectó. Pero una segunda crisis sí lo habría hecho. Para evitarlo, Edward Luttwak, Lee Hamilton y Henry Kissinger inspiraron la Doctrina Carter. Los tres tuvieron un papel preponderante en la elaboración de la Doctrina Rumsfeld/Cebrowski: Luttwak, sirvió de guía a los conspiradores del 11 de septiembre de 2001 [5]; Hamilton popularizó el mito de los “atentados” planeados por terroristas islámicos [6]; y Kissinger [7] puso en manos de su asistente, Paul Bremer, el saqueo de Irak a través de una firma privada –la Autoridad Provisional de la Coalición.

Al retirar de Siria las tropas estadounidenses, el presidente Trump evitó la derrota militar y ha logrado una victoria política. En aplicación de su filosofía jacksoniana y de su programa electoral de 2016, Donald Trump pone fin a las doctrinas Carter y Rumsfeld/Cebrowski.

Varios millones de muertos después del discurso sobre el Estado de la Unión de 1980, la principal fuente de guerras del mundo acaba de desaparecer.

Pero, debido a la presión que se ejerce sobre Donald Trump a través de los congresistas del ?Partido Demócrata, el comunicado de la Casa Blanca no resalta ese aspecto de su política. Más bien subraya el crecimiento de la producción estadounidense de petróleo y gas, que ?en unos años ha hecho de Estados Unidos el primer productor mundial de esas dos energías fósiles.

Aunque hoy son reales, esos resultados no se mantendrán a largo plazo. Según la Agencia ?Internacional de la Energía (AIE), la producción estadounidense de petróleo y gas de esquistos comenzará a disminuir en 2023 o 2024. Como ya hemos explicado antes en este sitio web, la estrategia concebida por el secretario de Estado Mike Pompeo consiste en sacar el mayor partido posible de la situación antes de que se inicie la caída de la producción, pero Estados Unidos pretende conservar un lugar de líder en el mercado mundial de la energía [8].

La Casa Blanca sigue apostando a la retirada estadounidense del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. En este caso, la defensa de la humanidad se opone a la «defensa del planeta» y cada cual tiene que escoger su prioridad. Se trata de una cuestión filosófica de primera importancia e invitamos a nuestros lectores a reflexionar sobre ella.

Para alimentar esa reflexión, hay que empezar por recordar que el clima no es estable, ?es cambiante y el medioambiente sufre naturalmente altas y bajas de temperatura.
– La teoría astronómica de los paleoclimas se utiliza para explicar los tres ciclos simultáneos de los climas en los tiempos geológicos. Uno de los más grandes astrónomos modernos, el serbio ?Milutin Milankovic, demostró durante la Primera Guerra Mundial que tres factores influyen sobre ?el clima según la posición de la Tierra ante el Sol: la excentricidad de la órbita terrestre, la inclinación del eje de rotación de la Tierra y la rotación alrededor de ese eje. Desde aquella ?época, esa teoría fue verificada mediante el estudio de los llamados “testigos de hielo” o “núcleos de hielo” [9].

– En 1967, Emmanuel Le Roy Ladurie, profesor en el College de France, publicó su célebre Histoire du climat depuis l’an mil [Historia del clima desde el año mil].

Lo anterior no resuelve la hipótesis sobre la responsabilidad del hombre en los actuales cambios climáticos, pero esa responsabilidad sólo puede ser de carácter marginal.

Dos elementos falsean el actual debate sobre el clima:
– En primer lugar, se crea una confusión entre «ciencia» y «consenso científico». La ciencia es una construcción lógica y verificable. El «consenso científico» es aquello que los científicos creen en un momento dado. La diferencia entre ambas cosas es muy grande. Por ejemplo, en la Antigüedad, Aristarco de Samos emitió la hipótesis de que la Tierra giraba alrededor del Sol. En el siglo XVI, Nicolás Copérnico aportó nuevos elementos que fortalecían la teoría heliocéntrica y Johannes Kepler logró demostrarla en el siglo XVII. Pero más tarde, cuando Galileo la confirmó nuevamente, lo que prevaleció fue el «consenso científico» de aquel momento y la iglesia católica condenó a Galileo.

– En segundo lugar, la Climate Exchange Plc propuso un sistema tendiente a imponer un pago a los ?emisores de CO. El objetivo supuesto sería luchar contra el calentamiento climático, aunque el CO es solamente uno de los numerosos gases que pueden afectar el clima. Se abrieron «Bolsas del Clima», primero en Chicago y después en Londres, Montreal, Tianjin y Sydney. Pero resulta que la Climate Exchange Plc fue fundada por un ex director de Goldman Sachs y por el vicepresidente estadounidense Albert Gore. El redactor de sus estatutos fue un jurista ?desconocido, un tal Barack Obama, futuro presidente de Estados Unidos [10]. En resumen, el miedo al cambio climático es una fuente de enriquecimiento para un reducido grupo de individuos.

Conclusión: la retirada de las tropas estadounidenses del Medio Oriente ya está produciendo efectos perfectamente verificables, tanto para la economía de Estados Unidos como para la paz en la región. Los efectos del CO sobre el clima siguen siendo hipotéticos y en definitiva limitados.
Thierry Meyssan

Fuente:
red Voltaire

[1] “President Donald J. Trump Is Ending the War on American Energy and ?Delivering a New Era of Energy Dominance”, Voltaire Network, 23 de ?octubre de 2019.

[2] “Jimmy Carter televised ?speech on “crisis of confidence””, por James Carter, Voltaire Network, 15 ?de julio de 1979.

[3] “State of the Union ?Address 1980”, por James Carter, Voltaire Network, 23 de enero ?de 1980.

[4] «El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 de agosto ?de 2017.

[5] Edward Luttwak es el autor de Coup d’Etat: A Practical Handbook ??(Harvard University Press, 1968). Ese libro, donde se precisa que un golpe de Estado no debe ?ser público para evitar que suscite oposición, se convirtió en la Biblia de los conspiradores del 11 ?de septiembre de 2001. También fue Luttwak el autor de “Seizing Arab Oil”, trabajo publicado ?en marzo de 1975 en Harper’s Magazine bajo el seudónimo de Miles Ignotus.

[6] Lee Hamilton presidió ?la comisión parlamentaria que publicó, el 21 de agosto de 1975, Oil fields as military objectives. ?A feasibiliy study. Fue también Lee Hamilton quien presidió la comisión presidencial sobre los ?atentados del 11 de septiembre de 2001 y publicó el 9/11 Commission Report.

[7] Sobre el papel de Henry Kissinger en la crisis petrolera de 1974, ver los trabajos de William ?Engdahl. Ya fuera de sus funciones oficiales, el “querido Henry” creó Kissinger Associates, que ?tuvo como director ejecutivo a Paul Bremer, quien encabezaría posteriormente la Autoridad ?Provisional de la Coalición en Irak –en realidad, una estructura privada (ver, «¿Quién gobierna en Irak?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 31 de mayo de 2004).

[8] «Geopolítica del petróleo en la era Trump», por Thierry Meyssan, ??Red Voltaire, 9 de abril de 2019.

[9] Un “testigo de hielo” es una muestra de hielo que se obtiene al perforar el sustrato a ?diferentes profundidades. Nota de la Red Voltaire.

[10] «1997-2010: La ecología financiera», por Thierry Meyssan, ?dnako (Rusia) , ??Red Voltaire, 28 de abril de 2010.