Las plazas de bolsillo como una innovación urbana pública

Omar Marroquín Pacheco

En nuestras ciudades se ven algunos terrenos en el abandono, siendo una imagen común, predios abandonados, esquinas insalubres que se vuelven basureros clandestinos, siendo al final espacios perdidos, que no son utilizados con los propósitos originales que se concibieron.

¿Qué respuesta se puede dar desde la planificación? El concepto de plaza de bolsillo nace en Santiago de Chile, en las que se buscan soluciones temporales para los sitios baldíos, hasta que se concrete un proyecto definitivo. Son por lo tanto espacios públicos transitorios, en donde se transforman estos espacios incorporándoles mobiliario táctico, , vegetación, arte urbano y camiones con venta de comida.

El termino de bolsillo lo que indica es que todos los elementos que conforman una plaza, pueden ser removidos del lugar, una vez se defina una intervención definitiva.

Este concepto ya se ha trasladado a otros países como Uruguay, República Dominicana, México entre otros, implementando plazas de bolsillo en los terrenos baldíos del mundo.

Otras experiencias en marcha se tienen en Holanda, New York, Londres, lo que se persigue es impactar positivamente la vida pública urbana. New York actualmente trabaja en programas para transformar calles que están subutilizadas, convirtiéndolos en lugares de encuentro vibrante, la planificación desarrollada indica que a no más de 10 minutos a pie, siempre se encuentre un espacio abierto de calidad, en la actualidad en NY existen 74 plazas emplazadas en 30 hectáreas de terreno.

Es importante realizar un estudio de campo, que indique los lugares donde se carece de de este tipo de espacios abiertos, para que un Plan de Ordenamiento Territorial POT, priorice los sitios dentro de los vecindarios, siendo posteriormente los grupos organizados, los encargados de operarlos, para convertirlos en espacios públicos activos.

Uno de los secretos de los logros alcanzados con este tipo de plazas de bolsillo, es el mecanismo de financiamiento público-privado, siendo regularmente los terrenos propiedad estatal o municipal, la incorporación de mobiliario se hace por un ente gubernamental, siendo los socios estratégicos por ejemplo las asociaciones de carros de comida, que en muchos casos son los encargados de financiar la operación, mantenimiento y cuidado de la inversión inicial, asegurando su sostenibilidad en el tiempo, costos que son totalmente asumibles al no tener que pagar renta por los espacios que ocupan y que son de propiedad estatal o municipal.

Cálculos realizados han demostrado que este tipo de solución, cuestan menos de la mitad de un parque tradicional por ejemplo, tardándose menos de un cuarto del tiempo en su materialización.

Lo novedoso lo constituye también que el enfoque del Estado no solo se da en grandes obras de infraestructura, sino que también se privilegian las pequeñas intervenciones que al final tienen un alto impacto en la población.

Se tiene claridad que este tipo de solución nunca va a remplazar a un parque público, más bien se constituyen en una alternativa flexible, temporal y experimental, que en todo caso agrega valor a los terrenos intervenidos.

Esto genera valor agregado, ya que incorpora terrenos que antes estaban sin uso y con potencial a ser basureros clandestinos, siendo en el activo el convertirlos en espacios de propiedad de todos, que al incorporarlos a la dinámica urbana de las ciudades, siendo una alternativa económica, de rápida ejecución y de alta valoración dentro de los ciudadanos.

La lógica de su implementación responde al urbanismo táctico, es decir son intervenciones rápidas, de bajo costo y bastante creativas, que empoderan a la comunidad local.

Todo este tipo de soluciones urbanas con conceptos innovadores de diseño y programación de espacios públicos, brindar beneficios instantáneos de seguridad y de vida pública.