Psicopolítica

Johanna Barrios
Hablar de psicopolítica, es un término empleado por el sociólogo Byung’ Chul Han. Este término, hace referencia a la aparente libertad que el sistema económico ha generado, por lo que las personas en su mayoría permanecen pacíficas.

Este concepto me pareció interesante, pues realmente vivimos sometidos a coacciones que ya hemos interiorizado, por lo que parecen devenir de nuestro ser, del deseo interior. Esto implica la paradoja a la cual hace referencia Byung, pues el ser se percibe libre, cuando sigue siendo esclavo del sistema, pero ahora inconscientemente interiorizado por sí mismo.

Parece que podemos obtenerlo todo, y además, parece que deseamos todo, por lo que surge la explotación voluntaria: voy a auto-esclavisarme (aunque las personas no lo consideran conscientemente así) trabajando duro, consumiendo estimulantes para producir más, acumulando la mayor riqueza posible para algún día estar bien, para algún día ser libre, para algún día descansar.

Esta mutación de la explotación externa a la auto-explotación interna, genera por un lado, la falta de demanda y de exigencias de nuestros derechos colectivos, pues parece que todo es posible y que “individualmente” es posible lograr esa libertad, “ quien es pobre, es porque quiere”. Además de implicar dentro del fortalecimiento del “yo”, la pérdida de la noción colectiva.

Reproducimos los mecanismos de dominación bajo la idea de libertad, nos hemos vuelto nuestros propios verdugos, volviéndonos una sociedad mentalmente agotada, hoy más que nunca se ven impactos sociales y psicológicos, tales como el sentimiento de soledad total, la falta de redes sociales físicas, las patologías mentales, etc.

Ante esto, Byung nos habla de un mecanismo reaccionario “la política del silencio”, crear espacios propicios individuales y colectivos para conectarse con lo esencial y desde el auto-conocimiento y dominio de uno mismo generar una genuina inter-relación.

Que nuestra comunicación con nuestro ser y entorno sea más genuina, conectarnos y sentirnos nuestros deseos e intenciones más allá de las establecidas y estereotipadas.