Tu peso y tus emociones

Johanna Barrios
Más allá de la obsesión social por la dieta, la estética y los estereotipos de belleza, podemos analizar individualmente nuestra relación entre peso y comida.
En mi formación como psicóloga, en los textos de psiquiatría aparecían estos trastornos como un efecto de una causa más profunda: las carencias afectivas. El cuerpo habla, refleja nuestras emociones, y los extremos son siempre un reflejo de algo que sucede en nuestro interior, en nuestro inconsciente y que debe ser sanado. Podemos decir que nuestra relación con la comida y nuestra apariencia física, es nuestra relación con la afectividad y con la nutrición emocional.

Podemos ver desde gente esbelta, con apariencia física hermosa, que hacen dietas rigurosas, se obsesionan con los alimentos sanos, pero en el fondo si no hay un equilibrio, puede transformarse en Ortorexia, es decir la obsesión por comer saludable y no significa que emocionalmente se encuentren bien.
En otros casos, vemos personas con sobrepeso que demuestran una demanda afectiva, la cual no han encontrado de la manera que necesitan y buscan un “calmarla” con grandes ingestas calóricas.

El conflicto directo en ambos casos, es la relación con la necesidad afectiva que se da desde la infancia y que estas personas no lo han experimentado como lo deseaban o necesitaban. Vemos personas con anorexia, bulimia, vigorexia, entre otros y más que juzgarlas individualmente, debemos cuestionarnos como estructura social que tipo de estereotipos y de mensajes brindamos a la población, que es lo que estamos considerando importante (en algunos contextos la apariencia física y el poder adquisitivo parece más importante que la esencia de la persona), y que tipo de atención y acompañamiento se les proporciona en su infancia, para que en la adolescencia puedan moverse con seguridad y convicción ante el mundo.

Cada quien en su interior sabrá si se siente seguro/a acompañado/a querido/a, pero alguien con acceso a una buena alimentación que padezca algún problema de peso, debería considerar una reflexión interior que vale la pena abordarla, la plenitud se logra desde el interior!