Cultura y Medioambiente.

Johanna Barrios
En la sociedad guatemalteca existen una mirada de la salud, vinculada a las concepciones culturales. Cuando hablamos de un modelo intercultural de salud, hablamos de profundizar en la comprensión de la cosmovisión de base y sus manifestaciones sociales. Ante las crisis medioambientales actuales, el cambio climático, la deforestación y otros conflictos colectivos de los cuales formamos parte, es impostergable recordar lo que nuestros abuelos y abuelas nos han enseñado y que muchos vemos con escepticismo, desconfianza o “no científico”, y que sin embargo incorpora una mirada de respeto y de cuidado a nuestro entorno y nuestro ser.

Varios son los registros en nuestros textos sagrados, en la mitología transmitida oralmente, que hacen referencia a la Tierra como nuestra madre, como la que nos cuida y nos brinda vida; además de ella misma ser un ser viviente. Mucho se nos ha hablado de la importancia de la armonía con nuestro entorno, el respeto a la naturaleza, a los otros seres vivos. Como dicen las abuelas comadronas: hay un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar.

Ellas nos han instruido sobre la relación de la luna con la agricultura, también su relación con nuestras emociones; la importancia del sol como portador de energía, tanto física como espiritual. Recuerdo con mucho respeto y admiración a curanderas que antes de cortar una hojita, hacían una oración y un agradecimiento a la planta y le explicaban cuál sería el uso que se le daría, así como el agradecimiento por los alimentos de cada día, los cuales se ingerían en total armonía con el entorno y con las necesidades físicas.

Estas “prácticas” que nos fueron enseñadas y transmitidas de manera oral y a través del ejemplo, las hemos sustituido por “una vida más moderna”, una vida de consumo excesivo, en donde vemos a nuestro entorno como útil para nosotros, pero no como un ser al cual le debemos respeto. Si bien las políticas internacionales y nacionales, así como el mal uso del suelo y del subsuelo son de los principales problemas que hoy afrontamos, es importante recordar que nuestra cultura es rica en prácticas que generan un bienestar medioambiental, una armonía entre el ser humano y su entorno, una responsabilidad individual, familiar y colectiva.
Ya las abuelas decían que si al no cuidar nuestro entorno, no nos cuidamos a nosotros mismos. Recordemos las sabias palabras de nuestros ancestros y vivamos acorde a estas sabias y valiosas enseñanzas.