Sostenibilidad, concepto manipulado

Edi D. López S.
Recién en los años 80 del siglo pasado, se empezó a abordar la preocupación a nivel mundial por el agotamiento de los recursos naturales y la contaminación; de allí se acuña el concepto de sostenibilidad que, básicamente indica que la satisfacción de las necesidades de la sociedad actual, debe a su vez garantizar la satisfacción de dichas necesidades de las futuras generaciones. Indudablemente, el modelo de producción y consumo de la sociedad moderna, ha convertido a la especie humana en el peor depredador de la naturaleza, abundan ejemplos de especies extinguidas por la actividad humana, otras que están en grave riesgo de desaparición y la grave contaminación de la biósfera, ríos, lagos, mar.

El concepto de sostenibilidad amplió su significado a otros ámbitos interrelacionados a la actividad humana, de tal suerte que actualmente se analiza y conceptualiza la sostenibilidad económica, social, política; se dice que determinada actividad, proyecto tiene sostenibilidad económica, si es capaz de generar ingreso/utilidades por un tiempo importante y/o mantenerse más allá del apoyo externo; la sostenibilidad social, en general hacer referencia a la aceptación de la gente de determinado proyecto; y la política se refiere a la gobernanza entorno a determinada acción.

En nuestro país, generalmente se utiliza la sostenibilidad, en función de la explotación de los recursos naturales, su concepción original. Y es más en este entorno en donde, se manipula, se vacía la concepción, a través de una serie de anuncios por medio de los medios de comunicación social, es común escuchar, leer entre otras que, la industria del cemento es sostenible porque reforesta… que la extracción de oro y plata está generando microempresarios; que las hidroeléctricas generan energía limpia y sostenible; este y otros casos manipulan el concepto de sostenibilidad. Si se aplicara en lo mínimo, varios de estas actividades no se estarían realizando, por el principio de precaución.

Pero como precisamente la extracción de minerales en Guatemala, las hidroeléctricas, los monocultivos de exportación como la palma africana, son actividades económicas altamente lucrativas, en beneficio de una minoría; se intenta engañar a la población utilizando varias argucias, entre ellas el concepto distorsionado de la sostenibilidad; lo ilustra plenamente el actual caso de la mina en el Estor Izabal, en donde hay evidencias de la grave contaminación al lago, la deforestación, el no haber realizado la consulta…y se tiene a comunitarios en la Corte Interamericana de Derechos Humanos con sede en Estados Unidos (obviamente la empresa les pagó el viaje), pidiendo porque se vele sus derechos al trabajo, ingresos, medio ambiente… un total cinismo.

Vale recordar que, los estudios de impacto ambiental, requisito para realizar este tipo de actividades, lo pagan las empresas interesadas en la explotación de los recursos… son juez y parte ante un ineficiente, corrupto ministerio de ambiente.

La iglesia católica ha manifestado más de una vez su preocupación por situaciones como las indicada, comparto un extracto al respecto, “es necesario una visión ética renovada, que sepa cómo poner a las personas en el centro, con el objetivo de no dejar a nadie al margen de la vida”. El Papa Francisco lamentó, no obstante, que “el uso indebido de los recursos naturales y los modelos de desarrollo no inclusivo y sostenible continúan teniendo efectos negativos sobre la pobreza, el crecimiento y la justicia social”.