Besamanos criticados, besamanos sin crítica

Por Hugo Gordillo

El mundo maya y ladino se volcó a criticar a las jóvenes mayas que besaron la mano de Alejandro Giamatei en celebración del Día internacional de los pueblos indígenas.
Una actitud contraria a la que tuvieron el año pasado, cuando el kekchí Álvaro Pop fue condecorado por España con la Orden Isabel la católica, nombre de la reina que fundó la Inquisición, cuyos castigos fueron trasladados a Guatemala contra indios llevados a la hoguera y a la horca por paganos.

¿Por qué la crítica contra un grupo de jovencitas quizás con mucha cultura, pero poca educación e ignorantes de la política que ha llegado a la categoría de criminal en alianza con la oligarquía empresarial y la élite militar? ¿Por qué el silencio con un maya letrado que se mueve entre la política y la diplomacia hipócrita, pendiente del mejor postor?

Giamatei no representa más que a un candidato presidencial en el escusado de la política electorera. La Corona Española, representa al imperio español que abarcaba las posesiones territoriales de España en el mundo, incluido el Reino de Guatemala, por si no lo sabían.

Por qué fue tan criticado un grupo de jovencitas pobres, algunas irresponsables de sus actos por ser menores de edad, dispuestas a besar manos de ladinos y criollos a cambio del apoyo de sus actividades por un alcalde tan imbécil como el jefe de Estado Jimmy Morales. Por qué no fue criticado un maya como Álvaro Pop, que ha tenido acceso a la universidad y que vive de hablar del racismo, pero nunca ha sido un activista contra el genocidio de su pueblo.

Lo sucedido con las jóvenes mayas en Santiago Atitlán refleja el divorcio total existente entre los pueblos mayas que se debaten entre la miseria y la extrema miseria en las comunidades y la élite maya acomodada en apartamentos de lujo en la capital, desarrollando agendas externas bien pagadas por la cooperación extranjera.

Respeto la diversidad sexual en cualquier cultura, pero para algunos de esta élite maya es más importante levantar la bandera del orgullo gay y lésbico étnico, que contribuir a levantar la dignidad de sus pueblos. Si tuvieran conciencia, asumirían el caso de las jóvenes besamanos con un poco de culpa propia, la misma que deberían de sentir por no haber dicho nada ante la vergonzosa condecoración de Álvaro Pop, que resulta ser un agradecimiento a España por la Conquista.

El recuento de dólares y euros no se los permite, porque la vergüenza pasa, pero el dinero se queda en casa.
Tomado del muro de Facebook.