Guatemala plurinacional

Danilo Santos
Politólogo
desantos.salazar@gmail.com

Mañana sabremos quién dirigirá el Ejecutivo por los próximos cuatro años, lo que no sabemos todavía es cómo lo harán, propuestas tienen, y nos podrían dar un norte, sin embargo, lo propuesto en campaña no es necesariamente el derrotero que siguen cuando están en el Gobierno. Morales prometió que no sería “ni corrupto ni ladrón, medicinas de calidad, educación de calidad, desarrollo de micro y pequeños empresarios, trabajar en carreteras, sobre todo en carreteras, alimentación para los niños, reordenamiento y cierre de programas sociales, gobierno municipalista, levantar la autoestima de los trabajadores del Estado y, seguridad”. La percepción del cumplimiento de estas promesas del peor Presidente de la historia, es que se cumplieron poco o nada.

Por otro lado, fue el propio Jimmy Morales quien pidió que lo investigara la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, y fue él quien la sacó del país; por investigarlo.

Llama la atención que ambos candidatos no tienen mayor campaña en la ciudad capital y se concentran en el interior del país; esto puede ser porque el nicho electoral urbano está copado por Giammattei a través de sus alianzas con el partido que ganó la municipalidad con la sombra de un cacique, y con esa mala costumbre que tiene la clase media aspiracionista de ser “buenos mozos” para el patrón. Y no digamos de los burgueses que creen que les van a quitar el control su ciudad y su país.

También tiene que ver con que Torres tiene una estructura territorial fuerte y su oferta de campaña tiene una audiencia bien definida a partir de los programas sociales que se volvieron el motor clientelar del partido.

En cuanto a los problemas estructurales no hay respuestas o propuestas profundas, es decir, cómo combatir los poderes paralelos por ejemplo. La CICIG vino porque el Estado estaba, y sigue estando, podrido. Un modelo agroexportador que hunde en la pobreza a la mayoría de la población mientras se ufana de generar puestos de trabajo. La seguridad pública, que se reduce a violación de derechos humanos de manera permanente, puede que bajen los índices de criminalidad o asesinatos, pero eso no significa que la violencia no sea parte de la realidad guatemalteca y que incluso, se ha normalizado.

A ninguno de los dos escucho hablar de desigualdad, racismo, pobreza y desnutrición; con propuestas claro está. Y todo lo anterior, es lo que genera constantes crisis de gobernabilidad, migración, y mayores oportunidades al crimen organizado. En otros tiempos, fue lo que generó lo que unos llaman enfrentamiento armado, otros llaman guerra y algunos llamamos Revolución. Las condiciones para que el país se enfrente están dadas, cualquiera de los dos candidatos se enfrentará los próximos años a sendos conflictos que no han sido resueltos y que ya generan cansancio en la población. Los patrones deberían ser un poco más inteligentes y abrirse a una Guatemala plurinacional, los cambios sociales fundamentales en la estructura de poder son posibles, la Revolución es posible. Si la clase política no lo hace, lo harán quienes están hartos de promesas sin cumplir.