Cuatro días después de la masacre de El Paso, la administración Trump ejecuta la redada más grande de la década

Por El Salto

Pocas horas después del asesinato de 20 personas perpetrado por el supremacista Patrick Wood Crusius en El Paso, Texas, y de las denuncias contra Donald Trump como responsable de la ola de ataques racistas que están teniendo lugar a raíz de su campaña contra varias senadoras, Estados Unidos se ha despertado con el impacto de la mayor redada producida en un solo Estado desde 2006. La acción contra trabajadores latinoamericanos sin papeles en plantas agrícola se produce en el contexto del luto nacional por los crímenes de El Paso y Ohio, aunque la agencia de aduanas se ha apresurado a desvincular la redada masiva de la campaña de Trump contra la migración, salpicada por los asesinatos del pasado fin de semana.

El miércoles, la agencia de Inmigración y Control de Aduanas de EE UU (ICE) asaltó siete lugares de trabajo en seis ciudades del Estado de Mississippi, y detuvo a 680 personas, acusadas de esta ilegalmente en el país. La agencia ha explicado que procesará a algunos de los detenidos por delitos cometidos en EE UU, deportará a otra cantidad sin especificar, y liberará a otros a la espera de juicio. Los detenidos han sido trasladados a un centro de detención del Estado de Louisiana.

La redada del miércoles en el primer día de escuela para muchos niños en el estado de Mississippi ha mostrado las imágenes de familias rotas como consecuencia de la política de detenciones. “Muchos niños de los arrestados en todo el estado ahora se quedan sin hogar sin ningún lugar a donde ir”, explicaba una TV local de Mississippi, que refirió que la comunidad de Forest, en el Estado sureño habilitó un gimnasio para acoger a hijos e hijas de los detenidos, lo que no evitó escenas de tristeza y desamparo.

“Hemos regresado oficialmente a la era de las redadas masivas en el lugar de trabajo”, ha declarado Ali Noorani, director ejecutivo del National Immigration Forum, a medios estadounidenses. “El resultado será que los trabajadores inmigrantes serán empujados aún más bajo tierra, las familias separadas y las economías locales diezmadas. El trabajador estadounidense y su familia pierden a sus vecinos, compañeros miembros de la iglesia y amigos”.

Con la vista puesta en el próximo año electoral, Trump ha extendido las redes de la agencia ICE por encima de su capacidad. Los propios funcionarios de la policía fronteriza refieren que los centros de detención de migrantes están desbordados y operando muy por encima de su capacidad. Una denuncia que sirvió a la agencia para recibir un incremento presupuestario de más de 200 millones de dólares en el Congreso estadounidense.

Desde julio, ICE ha incrementado la presión sobre los empresarios que contratan sin papeles mediante distintos sistemas de control. Medida que ha generado una oleada de despidos en las empresas, especialmente del sector agroalimentario y la hostelería, que requieren mano de obra migrante.

Fuente El Salto