Humberto Ak’abal en Filgua

Por: Miguel Ángel Sandoval

Hace un año conversamos con Humberto y Raxché de encontrarnos en Filgua, cuando ya sabíamos que esta Filgua le sería dedicada. No fue posible. Sin embargo, en esta edición de la feria del libro, Humberto Ak’abal estará más presente que en otras ocasiones. Mido mis palabras. Su texto, “Mi corazón ya lo había decidido” está llamado a revolver el hormiguero racista del país. Es un ajuste de cuentas sereno, balanceado, que se edita luego de su fallecimiento. Es su versión sobre las razones de la renuncia al Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias, en 2003.

Un prólogo de Marta Casaús que tiene como título, “Humberto tenía razón” y un texto de su esposa Mayuli Bieri, con la visión íntima de las razones de Humberto. Luego el ensayo de Ak’abal. En pocas palabras, su renuncia al premio nacional de literatura se encuentra en el racismo inocultable de la tesis de licenciatura del Premio Nobel de Literatura. Es cierto que la misma habría podido ser “exculpada” o “explicada “por la juventud de Asturias, sin embargo, su reedición 50 años después por el mismo premio Nobel, nos dice que sus ideas fundamentales las mantuvo en este aspecto.

Esa visión puede ser contraria al espíritu de su literatura, y ello me lleva a pensar en una especie de pensamiento casi dual, contradictorio. Como si fuera bipolar. De un lado novelas en donde existe elogio y reconocimiento del indígena, mientras en su tesis reeditada por él mismo, un racismo elemental. El ensayo de Ak’abal, pasa revista a los argumentos de una muestra de lo más refinado de la elite cultural guatemalteca, que con más pena que éxito, tratan de hacer una defensa de algo que no la tiene. Y pienso que el ensayo de Humberto, tiene por ello mucha más profundidad, pues a diferencia de sus críticos, se sitúa con altura intelectual, en un plano de sobriedad y mesura, antes que con descalificación tan propia de todas las citas que incluye en su documentado texto.

Nunca leí la tesis de Asturias y sí muchas de sus novelas así como su poesía. Pero ahora, las citas de la tesis que nos presentan Ak’abal y Casaús, no dejan alternativa: es indefendible este ángulo del escritor y premio Nobel. Creo que en los ataques que hubo en contra de Ak’abal, cuando renunció al premio nacional de literatura, había mucho de ese racismo elaborado, refinado, intelectual. Lo grave es que se mantiene. Con formas subterráneas o no tanto, pero que ilustran la existencia en nuestro país de un racismo mal disimulado, aun sea con textos supuestamente cultos.

Hace años mi crítica a Asturias era por mi coincidencia con poetas como Roque Dalton y Otto René Castillo, entre otros, sobre abandono de la divisa que Asturias había acuñado del “poeta como una conducta moral”. Nada que ver con su literatura. Era otro el plano de mi desacuerdo. No había leído su tesis, menos aún, sabía de su reedición medio siglo después sin ninguna rectificación. Hoy Ak’abal nos regresa a ese debate y en verdad, en buena hora. Agrego, este viernes se presenta “Mi corazón ya lo había decidido”, en Filgua a las 20:00 horas en el salón Margarita Carrera. Comentan Gladys Tzul Tzul y Guillermo Paz Cárcamo. Modera Lina Barrios. Nos vemos.

Fuente ElPeriodico.com.gt

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