Destino final, Guatemala

Por: Miguel Ángel Sandoval

Hace alrededor de un año vimos con estupor una caravana de migrantes hondureños. Pasaron por Guatemala y recibieron la solidaridad de muchos, que a su turno son los migrantes chapines que solo esperan la ocasión para irse como sea hacia el norte, hacia la tierra prometida. La caravana estaba integrada por unas 5 mil personas. Hay quienes hablaron de 10 mil. En verdad nunca se sabrá con certeza cuántos migrantes hondureños participaron de ese éxodo masivo.

Pero a esa caravana siguieron otras. En esta ocasión de salvadoreños, y por supuesto hondureños. Sin faltar unos cuantos nicaragüenses, alguno que otro chino perdido, unos cuantos paquistaníes, y un montón de haitianos. Todos cruzando el territorio guatemalteco rumbo al sueño americano. Pues bien, esto se terminó. Trump dice que no, que ya no quiere más migrantes y que mejor se quedan en Guatemala. Todo de manera legal, ordenada, con documento firmado: esto es el protocolo del tercer país seguro. Miren nomás.

Resulta que esa idea de un tercer país seguro se inicia con amenazas de Trump hacia México. Razones que tienen que ver con las relaciones entre estos dos países, unos 3 mil kilómetros de frontera y muchos acuerdos, evitan que México asuma el rol de tercer país seguro. La estafeta se le pasa a Guatemala sin importar el caos que resultará de esta medida. Señalo esto pues el tema pasaría por albergar a miles de migrantes en territorio guatemalteco y darles las condiciones mínimas de estadía con el respeto pleno de sus derechos humanos. De dónde telas…

El punto es que estamos como país ante un grave problema. México para evitar el rol de tercer país seguro inicia una política de control migratorio de altos vuelos represivos, pues no otra cosa significa el despliegue de 6 mil efectivos de la guardia nacional mexicana, del Ejército o la Policía de ese país. En pocas palabras, asumen el rol de guardafronteras de los EE. UU. lejos de la tradición de ese país durante los años de la historia reciente. Y Guatemala es generador de migrantes no lugar de asilo.

Por estas presiones, Guatemala se convierte en el tercer país “seguro” sin ninguna condición para asumir ese rol. Por ello parecería que el tema debe de discutirse en el Congreso antes de tomar cualquier decisión. No se puede improvisar en ese terreno, sobre todo si se tiene la certeza que el éxodo de migrantes debe continuar y si vemos sin pasión las condiciones regionales, no es nada aventurado pensar que decenas de miles de migrantes vendrán a nuestro país y con el tapón policial de México en la frontera sur, la presión en nuestra sociedad será insostenible. Dos y dos son cuatro. El asunto es insostenible para Guatemala.

Nota: Ratificados los candidatos a la segunda vuelta. Con ello termina el período de incertidumbre de resultados y de los ingenuos que pedían nuevas elecciones, que en pocas palabras era la opción de los oligarcas y los derrotados. La crisis no finaliza, ahora hay un nuevo escenario, nada más.