Las huelgas en la Larga Depresión

Michael Roberts

Joerg Nowak, un compañero de la Universidad de Nottingham, Reino Unido, acaba de publicar Huelgas de masas y movimientos sociales en Brasil y la India: la movilización popular en la Larga Depresión. Nowak sostiene que en el siglo XXI y en esta larga depresión actual en las principales economías, los conflictos laborales ya no son dirigidos por los sindicatos, es decir, los trabajadores organizados, sino que ahora adoptan la forma de amplias huelgas de masas “que involucran a los trabajadores no organizados y a otras fuerzas sociales en las comunidades. Esta movilización popular está más cerca del concepto de huelgas de masas de Rosa Luxemburgo que de los aparatos sindicales convencionales ‘eurocéntricos’.

La naturaleza de las luchas globales de los trabajadores contra el capital y de las nuevas formas de la lucha de clases es importante. Pero también me ha interesado el capítulo sobre la economía política de las huelgas de masas en la actual crisis capitalista global; y en particular la sección sobre las huelgas y los ciclos económicos (pp113-117).

En esa sección, Nowak desarrolla el argumento de que la intensidad del conflicto de clases entre trabajo y capital varía con las etapas de expansión y crisis del ciclo económico capitalista. Nowak cita a varios autores que tratan de demostrar que cuando el capitalismo está en una fase de expansión general de crecimiento, inversión y empleo, la lucha de clases, reflejada en el número de huelgas, se hace más aguda, en particular cerca del punto más alto de la fase de expansión.

Nowak examina la obra de aquellos autores (entre ellos yo) que defienden con datos la existencia de un ciclo Kondratiev o de una onda de expansión capitalista. La longitud más probable de un ciclo Kondratiev completo sería de unos 64-72 años (más largo de lo que tradicionalmente se creía). Si ese ciclo-K se divide en “fases”, en primer lugar está el período de ‘primavera’ de recuperación de la depresión, con un aumento de la rentabilidad del capital y un renacimiento de la organización de los trabajadores; sigue un período ‘estival’ de caída de la rentabilidad y de fortalecimiento de las organizaciones de los trabajadores. Esas dos fases completan la fase de expansión del ciclo-K. Con la fase descendente llega el ‘otoño’ (aumento de la rentabilidad, debilitamiento de las organizaciones obreras) y, finalmente, el ‘invierno’ (depresión económica). Nowak cree que los dos períodos de conflicto de clases más intensos se producen en la cúspide de la ‘primavera’ y en el ‘verano’ (como en 1964-1982, por ejemplo). También hay luchas más débiles y localizadas hacia el final de la fase descendente en ‘invierno’.

Ya en 2006, en mi libro, La Gran Recesión (2009), defendí que los ciclos-K podrían estar relacionados con la intensidad de la lucha de clases. He desarrollado más a fondo esta hipótesis en mi libro, La Larga Depresión (2016) . Más recientemente, escribí un capítulo sobre el Reino Unido en Un Mundo en Crisis (2018) en el que describo la evolución de la tasa de ganancia del Reino Unido desde 1855 y cómo se corresponde en gran medida con las ‘fases’ del ciclo-K.

En 2017, desarrollé esta hipótesis aún más en una contribución para el seminario Capital: 150, celebrado en Londres para conmemorar la publicación del Volumen I de El Capital de Marx. En esa contribución intenté hacer un mapa de la lucha de clases en relación con el movimiento de la tasa de ganancia para el Reino Unido.

Cuando Marx escribía El Capital, la economía del Reino Unido estaba experimentando un auge en la rentabilidad y el crecimiento del capital británico, que dominaba el mundo en su cenit. Sin embargo, desde finales de la década de 1860, la rentabilidad comenzó a caer y el Reino Unido, junto con otras grandes economías, entró en una larga depresión hasta mediados de la década de 1880 (más larga en los EE.UU.). La depresión debilitó a los viejos sindicatos y la lucha de clases se redujo casi por completo. Después del aplastamiento de la Comuna de París en 1871, la I Internacional fue enviada por Marx a su jubilación en Nueva York.

Si nos fijamos en la historia del capital británico después de la muerte de Marx en 1883, creo que podemos vincular la rentabilidad del capital a la intensidad de la lucha de clases, medida por el nivel de huelgas. En el período comprendido entre la década de 1890 hasta la I Guerra Mundial, nos encontramos con que el número de huelgas fue inicialmente alto con la formación de nuevos sindicatos de masas de trabajadores no cualificados y el capital británico recuperaba parcialmente su rentabilidad después del final de la depresión de la década de 1880. Pero el número de huelgas disminuyó después de finales de la década de 1890, la rentabilidad aumentó y se hicieron concesiones a las reivindicaciones salariales de los trabajadores. Sin embargo, desde la década de 1900 la rentabilidad del capital comenzó a disminuir en los años previos a la guerra, los sindicatos se fortalecieron y el movimiento obrero en ascenso intensificó su lucha.

Tras el final de la I Guerra Mundial, la lucha de clases se reanudó. Pero con la derrota de los sindicatos del transporte en 1921 y de la huelga general de 1926, la rentabilidad del capital en el Reino Unido se disparó y la lucha de clases fue perdiendo intensidad hasta el final de la II Guerra Mundial.

El período posterior a 1945 se inició con una alta rentabilidad y crecimiento (después de 1946), lo que permitió una recuperación de los sindicatos (en nuevas industrias). Las huelgas aumentaron un poco en número, pero la lucha de clases en general fue contenida con concesiones y aumentos salariales. Sin embargo, desde mediados de la década de 1960, el capital del Reino Unido entró en una larga crisis de rentabilidad (al igual que en otras economías). El capital buscó invertir esta tendencia aplastando la resistencia de los trabajadores. Unos sindicatos fuertes se enfrentaron al capital en la batalla de clase más intensa desde la década de 1920. Dos grandes depresiones y otras medidas neoliberales derrotaron a los sindicatos, reduciendo su poder, y la lucha de clases disminuyó. El periodo neoliberal terminó en la década del 2000 y el capitalismo entró en una larga depresión después de la Gran Recesión. No ha habido una recuperación del movimiento obrero o de la lucha de clases (al menos medida por los índices de huelgas).

Este mapa de la lucha de clases en Gran Bretaña implica que sólo una recuperación sostenida de la rentabilidad del capital que también permite una recuperación de la fuerza organizada de los trabajadores en nuevas industrias y sectores pueden crear las condiciones para intensificar la lucha de clases cuando la rentabilidad finalmente cae de nuevo – como lo hará. Eso sugiere que tenemos que esperar una generación antes de que podamos ser testigos de una lucha de clases tan intensa como la experimentada en el período de 1910 a 1926 o en los años 1970. Esta es una conclusión similar a la de Nowak (p115).

Nowak considera dos casos de olas de huelgas de masas en el ‘invierno’ del ciclo actual: la Larga Depresión. Presenté un trabajo a la Sociedad de Economía Política de Brasil el año pasado ( “La tasa de ganancia y la lucha de clases”) en el que también analicé la experiencia de Brasil a partir de datos macroeconómicos. Noronha et al. (1998) realizaron un estudio sobre la evolución de las huelgas en Brasil, identificando algunas de las características clave observadas desde el final de la década de 1970 hasta principios de la década de 1990 [i] .

De acuerdo con estos autores, el fenómeno de las huelgas brasileñas comenzó alrededor de 1978 en la principal zona industrial del país e identifican tres ciclos principales de huelgas: el primer ciclo tuvo una trayectoria ascendente, que va desde 1978 a 1984, cuando la organización sindical comenzó en Sao Paulo y se extendió a otras regiones del país; el segundo ciclo se produjo entre 1985 y 1989 y presenta una evolución plana; y finalmente, el tercer ciclo se caracterizó por una disminución de los paros después de 1990. [ii] Así, el aumento del número de huelgas concuerda con un período de caída de la rentabilidad del capital desde la década de 1970 hasta mediados de 1980. Las huelgas disminuyeron con la caída de la rentabilidad hasta el final de la década de 1980. El aumento de la tasa de ganancia en la década de 1990 y la adopción de políticas neoliberales produjo un descenso de la lucha de clases.

En Brasil, las tasas de sindicación experimentaron un ligero descenso durante la década de 1990; sin embargo, entre 2000 y 2006 se invirtió esta tendencia. [iii] El número de huelgas casi se triplicó entre 2002 (298 huelgas) y 2012 (873), mientras que el número de horas de trabajo-perdidas fue más del triple en el mismo período. Según las estimaciones de Brasil DIEESE, en 2002 las horas de trabajo perdidas por huelgas ascendieron a unos 116,6 millones, mientras que en 2012 fue alrededor de 381,7 millones.

La rentabilidad del capital en Brasil alcanzó su punto máximo a finales de 1990 y principios de 2000 según estos índices. Pero el movimiento laboral de Brasil se fortaleció en la década de 2000, así que cuando la rentabilidad comenzó a caer de nuevo y los empleadores presionaron para controlar el coste de la mano de obra, hubo una reacción de clase mediante el aumento de las huelgas. La Gran Recesión no afectó severamente a la economía de Brasil hasta que los precios de las materias primas se derrumbaron en 2011. La ola de huelgas se desvaneció en el período inicial de la crisis global, pero comenzó a aumentar de nuevo a partir de 2010, hasta 2016, según Nowak.

Así que parece que la lucha de clases (medida por el número de huelgas) tiende a ser más intensa en el ‘verano’ del ciclo K, cuando la rentabilidad ha disminuido pero la confianza en si mismos de los trabajadores y sus organizaciones aún no ha sido aplastada. Con el tiempo, las derrotas de los trabajadores y las depresiones económicas marcaron el comienzo de un período (neoliberal) con conflicto de clases reducido. Esto continúo en el período ‘invernal’ de baja rentabilidad y crecimiento débil, aunque Nowak proporciona datos de que también puede haber una ola de huelgas hacia el final de este período (2010-14), tal vez en nuevos sectores de la economía que no habían entrado en lucha antes.

Notas:

[i] Noronha, E. G;. Gebrin, V.; Elias Jr. J. Explicacoes para um Ciclo Excepcional de Graves: o Caso Brasileiro. XXI Congresso internacional do LASA, Latin American Studies Association, 1998.

[ii] Aricieri Devidé Júnior, José Raimundo Carvalho,Strike Duration after Collective Bargaining Legislation Changes: A Reappraisal of the 1988 Brazilian New Federal Constitution with Better Micro Data

[iii] Walter Arno Pichler, Giovana Menegottol, Union membership and industrial action in Brazilian public sector in the 2000s.
Michael Roberts
es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente:
Strikes in the Long Depression
Traducción:
G. Buster