Los nuevos democratas

Miguel Ángel Sandoval

Con mucha sorpresa veo que tenemos en Guatemala nuevos demócratas. Es un muestrario curioso en donde personajes sin ideología, o mejor, neoliberales de la finca nacional, mercenarios de la oligarquía, portavoces de los chafas, anticomunistas trasnochados, nostálgicos de la guerra fría, y un largo etcétera, se convierten en los nuevos defensores del estado de derecho, de la sacrosanta democracia liberal y al grito de no queremos otra Venezuela, parten lanzas en ristre en contra de las elecciones, porque, según vociferan, hay fraude escandaloso.

Mientras que desde la otra esquina, se alzan voces que reniegan de las elecciones por razones que no tienen nada que ver con los neoliberales, aunque con pena debo admitir que en el análisis inicial, coinciden tirios y troyanos. Admitamos que el sistema es un fraude total, que las elecciones no sirven para nada, y que por lo tanto todo es un engaño. Si esto es así, ¿para que carajos participan del circo que consideran de la peor calaña del mundo mundial?

Me parece que hace falta un poco de coherencia.

El punto es que la crisis actual es algo que se venía preparando. ¿Alguien se recuerda de dos o tres mercenarios de la vida política nacional que hace algunos meses fueron con desparpajo al TSE, para gritar de forma vulgar: “en etas condiciones no queremos elecciones”, de la mano de una cubana gusana y de otros impresentables? O tenemos tan mala memoria. Y más adelante, a los ex patrulleros decir vamos a sabotear las elecciones pues no nos pagan lo que hemos ganado matando gente por montones. ¿No se recuerdan?

Pues bien, ahora coinciden en llamados estentóreos una serie de gentes de esta calaña. Méndez Ruiz, Rodrigo Polo, Fratti, el Kaibil Galdámez, Danilo Roca, Radford, y unos cuantos más, enemigos entre otras cosas de la Cicig, de las reformas a la justicia, de defensa de la soberanía nacional para mantener la impunidad, y todo esto de la mano del presidente que sin despeinarse decía hace algunos días que el fraude venia en camino. ¿Ya se olvidaron?

No nos damos cuenta que los fallos, errores o inconsistencias, que son reales inocultables por lo demás, pero que en su desarrollo el señalamiento de esto lo único que permite es que de parte de los sectores más conservadores se plantee, con alguna legitimidad que le damos por desmemoriados, y digan “queremos nuevas elecciones”, lo que en verdad constituye el verdadero fraude que se quiere cometer, que con nuestra desmemoria permitimos. Advertir sobre esto es parte de lo que tenemos que hacer. Quien avisa amigo es.