La restauración evangélica

Marco Fonseca

Políticos que invocan el nombre de dios, totalmente en vano, reciben invitación de La Federación Evangélica, que aglutina al 90 por ciento de iglesias evangélicas del país, para presentar sus programas de cartón en el foro presidencial “cristiano” #YoSoySamuel.

Políticas/os que no hablan en vano de nada, pero que en su práctica diaria y política viven los principios fundamentales de la justicia, que convocan a una Refundación, son excluidos/as del templo y del espectáculo religioso #YoSoySamuel.

¿Acaso no hemos leído sobre esto en algún lado? Sí, en el Nuevo Testamento. Pero en lugar de tomar el ejemplo de JC, estos literalistas bíblicos adoptan lo que creen fue “la postura del profeta Samuel, del Antiguo Testamento, cuando debió ungir al próximo rey de Israel…” Por supuesto, lo sacan totalmente fuera de su contexto, lo distorsionan y lo aplican de modo sesgado y políticamente comprometido con el conservadurismo derechista y la restauración total (sobre todo con su componente teo-político). No hay duda, claro, que alguien Gáldamez, Giammattei, Arzú, Farchi o Torres les gustaría mucho coronarse de rey/reina de una teocracia restauradora en Guatemala y así recibir la bendición de los/as ungidos/as y bautizados/as por el espíritu santo. Hasta el supuesto “humanista” de Mulet hizo cola para que le dieran espacio. ¡Pero NO les toca! Son políticos/as falsos/as, de cartón, ídolos de barro a quienes bien les cae la amonestación de Isaías… “He aquí, vosotros nada sois, y vuestra obra es vana; abominación es el que os escoge” (Isaías 41:24).

Recordemos, que esto es parte de la Buena Nueva, que cuando JC le ofrecía a las autoridades impuestas de su nación la Refundación del templo y, por extensión, de todo el entramado estatal de su pueblo; cuando JC rechazó la ocupación y dominación romana; cuando JC criticó a mercaderes que traficaban dentro del templo y rechazó a quienes explotaban el templo para sus propios beneficios; cuando JC habló en contra de quienes solo ofrecían rebarnizar el templo, en contra de quienes solo ofrecían sacrificios falsos y ritualistas, en contra de quienes solo ofrecían oraciones hipócritas, auto-interesadas y por puro show, en contra de quienes aceptaban la autoridad romana a cambio de seguir robando y despojando a su propia población… “los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! Tú que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, ¡sálvate a ti mismo descendiendo de la cruz!” (Marcos 15:29)

Igualito hoy en Guatemala. Quienes ofrecen reconstruir iglesias y Estado, quienes salen de la tierra, de los pueblos, del medio ambiente “como sobre lodo, como el alfarero pisotea el barro”, y que adoptan una opción ética y preferencial por la gente pobre (tal y como lo hizo JC), escuchan de los “profetas” y “apóstoles” evangélicos el mismo mensaje de burla y rechazo: “¡sálvate a ti mismo descendiendo de la cruz!”

Ante estos/as idiotas religiosos/as que levantan y escuchan y escogen a sus propios ídolos de barro, parece ser en vano hablar de Refundación. Isaías mismo lamentaba esto en su visión del fín de los tiempos: “Del norte levanté a uno, y ha venido; del nacimiento del sol invocará mi nombre, y vendrá sobre los gobernantes, como sobre lodo, como el alfarero pisotea el barro. ¿Quién lo anunció desde el principio, para que supiéramos, o desde tiempos antiguos, para que dijéramos: Tiene razón? Ciertamente no había quien lo anunciara, sí, no había quien lo proclamara, ciertamente no había quien oyera vuestras palabras.” Y hoy que esas palabras se pronuncian en nombre de las desposeídas y desplazadas… las iglesias evangélicas responden con burla, rechazo e incluso abominación.

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