Thelma Cabrera busca recuperar los valores de los indígenas en Guatemala

Patricia Pernas /Efe ElDiario.es

Mujer, indígena, campesina y defensora de derechos humanos. Thelma Cabrera es un referente de las movilizaciones sociales en Guatemala y ahora busca ser la primera mujer e indígena presidenta del país con una reforma total del Estado basada en el “Buen Vivir” y en los valores de los pueblos originarios, discriminados y olvidados.

Ella, una mujer que lleva décadas luchando contra los estigmas en un país racista y discriminatorio y que es miembro fundadora del Comité de Desarrollo Campesino (Codeca), asegura que su partido, el Movimiento por la Liberación de los Pueblos (MLP), una formación asamblearia, “no tiene dueño” y que son los pueblos los que determinarán qué legislar.

“Los pueblos tenemos que debatir que es lo que queremos, que es lo que tenemos que diseñar para crear ese buen vivir en armonía y solidaridad”, proclama en una entrevista con Efe, y agrega que sus ancestros, sus abuelos, demostraron buenas costumbres y valores, pero “esos respetos se han perdido” y ahora es el momento de volver a recuperarlos.

El mismo método por el que ella fue electa como aspirante para la Presidencia: a través de la designación de las comunidades y de los pueblos xinca, garífuna y maya. Y para empezar desde cero propone la creación de una Asamblea Popular Constituyente y Plurinacional que permita la redacción de una nueva Constitución en la que todos sean tomados en cuenta y donde queden “establecidos nuestros derechos”.

“Nunca nos consultaron cuando hicieron la Constitución política que derechos políticos, colectivos e individuales queríamos”, resume mientras admite que ese proceso de diálogo, en el que pretenderá incluir a todos los sectores y pueblos del país, será complicado, pero todos son pasos que se darán “conjuntamente con el pueblo” para el diseño del Buen Vivir.

¿Y qué es el Buen Vivir? Pues es el mecanismo para que todos los guatemaltecos tengan una educación de alta calidad y un sistema de salud eficiente, las mismas oportunidades, el pleno respeto a sus derechos laborales, servicios básicos de agua, luz, transporte y teléfono, un medioambiente sano que provea espacios de recreación y descanso o una economía productiva en armonía con la Madre Tierra.

Este concepto es antiguo. Rigió la convivencia de las sociedades precolombinas en calidad de utopía y constituye una herencia moral y política de sus ancestros. La misma que Thelma Cabrera y su partido, de una forma actualizada y adecuada al mundo en el que vivimos, buscan poner como “el norte” con una armonía entre seres humanos y naturaleza.

El Buen Vivir y el Estado Plurinacional son el horizonte del Proceso de Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional. Y en medio de este proceso realizarán varias acciones para crear las condiciones sociales, políticas y legales adecuadas para su surgimiento, como un cambio del instrumento político.

Y aunque este partido se autodefine como un proyecto político de clase campesina, asegura que está abierto al resto de clases sociales, pueblos y sectores históricamente excluidos y por ello considera que los pueblos de Guatemala (maya, xinca, garífuna y ladino) son naciones culturales en constante relación y continuo mestizaje que deben participar de forma conjunta en este proceso de transformación.

Thelma enseña su “perraje”, una tela que se usa para proteger los “pulmones del frío” o para escudar la cabeza del sol que hizo alguien de su comunidad con los colores del MLP y que identifica a los pueblos originarios: el rojo de la sangre de los mártires, el azul de los volcanes y la madre tierra, y el amarillo del nuevo amanecer. Una muestra de la cultura perdida.

La aspirante a la primera magistratura del país, una mujer atrevida, sin títulos ni nivel académico pero con “muchos conocimientos en la Universidad de la vida”, asegura que aún es posible rescatar a Guatemala del “Estado fallido”, una obligación de los “buenos guatemaltecos” para recuperar la dignidad.

Y por eso hace hincapié en que primero hay que solucionar los problemas internos antes de los externos y cuestionada por la política internacional que mantendrán con Venezuela y si seguirán reconociendo a Juan Guaidó como presidente interino responde: “Los propios países tienen que solventar sus propios problemas. Como guatemaltecos está en nuestras manos y así los otros pueblos”.

Por eso tampoco le gusta hablar de ejemplos o de acciones que podrían copiar de otros Gobiernos. Son los pueblos, continúa, los que tienen que “debatir y definir” el destino de Guatemala, inclusive en aspectos tan polémicos en el país como el aborto, la pena de muerte o la inversión extranjera. A todos estas preguntas responde casi igual: Apostamos por el “Buen Vivir”

Lo que si avanza es que reconocerán el pluralismo jurídico para dar voz al sistema de jurisdicción indígena y “regresar a traer lo que hemos perdido”, porque esa esencia, junto al límite de sueldo de los funcionarios, ayudará a cambiar un “Estado saqueado y fallido” y priorizar aspectos tan necesarios como la educación o la salud, dos grandes demandas de los pueblos.

Thelma Cabrera, quien durante muchos años ha sufrido persecuciones y criminalización -igual que otros defensores de derechos humanos en el país-, dice que esos ataques han continuado desde el nacimiento del partido y recuerda como varios candidatos han sido asesinados y sus crímenes están en la impunidad.

Pero también recuerda que la credencial como candidata a presidenta no se la entregaron hasta el 6 de mayo, una acción del sistema para “humillarnos e invisibilizarnos” y para limitar su tiempo de campaña, que comenzó oficialmente en el mes de marzo. Todo, arguye, “nos tienen miedo”.

“De todo lo que nos han robado hasta el miedo nos han llevado, porque nuestra dignidad no se vende”, proclama.

Thelma Cabrera, quien ocupa el quinto lugar en intención de votos según varias encuestas, es consciente de que puede ser la primera mujer y la primera indígena en llegar a la Presidencia de Guatemala, pero indica que es el pueblo el que tomará esa decisión, porque su lucha seguirá desde una tribuna u otra. Aunque admite que es un paso importante, en el que se están “dejando huellas” y con el que se está “escribiendo historia”.

De llegar al Gobierno el próximo 14 de enero, una de sus primeras medidas será la de “ver, evaluar y proponer” en todas las carteras para “arrancar ese problema estructural” que hay en el Estado y que tiene varias cabezas, entre ellas la corrupción, uno de los grandes flagelos que ha prometido combatir aunque no pueda seguir la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), cuyo mandato vence el próximo 3 de septiembre.

Fuente: ElDiario.es