“Reforma universitaria”: la marcha en reverso

Marco Fonseca

Después de anunciar recortes presupuestarios a las facultades de filosofía y sociología en las universidades más grandes y prestigiosas de Brasil, Bolsonaro lo justificó diciendo en un tuit: “El objetivo es centrarse en áreas que tendrán un retorno inmediato a los contribuyentes, como medicina veterinaria, ingeniería y medicina”.
Quienes en la USAC están hablando de enfatizar las áreas “científicas” y “técnicas” como parte de una “renovación” de la universidad, simplemente están implementando desde dentro de la USAC lo que la restauración total no puede hacer desde el gobierno. Es una “renovación” en reverso. Y quieren hacer que la verdad de este proceso desaparezca del discurso crítico adentro y fuera de la USAC. Lo que recuerda que no es la primera vez que se hace desaparecer la verdad en la USAC. Ya Jafeth Cabrera – hoy orgulloso vicepresidente del gobierno restaurador – hizo que desapareciera un informe de la verdad de la USAC en el que se “recopilaba los nombres de los más de 800 casos registrados de víctimas y familiares” entre 1978 y 1990 (ver https://nomada.gt/…/el-informe-de-la-verdad-de-la-usac-des…/). Hoy lo que quieren desaparecer es el significado privatizador de una reforma con forma pública.

Por lo de arriba, y por otras razones, el actual proyecto de “reforma universitaria” es un peligro mortal para la San Carlos. Ahora que el Congreso acaba de aprobar un préstamo para la USAC de $120 millones de dólares, no solo para la llamada “tercera etapa del programa de inversión en infraestructura, maquinaria y equipo” para la USAC, sino para avanzar los fines de una “reforma universitaria” fuera del alcance público y participación democrática, el peligro mortal que enfrenta la USAC se vuelve más claro y presente. En lugar de buscar una forma democrática y participativa de decidir el presupuesto, las inversiones y los gastos de la USAC como debe corresponder a una universidad del pueblo y con vocación emancipadora, Paíz habla de una “oportunidad de planificar una nueva USAC a través del BCIE”. Y si se cuestiona esto, el rector dice que se está “distorsionando” la información.

Pero, en realidad, ¿cómo se van a desarrollar esos proyectos de infraestructura, maquinaria y equipo? ¿Con qué fines más amplios? ¿A qué empresas o intereses beneficia? ¿Qué idea de “reforma universitaria” esta detrás de todo esto? ¿Qué actores la controlan y despliegan? Estas no son preguntas inútiles, no son parte de una campaña negra. Son preguntas legítimas que deben responderse en foro abierto, en la esfera pública. Sabiendo que Paíz ha sido contratista con el Ministerio de Comunicaciones, sabiendo que Paíz no es ajeno al negocio de las influencias y las transferencias de capital, no es superficial ni malicioso hacer estos cuestionamientos.

Notar que hay asesores del poder en la USAC que se llenan la boca de críticas contra todas las ONG u otras organizaciones sociales o políticas que “dependen de la agenda financiera y política de la cooperación internacional”. Pero cuando se trata de financiar su proyecto neoliberal en la USAC, incluyendo los salarios de sus asesorías, felizmente chupan de la sangre y el sudor del pueblo con todavía otro multimillonario préstamo del BCIE que Guatemala va a tener que pagar por décadas venideras. ¡Hipócritas! ¿Se pueden imaginar a esta gente asesorando a un posible gobierno del pueblo en Guatemala?

Durante su campaña para la rectoría, la principal promesa de campaña de Paíz fue “hacer realidad la Reforma Universitaria.” Según el discurso político de Paíz, la reforma universitaria requiere “Una reforma participativa, que permita la inclusión de todos los sectores que hacen vida universitaria, que contribuyan a la solución de los problemas sociales, de género, etnia, y del ambiente”” (ver https://www.plazapublica.com.gt/…/murphy-olympo-paiz-recino…). Pero los grupos de poder y asesores estratégicos de Paíz tienen otra cosa en la mente. La dirección presente de la universidad pública parece estar yendo en dirección opuesta, en reverso tecnocrático y mercantilista.

Los asesores del poder en la USAC están fraguando una privatización sigilosa, una privatización que no aparece como privatización y que es presentada como “modernización”, una privatización que, por no estar llevándose a cabo en la Constitución y en otras leyes, incluyendo la Ley Orgánica de la USAC, da lugar a que sus apologistas puedan rasgarse las túnicas y gritar al cielo diciendo que hay “campaña negra” contra la USAC. Esta demonización de la crítica es, como sabemos, parte de la reacción propagandística, una dramatización que busca en la confusión discursiva ocultar la sustancia de la contra-reforma neoliberal.

Mientras tanto, los asesores del poder se sonríen y reúnen con las otras universidades, sobre todo la UFM, dicen “discutimos sobre la misma problemática; planteamos nuestras posturas, las comentamos y vemos en que se diferencian pero en que se parecen también; dicen que lo que hace la USAC complementa lo que hacen las otras universidades privadas, “establecemos puentes que sirven como semilleros de ideas y soluciones para los problemas de la sociedad”. ¿Desde cuándo es la problemática mercantil y cacifista de la UFM la misma problemática de la que se ha ocupado históricamente la USAC y de la que debe ocuparse de nuevo?

A esto le llaman “reforma universitaria.” Es una “reforma” en reverso.