Génesis sociohistórico del MLP

Ollantay Itzamná

El MLP, en su sociogénesis, método organizativo y corpus teórico político, hasta el momento, es la antípoda a la vieja izquierda política tradicional cuyo horizonte no trasciende de los contenidos de los Acuerdos Paz (1996) que legitimaron al aún vigente sistema neoliberal.

El Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP) es una organización política ascendente creada directamente por las comunidades indígenas y campesinas organizadas en resistencia social frente a las empresas transnacionales.

Muchos de los indígenas y campesinos que dieron a luz dicha organización pusieron su huella digital en las actas de constitución de dicha organización porque no saben leer, ni escribir. Esto indica que MLP lleva las improntas de los NO ciudadanos para el Estado criollo, y de los NO revolucionarios para la izquierda política tradicional.

MLP no fue, ni es una ideación de la “vanguardia revolucionaria” guatemalteca. Mucho menos del “indigenismo profesional de las ONG”. Esta organización política, autodenominada instrumento político para la liberación de los pueblos, se debatió, se consensuó y se construyó en y por las mismas comunidades en resistencia.

Es más, el MLP nació en contra del pronóstico y voluntad expresa de la vieja izquierda política guatemalteca, de las agencias de cooperación asentadas en Guatemala, y de las ONG que apostaron por evitar la insubordinación política de los subalternos en Guatemala.

La izquierda guatemalteca, al igual que la clásica izquierda latinoamericana, jamás consideró a las comunidades indígenas y campesinas como sujetos revolucionarios, mucho menos como sujetos políticos, por carecer de una “cualificación” académica e ideológica. El o la maya para ser sujeto político debía convertirse en proletario alfabetizado. Y, las y los procreadores del MLP “no alcanzaron esa cualificación”, en su gran mayoría, según ellos.

Campaña electoral MLP. Santa María Xalapan. Jalapa. O.I.

Las comunidades en resistencia articuladas en el movimiento indocampesino Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), contra todo pronóstico, y en contra de la voluntad criminal del Estado-empresa, crearon su brazo político denominado MLP motivadas por sus instintos e intuiciones libertarias, e inspiradas en los procesos de cambios medulares como los de Bolivia.

Por ello, en la narrativa ideológica de MLP, en lugar de conceptos como el socialismo o el comunismo, está el Buen Vivir como horizonte. En lugar de la lucha de clases como categoría de compresión o explicación de la realidad está la restitución de territorios autónomos para la construcción del Estado Plurinacional, o la categoría de derechos individuales y colectivos, extendido incluso a los derechos de la Madre Tierra. Está la democracia intercultural en lugar de la hegemónica democracia representativa/electorera.

Dentro de las comunidades en resistencia también conviven ex combatientes de las guerrillas (abandonas a su suerte por las comandancias que firmaron la “paz”), ex miembros de patrullas de autodefensa civil, ex soldados…, ahora, organizados para ejercer sus derechos y defender sus territorios. Así como conviven católicos, evangélicos y guías mayas. Pero, que de allí, algunos “revolucionarios desvariados” aleguen que el MLP es producto político de alguna organización guerrillera (del pasado) es como buscar “ganarse el cielo con ave marías ajenas”.

Es más, el MLP, en su sociogénesis, método organizativo y corpus teórico político, hasta el momento, es la antípoda a la vieja izquierda política tradicional cuyo horizonte no trasciende de los contenidos de los Acuerdos Paz (1996) que legitimaron al aún vigente sistema neoliberal.

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