Espejito, espejito, ¡dime quien es más marxista, científico, protagónico y relevante!

Marco Fonseca

Al parecer, al igual que las mujeres (!), tengo “problemas emocionales” (argumento clásico de machos patriarcales trogloditas) que me han impedido lograr un “protagonismo” que desesperadamente busco tener en Guatemala. Al parecer soy un “remachón que se teorías pero no las puedo relacionar con lo concreto”. Al parecer estoy “muy lejos” y “aunque viva pendiente de lo que pasa” en Guatemala, “no agarro lo que pasa”. Al parecer la crítica que desarrollo a los ineptos/as intelectuales de Guatemala se debe a una “fijación” y “desesperación” por entablar un diálogo que no puedo lograr de otro modo. Al parecer lo que busco es un “marxismo puro” y una transición inmediata al socialismo que, en Guatemala, es “irresponsable” e “inmoral” proponer. Por eso rechazo la tesis de “democratizar el capitalismo” que, aunque quienes la proponen saben que es una contradictio in adjecto y saben que es tanto teórica como prácticamente ridícula, sin embargo la atribuyen a Laclau (lo que niega tanta crítica que le hacen al “neomarxismo” posmo, pues eso es, en cierto sentido, lo que representa Laclau) y dicen que de hacerse es lo que de todos modos lleva, estratégicamente y por etapas, al socialismo (una tesis peor que todo lo “rosa-lila” combinado por un remolino de inodoro!).

Que Laclau y sus seguidores en Guatemala, Latinoamérica o España propone, en efecto, una tercera vía, un blairismo de capitalismo humanitario, al estilo lulista y kircherista, o al estilo Morena de hoy*, Laclau mismo lo deja claro en un comentario hecho en 2010 al inicio del proceso electoral argentino donde resultó reelecta Cristina Fernández de Kirchner:
“[El kirchnerismo] es un significante abierto en el sentido de que todo lo que empezó a surgir en el 2003 recién comienza a tomar una cierta imagen. En el 2003 era poca cosa: Kirchner salió elegido candidato por uno de esos movimientos internos casi incomprensibles del peronismo y empezó a fijarse en el imaginario colectivo con una cierta idea de unidad o de acuerdo, dado que tiene que representar un arco bastante amplio de fuerzas. Afortunadamente, su núcleo político es lo suficientemente razonado como para no hacer la ingenuidad de lanzarse a conducir un partido exclusivamente ideológico. La incorporación de las distintas fuerzas que se unieron bajo la denominación de “kirchnerismo” es la misma política que ha hecho Lula en Brasil. El Partido de los Trabajadores es ideológicamente muy limitado, pero cuando llegó al Gobierno tuvo que generar una política basada en la transversalidad con grupos de centroizquierda. Las alianzas son otras, y no necesariamente tienen que competir entre ellas. Además, tienen una excelente presidenta del Banco Central, que esperemos que pueda seguir, y un papel político perfectamente claro.”

Eso de “generar una política basada en la transversalidad con grupos de centroizquierda” es lo mismo que proponen en España los seguidores de Laclau y Mouffe como Errejón. Ya se pueden imaginar lo que esta gente ha hecho de Gramsci! Por esto, en parte, dicen que en Guate el MLP “no es un partido marxista”, no es un “partido exclusivamente ideológico”!
Más tarde, para desarrollar su “transversalidad”, Laclau afina su noción de “populismo”, “reflexión iniciada hace más de tres décadas que culminó con la publicación en 2005 de La razón populista, texto que refuta la condena que había impuesto la Academia, demostrando que lo que se criticaba a los movimientos populistas, la falta de identidad definida de clase, el exceso retórico, la vaguedad de propuestas, la simplificación del espacio político en dos polos, no son sino los modos propios de la política” (ver http://www.gramscimania.info.ve/…/el-retorno-de-ernesto-lac…). O sea que Laclau hizo del centrismo (“populismo”) una condición ontológica (ni táctica ni estratégica sino ontológica), “los modos propios de la política”!
Todo esto me hacer recordar “una historia de Napoleón contra los generales austríacos. Los austríacos llevaban a cabo una guerra con ejércitos aristocráticos, con todas las reglas científicas de la forma de combate del siglo XVIII. Luego llegaba Napoleón con sus ejércitos populares, destrozaba las líneas austríacas y ganaba la batalla. Y los generales austríacos decían: “Gana, pero no es científico”. (Fuente: http://www.gramscimania.info.ve/…/ernesto-laclau-si-prevale…).

* Toni Negri incluso dice que “el discurso de Laclau representa […] una variante neo-kantiana [leer: el Hebermas tardío, los “gramscianos” e ideólogos del lulismo en Brasil como Carlos Nelson Coutinho [ver https://pt.wikipedia.org/wiki/Carlos_Nelson_Coutinho] de lo que se podría definir como socialismo post-soviético.” En el fondo esto es un “ataque dirigido contra el realismo político y la ontología de la lucha de clases” (fuente: http://www.gramscimania.info.ve/…/hegemonia-antonio-gramsci…).

tomado del muro de FB