El voto nulo no sirve, y el voto inutil

MIguel Angel Sandoval.

“las elecciones y la democracia a la chapina no nos han servido de mucho”.

Analistas de diverso signo dicen que el voto nulo no sirve en Guatemala. Creo que llevan razón en ello pues votar nulo de acuerdo con la ley, no reporta mayores cambios en los resultados. De acuerdo con la ley debería de haber el 50% más uno de los votos para que se pudiera repetir las elecciones, y pendiente si es con los mismos o con otros candidatos. En todo caso, hace falta alrededor de 4 millones de votos nulos para que el mismo pueda tener algún efecto. Si tomamos en cuenta que el 17 de marzo Prensa Libre daba como dato casi final del padrón 7.9 millones.
Así las cosas, el voto nulo puede ser impráctico a la hora de definir estas elecciones. Claro que no es nada irrelevante que haya, por decir algo, un millón de votos nulos, pues sabríamos que de 8 millones de votantes hay más del 10 por ciento de gente que opto por votar nulo. Sin embargo, ese millón no serviría de mucho. Como decía, tendría que ser alrededor de 4 millones para que el voto nulo tuviera el efecto de provocar nuevas elecciones. Esta cardiaco el tema.

Si se lograra nuevas elecciones mediante el ejercicio del voto nulo ¿Qué se ganaría con ello? ¿Se harían nuevas elecciones con nuevo TSE? ¿Con nuevos partidos? ¿Con programas de gobierno? ¿Con candidatos honorables? ¿Sin leguleyadas en contra de unos y otros? ¿Qué tipo de elecciones tendríamos? ¿O sería la misma perra revolcada? Parecería que estos y otros temas más son los que deberíamos discutir antes de perder el tiempo en decir si el voto nulo sirve o no sirve, o si llamamos al voto nulo porque no nos gustan los partidos que hay o lo que sea.
La verdad de las cosas es que las elecciones y la democracia a la guatemalteca no nos ha servido de mucho. Ello si juzgamos por los resultados que tenemos a la vista desde que se inició eso que se llama la transición democrática que arrancó en 1985 y que no termina, o mejor dicho que nunca sirvió de mucho y nunca nos dio resultados acordes con eso que se llama democracia. De tal suerte que hoy tenemos en el país un remedo de partidos políticos, una clase política como se hacen llamar muy orondos los diputados y oficios afines, pero con la más baja calificación por la sociedad en la historia de la política criolla.

En materia de gobiernos, más allá de las críticas usuales para cada periodo que concluye, tuvimos la DC que paso sin pena ni gloria en medio de escandaletes. Posteriormente Serrano defenestrado y desde entonces en Panamá. Luego fue Arzú y las privatizaciones llenas de corrupción. Adelante Portillo democratizando la corrupción del FRG. Berger un gobernante autista. Colom para el olvido, Pérez Molina en la cárcel. Y lo que tenemos hoy. ¿Cuál balance democrático? Quizás valdría la pena interrogarse por los partidos políticos de izquierda luego de 1985, pero ni siquiera se acercan a la idea de alternativa de gobierno. Como excandidato lo puedo afirmar.

Los datos son en verdad muy jodidos. Lo menos que se dice desde el análisis político es que vivimos una anomia social o que Guatemala presenta todos los síntomas de un estado fallido. Somos más pobres que en 1985 y un grupo de ricos más ricos que en 85. Hay más violencia social que en 1985. Miles de migrantes que huyen, muchos más que en 1985. Mas desempleo que en 1985, Hay más corrupción que en 1985. No tenemos más futuro que en 1985. Se firmaron los Acuerdos de Paz en 1996 y estamos igual o peor que en 1985.En suma, somos menos país que en 1985. ¿Hacemos algo para cambiar este balance desastroso? Acepto debate serio y con datos sobre cualquiera de estas afirmaciones.

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