Julian Assange: preso por el delito de informar

Lavaca

La policía londinense detuvo a Julian Assange luego de que el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, le retirase el asilo diplomático bajo el que estaba resguardado en la embajada ecuatoriana desde 2012. Estados Unidos quiere extraditarlo para juzgarlo por “conspiración para infiltrarse” en sistemas de Gobierno, pero la realidad involucra geopolítica e información: la megafiltración de cables y archivos secretos del Departamento de Estado norteamericano que demostró los crímenes contra civiles y violaciones a los derechos humanos en las guerras de Irak y Afganistán. Lo que dijo Trump y el tuit de Lenin. Qué hay detrás de este nuevo avance contra la libertad de expresión en el mundo entero.

“Julian Assange, de 47 años, ha sido arrestado hoy, 11 de abril, a petición de las autoridades de Estados Unidos, a las 10.53 nada más llegar al cuartel de policía de Central London. Se trata de una orden de extradición contemplada en el artículo 73 de la Ley de Extradición. Comparecerá ante la Corte de Magistrados de Westminster tan pronto como sea posible”.

Ese fue el comunicado de Scotland Yard, la policía londinense, tras la detención al cofundador de Wikileaks, Julian Assange, en la embajada de Ecuador en Inglaterra, luego de que el presidente Lenin Moreno le retirase el asilo diplomático que protegía al periodista desde 2012.

Lejos de esconder los motivos, el Departamento de Justicia de Estados Unidos confirmó en un comunicado que la orden de extradición es por un delito de “conspiración para infilitrarse” en sistemas de Gobierno con información clasificada. La pena, según esta tipificación, podría ser de hasta cinco años de cárcel.

Donald Trump dijo que el tema de la detenció de Assange “no es asunto mío”, aunque durante la campaña electoral de 2015 utilizó información de WikiLeaks contra Hillary Clinton.

Lo que reveló Assange

La obsesión de Estados Unidos con Assange puede sintetizarse en los siguientes puntos:

Desde Washington consideran que Assange, junto a la ayuda del analista de inteligencia del ejército norteamericano Bradley Manning, publicó en 2010 más de 700 mil documentos clasificados. (Manning, en prisión, informó públicamente su decisión de ser mujer trans: Chelsea Manning).
En esos documentos publicados por Assange había archivos secretos de las guerras de Irak y Afganistán, junto a cables del Departamento de Estado, que revelaron el accionar de Estados Unidos en esos conflictos, que camuflaba como “daños colaterales”.
WikiLeaks reveló la atrocidad: el 5 de abril, en una de las filtraciones, divulgó un video en el que se ve a los tripulantes de un helicóptero disparar contra una docena de civiles desarmados en el barrio Nuevo Bagdad, en 2007. Entre los muertes había dos reporteros de la agencia Reuters: Saeed Chmagh y Namir Noor-Eldeen.
La masacre -una de tantas otras, pero que ahora daba la vuelta al mundo- no fue investigada.
La única detención fue la de Manning, la presunta fuente, acusada de violar secretos de Estado. Chelsea fue condenada a 35 años de prisión y perdonada por Obama después de siete.
Ahora, con Assange, Estados Unidos busca cerrar ese círculo: la criminalización de la difusión.

El tuit de Lenin

La persecución a Assange, de origen austraiano, comenzó por una supuesta causa de violación en Suecia que la Justicia decidió cerrar en 2017, excusándose en que el asilo dificultaba la investigación. Sin embargo Assange seguía sin poder salir de la Embajada porque lo acusaban de haber roto los términos de su libertad condicional en el Reino Unido.

El anuncio de la detención fue realizado por el propio presidente Moreno. “Ecuador decidió soberanamente retirar el asilo diplomático a Julian Assange por violar reiteradamente convenciones internacionales y protocolo de convivencia”, tuiteó.

“Solicité a Gran Bretaña la garantía de que el señor Assange no sería entregado en extradición a ningún país en el que pueda sufrir torturas o pena de muerte”. La convención de Viena de 1961 precisa que una intervención de estas características solo es posible “con el consentimiento del jefe de la misión”. WikiLeaks denunció que la decisión violó el derecho internacional.

En 2016, Assange habló por videoconferencia con la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (https://www.lavaca.org/notas/freeassange-en-sociales-cuando-informar-es-delito/?fbclid=IwAR1LX_YmW6jtXE2gi9wnlrVbbf2gvPEAcJX8Yt0-z9d1dnD_rX7t_Pl_PLU).

El peligro de informar

El verdadero motivo de su persecución lo explica uno de sus compañeros presente en la charla, Joseph Farrell, otra de las pocas caras conocidas de WikiLeaks: “Se rebeló contra el país más poderoso del mundo”. Farrel se refiere a la publicación de miles de documentos de la guerra de Irak (391.831 que revelaron los alcances de la invasión: torturas, asesinato de civiles y más) y de la guerra de Afganistán (92.000 documentos), y más tarde, documentos diplomáticos del Departamento del Estado norteamericano. Otro de los logros de Assange, Farrell y equipo fue tejer una red global para traducir toda esa información a 16 idiomas, tener presencia en 100 países con más de 700 nodos globales y ser fuente de información de tradicionales diarios comerciales.

La conexión #FreeAsange deja en claro que en estos tiempos difundir información sobre crímenes y violaciones a los derechos humanos encarna un delito.

Y que eso nos pone a todxs en peligro.

Las horas que siguen no son solo fundamentales para Assange: lo son también para la libertad de expresión a escala mundial.

Julian Assange: preso por el delito de informar