La derecha y su racismo popular

Danilo Santos
Politólogo
desantos.salazar@gmail.com

Al observar las imágenes que ya circulan sobre las actividades de campaña en los departamentos, resulta que muchos partidos, la mayoría, comparten fotografías de sus candidatos sobre la tarima o imágenes cerradas saludando a quienes pueden ser más útiles para despertar sentimientos de compasión y ternura; pero muy pocos, incluido el Movimiento para la Liberación de los Pueblos, abre las tomas y es el grupo el protagonista, se diluyen los candidatos entre sus iguales, no hay diferencia entre quienes se observa caminando o prácticamente en una Asamblea Popular.

Por otro lado, en redes sociales y espacios de socialización, mucho se habla de los eslóganes de los candidatos y candidatas, de la pena de muerte y de Dios, pero a excepción del MLP, no circulan los Programas de Gobierno y las grandes ideas que pretenden realizar.

Si algo hay en el votante urbano, ladinocentrista y sin conciencia de clase en sí, es la propensión a la burla y el racismo, a la negación de la gran cantidad de candidaturas indígenas y de mujeres. Se regodean de manera racista y clasista haciendo mofa de mujeres indígenas que logran su inscripción, pero nada dicen de las imágenes de candidatos haciendo mal uso de niños y niñas para su propaganda electoral. La derecha es especialmente eficaz con su racismo popular.

A mí me alegra en demasía la irrupción de gran cantidad de mujeres, mujeres indígenas y hombres indígenas en las candidaturas de los partidos, especialmente en los partidos pequeños, de izquierda y progresistas; no puedo dejar de mencionar que sus posibilidades electorales hubiesen sido mucho mayores si la dirigencia de manera madura y estratégica hubiera conformado un Frente Amplio. Pero bueno, ya llegarán otros tiempos con estas nuevas generaciones que ahora hacen su primer intento y a las cuales dedico este humilde espacio. No importa cuál sea el resultado en las urnas compañeras y compañeros, lo que importa es seguir construyendo puentes entre clases y pueblos que quieren el buen vivir y, además, sacudirse a la actual clase política. Esto llevará tiempo, varias elecciones, muchos desencuentros, muchos disensos; pero si el norte está claro, llegaremos por fin a las condiciones necesarias para una Guatemala Plurinacional y que se parezca a lo que somos.

El próximo Congreso de la República se plantea como uno de lo más regresivos de la historia, habrá que estar preparados para que como dijo hace poco un presidenciable impresentable “son pocos, pero constantes y hay que combatirlos hasta exterminarlos”, se refería a las mujeres que luchan por sus derechos, a las organizaciones campesinas, indígenas, a las organizaciones sociales y a todo aquel que crea y propugne por los derechos humanos en Guatemala. La derecha incluso ha declarado a través de uno de sus dirigentes que “la izquierda debe ser derrotada, al igual que la ideología de género y todo lo que traen de fuera”. El punto es que debemos estar unidos y no dispersos, debemos trascender los liderazgos que no dejan que juntemos nuestras fuerzas, y que no quiera unidad puede pasar a tomar su lugar en la historia, pero ya no podrá ser protagonista del presente y el futuro.

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