A propósito de las elecciones generales

Omar Marroquín Pacheco

A casi todos los candidatos a las alcaldías municipales actualmente en contienda se les va en promesas sin ningún sustento técnico, más van de canción en canción o dando dadivas en sus campañas proselitistas.

No se ha planteado la necesidad de municipios social y ambientalmente sostenibles, dándole el valor que debe tener el consumo responsable de energía, a la utilización racional y eficiente del agua, a la reutilización de la misma que debe de haber dentro de los municipios.

El objetivo fundamental de una propuesta de esta naturaleza es el poder realizar una transición orientada hacia un nuevo modelo energético sostenible y socialmente más justo, un nuevo modelo que rompa con los paradigmas antiguos, en donde se empodere a los ciudadanos, como en el modelo de urbanismo de código abierto, donde la población misma es la que prioriza en cuanto a las principales causas que afectan a sus municipios.

La idea fundamental gira en torno a que se tiene claridad en cuanto a que por medio del poder local (municipalidades), son las administraciones claves para poder implantar políticas de sostenibilidad social y ecológicas y apostar por un nuevo modelo energético.

La proximidad de las elecciones municipales de junio de 2019, ofrece la oportunidad de poner en la agenda política la imperante necesidad de aprovechar los múltiples beneficios tanto económicos, sociales y ambientales de una nueva propuesta de modelo energético basado en el ahorro, la eficiencia energética y el uso intensivo de las energías renovables. Es momento de reflexionar en este período electoral, donde la ciudadanía deberíamos estar como meros espectadores de algo que se presenta tan estratégico.

Debemos exigir un compromiso a los candidatos, en cuanto deben de trabajar por el municipio, orientando las inversiones en nuevos modelos energéticos y dirigir sus acciones a la implementación de este nuevo modelo energético en los próximos 4 años. Idealmente que se pudiera redactar manifiestos de compromiso, que se firme entre los candidatos y partidos o comités cívicos y que sea un compromiso electoral con los ciudadanos.

Es evidente que el modelo energético actual causa grandes problemas, que tienen repercusiones tanto a escala global como local, a los ya ampliamente conocidos problemas de calentamiento global, cambio climático o contaminación atmosférica por describir algunos de los más importantes, se unen problemas de orden social y económico cada vez más acuciantes, ejemplo un gran numero de población que no tiene acceso a los servicios mínimos vitales.

El precio de la energía se incrementa debido al agotamiento progresivo de los combustibles fósiles si a esto unimos la altísima dependencia energética que sufre nuestro país (más del 90% de la energía que consumimos procede de otros países) y siendo que la energía constituye un elemento transversal de la economía y por ende al desarrollo social, hacen que repensemos y planteamos una transformación urgente al modelo energético.

Se debe cambiar de forma de actuar en la actualidad: consumo desmesurado de recursos, con base en los combustibles fósiles, hacia otro modelo que se fundamenta en el ahorro, la eficiencia energética y el uso de energías renovables. Una gran ventaja lo constituye la baja de precios de este tipo de tecnologías, que ahora si pueden socializarse y que permite afrontar el cambio de modelo energético a precios inferiores a los que se pagan en la actualidad.

Por ser el poder local el que esta más próximo a la ciudadanía, no pueden ni deben permanecer ajenas a estos cambios, en donde deben jugar un papel de primer orden en cuanto al ejemplo y manejo adecuado de la información.

Los poderes locales están llamados a utilizar los recursos con que cuentan para garantizar dentro del marco de sus competencias, una transición ordenada hacia un modelo social, medioambiental y económico sostenible, en donde la energía, el urbanismo, la educación, el empleo y la protección social, deben jugar un papel destacado.

Finalmente es tiempo de pasar de las promesas falsas de campaña a compromisos serios y que puedan exigirse al estar ejerciendo la función pública.