El despojo de la lengua

Miguel Ángel Sandoval

Hace años un aviso en una escuela decía; “prohibido escupir al suelo y hablar bretón”, una de las lenguas que existen en Francia. En tema tiene pertinencia pues en Guatemala el punto ha sido norma años, décadas, mucho tiempo. De ello daba cuenta de manera reciente, un artículo en El País de España, cuando afirmaba que en los próximos años la mitad de las lenguas habladas en el mundo iban a desaparecer. Todo esto consta en un estudio realizado por el Banco Mundial.

Si hablo de despojo es porque hace unas semanas, conversando con el artista plástico Benvenuto Chavajay, decía que la lengua y la escritura maya se había perdido desde los antepasados por la invasión y todo lo que la misma trajo consigo. Pero su reflexión iba mucho más allá. Hacía referencia a ese fenómeno colonial que había buscado envilecer a los conquistados. Para conseguirlo, lo primero había sido privarles de sus lenguas. Por ello hablar lenguas indígenas hoy, es resistencia.

A continuación hubo la imposición del castellano como lengua que se tenía que hablar sí o sí, pues las lenguas indígenas eran de hecho prohibidas, perseguidas, indeseadas. El castellano era idioma, los idiomas indígenas eran lenguas. Por supuesto que científicamente esto no se mantenía en pie, pero en lo cotidiano, la diferencia era que los indígenas hablaban lenguas y los criollos idioma. Por esa vía se iba consumando el despojo de la lengua.

Finalmente los idiomas indígenas fueron disminuidos. El castellano se hizo oficial. Se podía soportar que se hablara lengua en el ámbito estrecho de la familia o de la comunidad. Pero una vez el niño o niña iba a la escuela, tenía lugar el proceso de castellanización. La educación en su lengua materna no era siquiera considerada. Es la explicación de la castellanización a fuerza. Artículos en diversos medios dicen: “Usar la escuela para acabar con los pueblos indígenas” como escribe Norma Chamalé Patzan. O en México, una indígena señale: “las lenguas indígenas no se mueren, las mata el Estado mexicano”.

Los idiomas o lenguas indígenas sufren por falta de atención, resultado de una guerra de exterminio lingüístico y cultural que no cesa y asume diversas formas en los lugares. Es otro nicho del racismo y del despojo. Es por ello que un acuerdo en el marco del proceso de paz, el de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, adquiere relevancia a medida que los idiomas indígenas, no solo no se mueren sino que se niegan a morir y hacen esfuerzos de toda índole para fortalecerse.

Es el objetivo de libros de lectoescritura en siete idiomas indígenas mayoritarios, que se impulsa en la educación nacional. Aprender a leer y escribir en lengua materna es la apuesta contra esta tendencia a dejar morir las lenguas indígenas.

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