Estamos en manos de gorilas

Danilo Santos

El actual periodo legislativo ha sido uno de los más regresivos en materia de Derechos Humanos de 1986 a la fecha, esto tiene que ver con el corte ideológico (aunque se cansen de repetir que las ideologías no existen) de los grupos dominantes en el hemiciclo y la propia estrechez y/o falta de estatura política individual de cada diputada y diputado. Muestra de ello es la consolidación del grupo que fraguó el Pacto de Corruptos. Han sido disciplinados a la hora de hacer retroceder al país, han votado en bloque para proteger al presidente Morales, mantener al hijo de Arzú en la presidencia del Congreso, citar al Procurador de Derechos Humanos, dictaminar favorablemente las reformas a la Ley de Reconciliación Nacional, regresar a Comisión y endurecer la iniciativa de ley para la Protección de la Vida y la Familia, la Ley de ONG, o correr para conocer el proceso de levantamiento de antejuicio a magistrados de la Corte de Constitucionalidad. Por mencionar algunas cosas. Según análisis realizado por la Asociación para el Desarrollo Legislativo y la Democracia, este Congreso cuenta con más de ochenta diputadas y diputados dispuestos a hacer avanzar una agenda regresiva.

Según LEGIS, el 51% del Parlamento vota a favor de reformas e iniciativas de carácter regresivo. Esto los hace consistentes con el guion continuista de los sectores más obtusos de la derecha guatemalteca. Lo que están logrando es erosionar una institucionalidad que empezaba a recuperarse, y a contrapelo de su dizque pacífico discurso, están sembrando odio y exclusión de manera burda y vergonzosa. Por otro lado, el 23% vota a favor de propuestas progresivas, lo cual no alcanza para hacerlas pasar. Y, por último, el 26% permanece ausente de lo que se decide en el Legislativo.

Bien entonces, estamos en manos de gorilas. Y el proceso electoral que se cierne sobre el país será la consolidación de ese moralismo. No me cansaré de repetir que la izquierda y los partidos progresistas se equivocaron al no unirse; a la mayoría, su soberbia les pasará factura. Mientras tanto, los fascistas disfrazados de demócratas gobernarán en el Ejecutivo y el Legislativo durante los próximos cuatro años, e intentarán acabar con cualquier disidencia que invoque los Derechos Humanos o luche por ellos.

Muestra del daño que hacen son las estadísticas relacionadas con embarazos en niñas menores de 14 años; según el Observatorio de Salud Reproductiva, en lo que va del año se reportan 2 mil 513 embarazos en este grupo de población, lo cual significa un incremento de 665 caso respecto a 2017. De estos, el departamento de Guatemala es el que más incremento tuvo, de 65 a 208. Otros departamentos como Retalhuleu y Sacatepéquez duplicaron la cantidad de casos.

Mientras se preocupan por sus intereses únicamente, la población más vulnerable social y económicamente, sufre sus posicionamientos y decisiones. El caso de las niñas menores de 14 años embarazadas es solo uno de tantos pendientes de la clase política. Con su agenda regresiva en materia de Derechos Humanos, están llevando al país a la barbarie.