Pensar Centroamérica

Miguel Ángel Sandoval

En los estudios que se hacen desde los organismos internacionales o desde centros de pensamiento independientes, resulta que Centroamérica ocupa los últimos lugares en índices de salud, educación, infraestructura, generación de empleo. Por ello la producción de decenas y decenas de miles de migrantes. Junto a ello tiene los más graves niveles en corrupción, violencia social, impunidad, deficiencia de los organismos de justicia. Es una constante regional.

Otro punto en el que tienen parte de razón quienes hablan del fin de las ideologías, es que en ninguno de los países las fórmulas de derecha o de izquierda han sido capaces de solucionar los problemas. El siglo XXI es una buena muestra de lo señalado. En todos los países los temas se han agravado, las contradicciones son mucho más fuertes, y el pronóstico en todos los casos es realmente sombrío. No se miran cambios en el corto plazo.

En una rápida lista de temas no abordados, se encuentran pendientes la reforma fiscal, la solución de la problemática agraria, la generación de empleo, la construcción de una sólida cultura contra la corrupción, el fin de la impunidad, una institucionalidad que incluya la existencia de sólidos partidos políticos y su complemento, leyes electorales democráticas con instituciones electorales eficientes. Todo ello para superar la pobreza y pobreza extrema que asola a los cuatro países mencionados. Es la agenda del siglo anterior y del actual. No quedan muchas dudas. Y esta agenda tiene que ser impulsada, sí o sí, por cualquiera de las corrientes políticas que gobierne en nuestros países, sean de izquierda o derecha, o sean de esas definiciones tan imaginativas que existen en la región, que si bien son buenas para ganar una elección, no son para nada algo que resuelva los problemas que padecemos como países y sociedades.

Quizás una última reflexión. No se trata de pensar la región en términos ideológicos y sus correlatos políticos, pues no hay por ahora, nada que nos diga que los problemas se solucionan por la izquierda o por la derecha. En dos platos, no se trata de pensar la región con lentes de cualquier ideología que sea. Se trata de entender que la región se cae a pedazos por la falta de políticas concretas que nos permitan superar los problemas estructurales que se han creado. Es por ello que hace falta en todos los países mencionados, acuerdos nacionales que permitan salir de la crisis. Hay ejemplos de ello en la región latinoamericana o en Europa. Es cierto que la mayoría de problemas se pueden imputar a la derecha, pues finalmente tenemos países con capitalismo declarado; pero es igualmente claro, decir que los gobiernos de izquierda en la región han concluido en medio de fracasos inocultables. Por ello el análisis de la realidad y las medidas para poder cambiarla tienen que ser objetivos, si se quiere llegar a conclusiones serias. Insisto, no es hora de la ideología como la punta de lanza en la solución de los problemas señalados, es la hora de la imaginación política y de su ejercicio para poder intentar salidas a los graves problemas que enfrentamos.

Ahora queda la impresión que la democracia electoral se encuentra agotada y ello nos hace prever sacudidas sociales que nadie desea, pero que parecería nadie hace algo por evitar.