La izquierda, Thelma y la derecha

Danilo Santos

La institucional decidió no unirse y tener cada expresión partidaria su propio binomio presidencial. Craso error. Así las cosas, la única que podría meter presión al amplio abanico de la derecha conservadora y ultraconservadora, es un cuadro de ese mismo corte ideológico pero que ha demostrado conducirse en el interior de los márgenes de la ley, Thelma Aldana. Si la exfiscal es proclamada por el Movimiento Semilla, dicho partido dará un paso grande en cuanto a su consolidación electoral, Aldana les traerá suficientes votos como para permanecer y, si saben jugar en el tablero, quizá hasta podrían llegar a una segunda vuelta.

En primera vuelta las alianzas serán difíciles, pero en la segunda, tanto militantes como dirigencia de los partidos de izquierda tendrán que aceptar su tamaño electoral, ya sabrán su destino y si son sensatos no les quedará más que apoyar a Aldana; esto si Semilla es disciplinada en su campaña de tierra y logra mover los votos a partir de la organización que ha logrado desarrollar. Por otro lado, un liderazgo que esté consciente de las necesidades inmediatas y tácticas, puede hacer posible mantener cerca a la suerte de diáspora que se han tornado partidos como Libre, Convergencia, URNG y Winaq entre otros. Por su lado estará el propio FDNG, y este quizá sea el único que no se decante por Aldana llegado el momento.

Mientras tanto, llama la atención de la propuesta del partido oficial, sobre todo por los anticuerpos que su presidenciable ha logrado cimentar en la opinión pública, y, por si fuera poco, lo acompaña una completa desconocida. Más parece que la victoria electoral está amarrada por otro lado y que tendremos un próximo Ministro de Gobernación diez veces más retrogrado que el actual y una Canciller con las mismas características que la actual.

De momento no se perfila una gran alianza institucional de los partidos de derecha, no quieren dejar ninguna posibilidad a la izquierda y partidos pequeños; la alianza es más profunda, más peligrosa. Es una alianza de élites políticas, económicas y religiosas: con la claridad de que cada vehículo tiene el mismo objetivo: no perder el control de la población y el Estado. Cuando inicien con sus propuestas será muy fácil identificar la matriz común de ideas y visión de lo que debería ser el país. Si hablan en las tarimas de injerencia extranjera, jueces patriotas, la capacidad del Ministerio Público de trabajar sin apoyos externos, que la justicia no sea selectiva, encarcelamientos injustos, dejar trabajar a los empresarios, en resumen: dejar hacer, dejar pasar la impunidad.

Bien entonces, la izquierda tiene su única opción en la derecha. Paradójico. Si al final Thelma Aldana y Semilla no logran mayor cosa, electoralmente hablando, la izquierda como la conocemos estará en franco proceso de desaparición. Y bueno, quizá sea lo que hace falta para que surja otra izquierda, no tan burguesa y urbano céntrica. La del Movimiento de Liberación de los Pueblos puede ser la esperanza de renovación.