Pérdida de la CICIG y el aparente triunfo del pacto de corruptos

Por el Area de Psicología Social Comunitaria, USAC – Guatemala, 25 de enero de 2019

Ante la inminente desactivación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICIG) impulsada por el gobierno de Jimmy Morales, el área Social-Comunitaria de la Escuela de Ciencias Psicológicas manifiesta:

1. Desde las acusaciones contra el hermano y el hijo del presidente Jimmy Morales por el caso Botín Registro de la Propiedad, el gobierno ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a expulsar al Comisionado Iván Velásquez y detener las investigaciones de la CICIG debido a que la lucha contra la corrupción que han llevado a cabo, afecta intereses de funcionarios de gobierno (incluyendo al propio presidente), políticos, empresarios y otros actores que han hecho de la corrupción y la impunidad formas naturalizadas de actuar en el ámbito político y económico.

2. Los actores que se han agrupado en torno al llamado “pacto de corruptos” han llevado a cabo diversas acciones para realizar dicho fin: la declaración de “non grato” hecha en 2017 por Jimmy Morales, cabildeo internacional para dejar fuera a la CICIG, acciones de amenaza contra los funcionarios de esta entidad, una larga y sostenida labor de propaganda y desinformación apoyada por medios de comunicación y operadores inescrupulosos, acciones abiertamente ilegales que la Corte de Constitucionalidad (CC) desautorizó, etc.

3. Esta sostenida actividad contra CICIG y la lucha contra la corrupción que apoya una mayoría significativa de la población guatemalteca ha llegado al punto de que, a inicios de 2019, han logrado desmantelar en buena medida los esfuerzos de la entidad, impidiendo la entrada del comisionado Iván Velásquez al país así como la práctica expulsión de varios de sus investigadores, acompañado de una campaña de desprestigio y de acciones ilegales por parte del presidente Jimmy Morales y otros funcionarios de su gabinete1, con el apoyo explícito, implícito o la indiferencia de actores del poder político, económico e internacional (incluyendo la administración Trump), es decir, el bloque histórico en el poder.

4. La práctica desaparición de la CICIG en su lucha contra la corrupción es el objetivo inmediato de estos execrables esfuerzos, pero su sentido va más allá: la restauración de un sistema de impunidad (C. Arrazola) que se sostiene sobre la base de una lógica oligárquica que ha configurado el país y ha hecho de la corrupción, la impunidad, la exclusión, las reglas sobre las que descansa el sistema político-económico del país. Precisamente, los esfuerzos de la CICIG y del MP, así como el apoyo de la sociedad civil, la ciudadanía y otros actores, se encaminaba a la construcción de un Estado de Derecho y respeto a la legalidad que, como funcionamiento normal de la democracia, atentaba contra los privilegios e intereses de las élites de este país.

5. Debido a la importancia que adquirió la CICIG y esta lucha contra la corrupción, una parte de la población reacciona con incertidumbre, desaliento y sensación de pérdida ante la práctica finalización de esta institución. Estos efectos son parte de la restauración conservadora a la que se parece asistir. Por otra parte, el gobierno y los políticos reaccionan envalentonados y con declaraciones agresivas que evidencian lo que observan como un logro de su objetivo inmediato de frenar las investigaciones y persecución penal, así como el mantenimiento y restauración de la corrupción e impunidad como lógica normal de su actuación.

6. Este panorama implica una serie de procesos y fenómenos que demandan análisis políticos y psicosociales serios. Temas como la formación de posicionamientos políticos e ideológicos en disputa, los procesos de protesta y movilización social así como los contrarios de conformidad, desaliento y apatía2, los factores internacionales e intereses geoestratégicos que acompañan la disputa local, las tradicionales relaciones de poder, la actuación de una lógica oligárquica en la respuesta de empresarios y políticos, las dramatizaciones del poder y los procesos de desinformación y propaganda, las expectativas despertadas por el proceso de crisis política y su eventual desaparición, la confianza en una institución sui generis como la CICIG frente a las dificultades de la organización ciudadana y popular, las implicaciones en el proceso electoral, etc. Frente a ello cabe preguntar: en las condiciones que vive el país y desde las relaciones de poder oligarcas, ¿de qué ciudadanía se está hablando y qué ciudadanía se necesita? ¿Los procesos electorales no resultan mecanismos de gobiernos autoritarios para el mantenimiento de sus normas, su poder y apoyo en la legislación?

7. También se necesitan procesos de denuncia, organización y desideologización (I. Martín-Baró) que permitan la construcción de procesos democráticos y de sujetos que puedan participar en los mismos, frente a la lógica del poder estatal. Hay que persistir en la denuncia de todos aquellos hechos que atentan contra la dignidad, los derechos humanos y los legítimos intereses de la población. Denunciar las maniobras de políticos y empresarios que pasan sus intereses como intereses nacionales (defensa de la soberanía, contra la izquierda y el comunismo internacional).

8. Si bien un proceso que levantó expectativas importantes en la población parece finalizar con la eventual pérdida de la CICIG y esto conlleva una sensación de malestar y desaliento, hay que recordar que esto es parte de procesos más amplios de carácter político y de la lógica histórica. La organización política también demanda procesos más modestos y cotidianos, de largo aliento que pueden ser invisibles en lo inmediato. Es importante mantener una cultura de denuncia y visibilizar las violaciones a los derechos humanos. Apelar a la subjetividad individual y colectiva e identificar acciones que la población mantiene en su lucha por una vida digna.

9. Los procesos de resistencia de los pueblos originarios y otros colectivos como los campesinos y los movimientos feministas, las luchas por la defensa del territorio y de los recursos naturales (parte importante de la memoria histórica del país, que no debe perderse de vista), las luchas de los colectivos de la diversidad sexual, personas con discapacidad, adultos mayores, entre otros, evidencian que frente a situaciones desfavorables y asimétricas, siempre es posible la organización, la resistencia y la lucha.

(1) Como acciones y declaraciones altamente vergonzosas y cínicas del presidente, funcionarios y empresarios.

(2) Estos aspectos requieren un análisis pormenorizado porque parte de esta “apatía” puede ser generada por la imposibilidad de una participación más activa: situaciones de marginalidad, precariedades vitales, inadvertencia de la importancia de lo político en la vida cotidiana, etc.

Área de Psicología Social Comunitaria
Departamento de Práctica
Escuela de Ciencias Psicológicas
Universidad de San Carlos de Guatemala

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