El bambú un recursos sostenible

Omar Marroquín Pacheco

Como planta es una gramínea, similar al arroz o el maíz y la caña de azúcar, la diferencia estriba que la lignina de sus tejidos posteriormente se convierte en una estructura dura incluso más que la madera, pero con mucha más flexibilidad y totalmente liviana.

La madera como los bambúes leñosos tienen similares componentes químicos, pero con diferente anatomía, los bambús se dividen en leñosos y herbáceos.

Existen en el mundo aproximadamente unas 1,200 especies (750 en Asia y 450 en América) y 90 géneros de bambú. En forma silvestre crece en todos los continentes a excepción de Europa.

La mayoría se desarrolla en climas calientes con humedad de más del 80%, en bosques de niebla tropicales, en suelos arcillosos húmedos.

Entre los beneficios observados esta la reducción de la erosión del suelo, por una densa red de raíces que amarra la tierra y evita su erosión por las lluvias e inundaciones.

La retención de agua una hectárea de bosque de Guadua puede retener 30,000 litros de agua, otro elemento importante lo constituye la fijación de CO2, dada la rapidez de su crecimiento, el bambú capta más CO2 que cualquier otro árbol.

El bambú regula el caudal hídrico por la capacidad de retención del agua en sus culmos, el bambú conserva agua en épocas de lluvia, la cual utiliza en su beneficio en época de sequía.

En la relación a la energía primaria según los cálculos de Janssen efectuados en el año 1981, para la producción de bambú se necesita 300 MJ/m3 y la madera necesita 600 MJ/m3.

En los bosques de bambú existe una reducción de la temperatura, por el efecto de la evaporación de agua gracias a sus hojas. Una planta adulta tiene entre 14,000 y 20,000 hojas en promedio, las cuales renueva cada año, toda esa biomasa se incorpora al suelo, convirtiéndose en materia orgánica fertilizante.

Como material de construcción tiene las siguientes ventajas: en el orden social fortalice el desarrollo regional, mejora las condiciones ambientales y de sustentabilidad de las comunidades donde se siembra.

Contribuye al fortalecimiento de las capacidades locales, se promueve la transferencia de tecnologías, contribuye a la especialización y generación de empleos, ayuda a disminuir el déficit o rezago de la vivienda.
Desde el punto de vista técnico, el bambú es excelente para la construcción por ser mucho más liviano que el acero, es más fuerte que el concreto, tiene resistencia sísmica y es mucho más económico que los materiales convencionales de construcción.

La productividad medida por hectárea es de entre 1,200 a 1,350 culmos por año, su madurez la alcanza entre los 4 y los 6 años, comparado con el pino que en promedio lleva entre 20 a 24 años.

Tiene resistencia a la flexión, a la tracción y a la compresión, mayor que la madera de primera.

Desde la perspectiva económica tiene el bambú más de cinco mil usos documentados, es una buena alternativa de producción rentable, dado que genera a nivel mundial 7,000 millones de dólares.

El uso del bambú en la construcción, representa una disminución en los costos de producción de hasta un 25% en relación a los materiales convencionales.

El proceso de aprovechamiento y transformación del bambú generalmente se logra con herramientas sencillas.

Estos son algunos de los beneficios que el bambú como un recurso sostenible presenta.

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