Prolegómenos para una nueva política. Parte I

Carlos Orlando Oliva /1

Notas previas.
En pocos días entraremos a la locura temporal de suponer o intentar construir un mejor futuro por medio de seleccionar dentro de las propuestas o candidatos que otros ya eligieron.

Seguramente si continúan las ofertas en los discursos previos, surgirá otra vez la palabra “Nueva Política” para referirse a lo que ofrecen o a la que se autoadscriben candidatos y partidos. Para lo cual lo mas sano es que se les pregunte a ellos que creen que de sus planteamientos sería una nueva Política.

Acá intento ampliar algunos elementos de lo que he investigado o reflexionado y que podria contribuir al tema.

La nueva Política, la palabra “nueva”, supone en el uso común, que lo nuevo es superior a lo viejo o tradicional, cosa que no necesariamente es así en muchos casos, pero que para nuestro momento en la Política nacional, una “nueva Política” ya tiene de entrada la condición de que la novedad es mejor o superior a lo mal que nos recuerda la política tradicional en la que vivimos y sufrimos actualmente.

Primero, creo debemos acordar categorías previas, propongo diferenciar: la Política, la política, lo Político y los políticos; entendiendo a la primera la Política (con mayúscula ), como ese cuerpo teórico de un logos, que la delimita temporalmente como una disciplina científica o estudio, y mas específicamente cuando hablemos de Política (con mayúscula ) nos referiremos a esta faceta teórica, conceptual o reflexiva, pero que además incluye a los otros ( conceptos siguientes), presentes en el campo de la Política; las políticas (con minúscula) las entendemos como marcos regulatorios o lineas de acción a seguir que emanan de actores estatales o no estatales (como las políticas de empresas, instituciones u organizaciones ligadas o no al Estado) y que son constituidas para enmarcar lineas de accionar. Éstas políticas, las estatales, se supone que están enlazadas dentro de programas y planes, ejemplo: políticas publicas (que como en otros artículos concluimos como el resultado o concreción de los intereses ganadores o hegemónicos que se convierten en parte del accionar del Estado); cuando refiramos a lo Político, nos referiremos a ese ejercicio práctico de la accionar de la Política; y los políticos, como las personas quienes ejercen esa acción en el campo de la Política.

Otra previa, es entender la Política de forma dialéctica, como totalidad de relaciones sociales y en espiral como entendía Karl Heinrich, como: condición, condicionada (por otros campos y sistemas) y condicionante (que tambien condiciona a otros campos y sistemas), es decir, como ejemplo: la Política condiciona a la Economía, y es condicionada por ella, de igual forma con la religión, la cultura, sistemas jurídicos, entre otras instancias; dejando de lado la mala interpretación piramidal mecánicamente althuseriana de ver la Política, solo como una superestructura que condicionaba a la economía.

Tambien entender las relaciones sociales y políticas como estructurantes y desestructurantes, pendulares, (sin descartar algunas la posibilidad a veces de aparecer simultaneas), entre lo continuo y discontinuo, el orden y desorden, la estructura y la comunidad, la institución y Estado naciente, entre otras formas de ver como en la niñez crecimiento y desarrollo, uno es cambio y otro es estabilidad; y con contenidos a veces manifiestos y otras veces latentes.

El cambio es necesario aunque es para la economía psíquica anti económico, pues el cambio implica esfuerzo, así verá al cambio el conservador reaccionario, como la rebeldía, como al “enemigo interno”. Por eso, lo escaso de encontrar militares y empresarios progresistas.

Ahora lo de Política, como he insistido, acarrea muchas interpretaciones, las cuales no todas podremos darle, el papel de nuevas y ni tampoco de idealizables.

Temporalmente tendremos que validar la Política como positivamente desde el senti pensar haciendo , y en este orden, lo que se ha entendido por Política entre otras: desde el arte de lo posible, teoría del poder, y de la praxis de relaciones de la ciudadanía con el Estado o la orientación de voluntades.

Qué no puede ser ya mas la Política?
Existe la tendencia de pueblos que asumiendo su soberanía o autonomía, deciden gestionar ellos mismos sus recursos o excedentes. Tanto en la defensa del territorio como las tendencias a la autonomización de dichos territorios.

Ahora una nueva Política, teleológicamente tenderá al fomento, incremento y expansión de la calidad de vida de la comunidad y de toda la vida en el planeta. Para ello debe cumplir acciones estratégicas respecto a facilitar esta materialidad de la vida. En la esfera de la praxis democrática debe hacer participes a la mayor parte de los miembros de la comunidad en una participación simétrica de todos los afectados, por medio del mayor consenso posible, asi como la democratización profunda en todos los espacios posibles. Y crear instituciones de consulta, auditoría y contraloría social. Y en la esfera de la factibilidad, lo posible con las condiciones que se tenga, dentro de la eficiencia, eficacia, equidad y progresividad.

Muchos Estados modernos, alguien podría decir, que aplican una biopolitica (a lo foucaultiano), de aquella de la biopolítica, de regular las vidas, del hacer vivir, de expandir la esperanza de vida por medio de higienización. Esta defensa del Estado moderno, cualquiera puede decir que el Estado ya protege la vida; esto, como nos recuerda Achille Mbembe, evidencia que los Estados modernos capitalistas han promovido la vida solo para los grupos racializados de acuerdo a su interpretación de humanidad, y una necropolítica para los bárbaros fuera de la centralidad de la visión de occidente, eliminándolos, esterilizarlos, dejarlos morir. Así acá en Guatemala, las poblaciones indígenas y mestizos pobres son considerados como medios (no un fin en si mismo), se excluyen, se segregan, y en la economía y en las políticas, el usar al otro como objeto, es “naturalizado” donde se les reconoce solo de discurso como humanos o eufemísticamente “colaboradores o “recursos humanos” o en la administración pública de dueños pasan a ser: “beneficiarios”, “usuarios” o “clientes”.

Ya no puede ser una Política, que valide una economía basada en la usura, como vicio o pecado que en el sistema pasa a ser virtud, así la usura como patología no puede ser base para la sociedad y desde esta desviación se quiere naturalizar como normal al egoísmo. Dejar que se use como medio a otro ser humano. Salarios abajo de la canasta básica pueden ser morales para el sistema, pero son anti éticos pues no garantizan la vida de la comunidad.

Y menos una política que se base en la corrupción primaria que es considerarse la sede del poder, creer que el representante es el soberano, que ejerce voluntad propia, que tiene un cheque en blanco; ahí inicia la corrupción política que tendrá luego muchas de las otras manifestaciones que ya conocemos.

Esta institución en una nueva política debe entenderse como política primera, como ética, que implica ver a la política como una institución nueva. La institución del poder obediencial. La del mandar sirviendo.

Esta Nueva Política, es la ultima instancia para la vida humana, que regule sobre esta necropolitica que destruye al trabajador, la comunidad y las condiciones de la vida en la tierra.

1/ Docente ECP USAC, docente.carlos.oliva@gmail.com
2/ Advertencia: nos basamos básicamente desde el realismo crítico de la Escuela dusseliana entre otras.
Si lo quieren mas eurocentrico, le diremos Patho- logo- práxico

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