No antes de que el sol se extinga

Michael Roberts

Este año, la conferencia de la revista «Materialismo Histórico» (HM) en Londres estuvo llena y con participantes más jóvenes. HM cubre todos los aspectos del pensamiento radical: filosofía, política, cultura, psicología y economía. Pero mis notas tratan ante todo de economía y mi informe de la conferencia de HM se concentrará en este aspecto.

En realidad, no hubo tantas sesiones de economía como en años anteriores, por lo que permítanme comenzar con las que organicé yo mismo. Fueron dos sesiones para el lanzamiento de dos libros: uno nuevo: El mundo en crisis, editado por Guglielmo Carchedi y Michael Roberts; el otro, mi librito Marx 200, que desarrolla las ideas clave de la teoría económica de Marx y su relevancia en el siglo XXI, unos 200 años después de su nacimiento y 150 años desde que se publicó el Volumen Uno de El Capital.

En la sesión sobre El mundo en crisis, ofrecí una explicación general de los distintos capítulos, que tienen como objetivo proporcionar un análisis empírico global de la ley del beneficio de Marx, con artículos de autores, en su mayoría jóvenes, de Europa, Asia, América del Norte y del Sur (no África, por desgracia). (ver El mundo en crisis).

Como se afirma en el prólogo del libro: El mundo en crisis tiene como objetivo proporcionar pruebas empíricas de la hipótesis de que la causa de las recurrentes y periódicas crisis económicas o depresiones de la producción, la inversión y el empleo se puede encontrar en última instancia, en la ley de la caída tendencial de la tasa de la ganancia del capital de Marx. Mi presentación en Power Point mostró un efecto general: se miren como se miren los datos a nivel mundial, se ha producido una caída secular en la tasa de ganancia del capital; y en varios capítulos se aportan pruebas de que el motor causante de las crisis en el capitalismo es una caída de la rentabilidad y los beneficios.

En la misma sesión, Tony Norfield presentó su capítulo sobre los derivados y los mercados de capitales. Tony acaba de publicar su presentación de PowerPoint en su excelente blog. Tony rastrea el origen de la subida de los derivados desde la década de 1990 a la inestabilidad de los mercados de capitales. Los derivados no causaron la crisis financiera mundial en 2008, pero al extender el boom especulativo del crédito en la década de 2000, ayudaron a proyectar la crisis más allá de las fronteras de los EE.UU. y a conectar la caída en los mercados nacionales de las hipotecas, las materias primas y la deuda soberana. Tony argumentó que las finanzas son actualmente el sector dominante en control y la distribución del valor a nivel mundial, pero esto no quiere decir que las finanzas puedan escapar a las leyes del movimiento del capital y la rentabilidad. Por el contrario, las finanzas intensifican la crisis de rentabilidad. Por lo tanto, en términos de política económica, las medidas para regular o hacerse con el control de la banca y las finanzas puede que no sea suficiente para cambiar las cosas.

Brian Green intervino para suplir a mi compañero editor, Guglielmo Carchedi, que no pudo venir a la sesión. Brian ofreció una nueva visión fascinante sobre cómo medir la tasa de ganancia del capital que pueda incluir al capital circulante y a los activos fijos. La mayoría de los marxistas consideran que es imposible medir adecuadamente el capital circulante para incluirlo en el denominador de la fórmula de la tasa de beneficio (s / (c + v) de Marx. Brian ofrece un método que utiliza las cuentas nacionales para lograrlo y, de este modo, argumentó que es posible medir de forma mucho más precisa la tasa de ganancia, lo que nos permitirá ver con más precisión los cambios en los beneficios y las inversiones que conducen a una depresión.

Los asistentes plantearon algunas preguntas importantes. En particular, ¿cómo podemos conectar la ley de Marx de la rentabilidad (la tasa de ganancia) con las crisis provocadas por la caída de la masa de ganancias? En el primer capítulo del libro, Carchedi y yo mostramos precisamente eso: que una tasa decreciente de ganancias a la larga conduce a una caída en la masa de ganancia (o una caída en el valor nuevo total) que desencadena el colapso de la inversión.

En efecto, contrariamente a la opinión de los keynesianos de que la caída en el consumo de los hogares es lo que desencadena una crisis, es la caída de la inversión y no el consumo la que la provoca. En la Gran Recesión, las ganancias arrastraron la inversión que a su vez determinó el PIB; el consumo apenas se movió. Aquí un gráfico que muestra la variación de la inversión y el consumo un año antes de cada una de las crisis post-guerra en los EE.UU..

Otra pregunta fue: ¿por qué los economistas burgueses registran un aumento de la tasa de ganancia en la década de 1980, si la ley de Marx es correcta? La respuesta es doble: en primer lugar, aunque la ley de Marx sostiene que habrá una caída secular en la rentabilidad, no afirma que será lineal sino que habrá períodos en los cuales las contratendencias (por ejemplo, un aumento de la tasa de plusvalía) a la ley como tal (la creciente composición orgánica del capital) será más fuerte. Y en segundo lugar, este fue el caso durante el llamado período neoliberal, de la década de 1980 hasta el final del siglo XX. Así que los indices convencionales, que siempre comienzan a principios de la década de 1980, pierden parte del cuadro.

En la sesión sobre el libro Marx 200, en mi presentación, Marx 200 HM, vuelvo a esbozar lo que considero que son las leyes fundamentales del movimiento del capitalismo que Marx revela en su análisis económico: la ley del valor, la ley de la acumulación y la ley de la rentabilidad. Esta última fluye de las dos primeras, por lo que la teoría marxista de las crisis depende de estas tres leyes para ser correcta. En la sesión, Riccardo Bellofiore de la Universidad de Bérgamo amablemente accedió a ofrecer una crítica del libro y de mi enfoque. Riccardo considera que mi énfasis en el uso de datos empíricos y estadísticas oficiales bordean el ‘positivista lógico’, un método no dialéctico. Como Paul Mattick, el gran economista marxista de los años 1950 y 1960, argumentó, es imposible utilizar los datos oficiales basados sólo en términos de dinero fiduciario para determinar los cambios en el valor en términos marxistas. Por otra parte, mi énfasis en los datos y las tendencias económicas era demasiado ‘determinista’ y no tiene en cuenta el papel de la lucha de clase. No es decidido por las fuerzas económicas, también existe el papel subjetiva de la clase y yo no lo tenía en cuenta.

Naturalmente no estoy de acuerdo. Me parece que el ‘socialismo científico’ es eso: un enfoque científico para explicar la contradicción irreconciliable dentro del capitalismo y por qué tiene que ser y debe ser reemplazado por el socialismo si la sociedad humana debe progresar o incluso sobrevivir. Marx reconoció el papel de los datos empíricos en el desarrollo de sus teorías y, a menudo, intentó con los limitados recursos a su disposición reunirlos (en El Capital y en otras obras). No podemos limitarnos a afirmar que las leyes del movimiento de Marx deben ser correctas porque hay crisis recurrentes del capitalismo: tenemos que demostrar que las leyes de Marx explican el desarrollo interno de estas crisis y no otras teorías. Si las otras explicaciones son correctas, implican (como así es efectivamente) que el capitalismo sólo necesita ser ‘modificado’ o ‘gestionado’ (Keynes) o incluso mejor no interferir en su funcionamiento (escuelas neoclásica y austríaca).

No es determinismo argumentar que las condiciones económicas están fuera del control consciente tanto de los capitalistas como de los trabajadores (un Leviatán invisible) y que la ley del movimiento del capitalismo se impone a la capacidad de las personas de lucha para cambiar irreversiblemente sus vidas sino se termina con el capitalismo. La lucha de clases opera continuamente, pero su grado de intensidad y el nivel de éxito del trabajo sobre el capital será en parte (incluso principalmente) determinada por las condiciones económicas. “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias existentes (Marx).

Una serie de otras cuestiones importantes fueron planteadas por el público: ¿qué pasa con las tres leyes que Kozo Uno, el economista marxista japonés, identificó? No puedo responderla, pero hubo una sesión en HM sobre este tema con Elene Lange.

La otra pregunta que surgió fue una vez más si la ley de la rentabilidad de Marx en realidad es sólo una teoría secular (es decir, a largo plazo) y básicamente irrelevante a la hora de explicar las causas subyacentes de las crisis recurrentes; o si era sólo una teoría cíclica, que explicaría el ‘ciclo económico’ o las ‘ondas de acumulación de capital’, pero que aportaría poco sobre la posible desaparición o quiebra del capitalismo.

En opinión de Rosa Luxemburgo es que era lo primero: una tendencia a muy largo plazo, tanto que el ‘sol se extinguirá’ antes de que la tasa decreciente de ganancia pueda jugar un papel en el desencadenamiento de la crisis del capitalismo (Luxemburgo hizo este sarcástico comentario en respuesta a un economista ruso que sugirió que la ley de la rentabilidad de Marx bien podría ser relevante). Por otro lado, muchos economistas marxistas que aceptan la pertinencia de la ley de la rentabilidad de Marx en las crisis recurrentes niegan que ofrece una predicción sobre el futuro transitoria del capitalismo (es decir, el capitalismo no puede durar para siempre). En mi opinión, la ley es tanto secular como cíclica y presento argumentos en mi libro, La Larga Depresión, en este sentido. Y en el nuevo libro, El mundo en crisis, hay pruebas tanto del punto de vista secular (Maito) y de la visión cíclica (Tapia).

Basta ya de mis sesiones, porque tengo que mencionar varias buenas sesiones sobre América Latina (Mariano Feliz, Angus McNelly); y sobre la teoría del valor de Marx (Andy Higginbottom (Higginbottom2012JAPEpublished), y Heesang Jeon Value_Use_Value_Needs_and_the_Social_Div).

Pienso volver sobre estos temas en mi blog en el próximo período.

Por último, se entregó el Premio Memorial Isaac Deutscher con el que HM premia el mejor libro marxista del año. El ganador del año pasado fue William Clare Roberts por su intrigante El Inferno de Marx: La teoría política de El Capital (Princeton UP). Para mis reflexiones iniciales sobre este trabajo, ver aquí. Pero la semana pasada, después de escuchar a mi tocayo hablar sobre el tema de la naturaleza de la libertad en el socialismo, pienso volver a este tema en una próxima nota.

La lista corta para el premio en 2018 fue la siguiente:
Sven-Eric Liedman, A World to Win: The Life and Works of Karl Marx (Verso)
Kim Moody, On New Terrain: How Capital is Reshaping the Battleground of Class War (Haymarket Books)
Kohei Saito, Karl Marx’s Ecosocialism: Capital, Nature, and the Unfinished Critique of Political Economy (Monthly Review)
Ranabir Samaddar, Karl Marx and the Postcolonial Age (Palgrave Macmillan)

Michael Roberts: es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2018/11/12/not-before-the-sun-burns-out/
Traducción:
G. Buster

Fuente: Sin Permiso

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