Reflexiones de media noche

Jorge Mario Salazar

La crisis del Estado, que se manifiesta en un conflicto abierto entre instituciones del gobierno, el sector justicia y la presidencia, aún madura y derrama pus por las heridas no atendidas a tiempo.

Todavía se elaboran escenarios de salida a la crisis y ya se muestra el lenguaje de violencia e intransigencia de los ultras del presidente para acelerar una escalada que justifique el uso de la fuerza bruta, parapetados en instituciones sin esencia. Hay una sensación de que las aguas bajan a su nivel y los daños causados por el berrinche presidencial empiezan a ser notorios. El saldo de pérdidas aún no ha sido cuantificado y como es costumbre, se miente creyendo engañar al pueblo de que nada ha pasado.

La ciudadanía esgrime un conjunto de análisis sobre la crisis, intentando ofrecer salidas políticas, dialogadas que honren a las dos partes y baje los ánimos caldeados de una sociedad que se siente traicionada y cuya radicalización apenas requirió de unas cuantas horas. Entre las ideas más notables para lograr este fin, está la que impulsó el PDH Jordán Rodas para lograr un entendido entre las partes oficiales involucradas, que consiste en el retiro de la acción del Presidente, lo que llevaría a que los amparos en la CC contra ésta, queden sin materia y eso facilite un diálogo entre MP-Cicig y el Presidente para arreglar las cosas de acuerdo con los mecanismos establecidos en el propio convenio con Naciones Unidas que dio origen a la Cicig.

Por lo escuchado de parte de la Fiscal General, en esta salida se contempla, de ser necesario, la salida voluntaria del Comisionado, lo que elimina el riesgo de la renuncia de la Fiscal y la condena internacional contra el país y el gobierno.

Esta me parece la mejor salida ya que no involucra los procesos judiciales iniciados por otros actores complementarios que señalan los delitos cometidos por el Presidente. En esta opción se preservan las instituciones y las personas.

La fórmula planteada por los cercanos al presidente buscaría un rompimiento institucional de baja intensidad. Presionan a la Corte de Constitucionalidad mediante acciones jurídicas contra los y las magistradas para que su resolución sea favorable al presidente. Humillar a Iván Velásquez por la vía de la expulsión y colocar su bandera de defensa a la corrupción y la impunidad en la cresta de la colina, al estilo Iwo Jima como quien reconquista un territorio. Quieren generar un espacio de conflicto construyendo para ello un nuevo enemigo interno y resolver, mediante las prácticas ya conocidas durante el conflicto armado interno, el silencio o la aprobación mediática. Hay que ver la alianza de Jimmy con Edwin Escobar y con Alvaro Arzú, algo así como el Ku Kux Klan tropicalizado. Un escenario así de extremo podría mover a protestas callejeras y obviamente más aislamiento del mandatario y del país. Arzú ofrece guerra y desnuda la naturaleza de la corrupción resiliente en las instituciones. Los alcaldes corruptos están desesperados.

La CC, con su resolución en firme, establece el campo de negociación entre las partes. Demuestra que la posición del presidente es contraria a la Constitución y cuestiona con profundidad la capacidad de Jimmy Morales y sus asesores. Que no se trata de imponer sino consensuar. Que nadie es superior a la ley. Está puesta la mesa para un diálogo. De una parte hay voluntad para eso. La otra parte ofrece morongazos.

En su escasez de pensamiento, el Presidente no se percata que la sociedad ha madurado en estos años y que detrás de las luchas por posiciones, con respecto a diferentes aspectos de la problemática nacional, hay un elemento que le cohesiona y este es: la lucha contra la corrupción y la impunidad.

Mientras estos males pervivan y moldeen las políticas públicas no habrá desarrollo posible y nuestro país seguirá viviendo en el subdesarrollo. Entendemos que ésta es sólo la punta del iceberg. Que los cambios necesarios en el manejo de un Estado eficiente para todos los guatemaltecos son muchos, pero debemos vencer ese monstruo de diez mil cabezas. Esto apenas empieza. La ciudadanía no dará un paso atrás. Por hoy, doña Thelma se queda. Don Iván se queda. ¿Y Jimmy, que va hacer?

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