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Era del Internet

Jairo Alarcón

En este tipo de sociedades, el juicio reflexivo está ausente.

Sin duda, el mal uso de la tecnología trasciende en perjuicio para la sociedad, ya que no existe criterio por parte de las personas de cómo deberá ser utilizada. Por el contrario, el uso responsable debe contemplar el impacto que tenga, así como las consecuencias que genere su utilización dentro de la dimensión de lo superficial y lo necesario. Las personas que no tienen criterio son ajenas a tal tipo de discrecionalidad.

Particularmente el uso inapropiado del Internet, no solo ocasiona desórdenes en la comunicación, que redundan negativamente en las relaciones interpersonales, sino que paulatinamente deshumaniza a las personas, las hace dependientes de las máquinas, cada vez más alejadas del contacto y el hacer humano, sumergidos en un mundo virtual de rostros invisibles y
verdades a medias.

La generación Y y Z o generación del milenio y posmilenio, personas nacidas entre los inicios de los años ochenta y principios de los noventa y de 1995 a la fecha, crecieron con la era de la computación y desarrollo de esta tecnología; sobre todo, los de la generación Z que ya han incorporado a su naturaleza el uso de los teléfonos móviles y las redes sociales, estos no solo son dependientes de esa tecnología, sino que esta ya es parte de lo que son.

Por ejemplo, cada vez es más notorio que en la actualidad las familias pierdan interés en las relaciones de contacto, el fortalecer los vínculos humanos ha sido sustituido por los espacios virtuales, que se traducen en el uso desmedido de las redes sociales a través de cualquier medio electrónico.

Para estas personas lo superficial constituye lo relevante, supeditados a imágenes, colores y marcas no alcanzan a comprender lo esencial de las cosas.

Qué criterio tienen las personas para hacer un buen uso de la tecnología, en sociedades en las que la educación no es importante y la educación y los medios de comunicación constituyen brazos ideológicos de un sistema en el que prevalecen los privilegios para unos y la miseria para muchos. En este tipo de sociedades, el juicio reflexivo está ausente y su lugar lo ocupan los impulsos emotivos.

Las herramientas tecnológicas se convierten dentro de las sociedades de consumo, en objetos para la distracción, la maledicencia y el chisme.

En estas, su finalidad es convertir a las personas en grupos objetivos alienados, ajenos a su entorno, a su historia, a sus raíces humanas: sin cultura general y criterio, pues este tipo de sociedades requiere cada vez más de consumidores acríticos, individuos con deseos inmediatos y fugaces.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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