El último tango del pollo rostizado

Jorge Mario Salazar

Poco a poco vamos cayendo en la certeza de la inviabilidad del país que soñamos algún día. Ya no es la resaca de un entusiasmo placero. Es que por todos lados, las lacras de una cultura de corrupción e impunidad, cocinada durante las últimas cinco décadas, emergen con un cinismo y descaro tales, que hasta pareciera que lo correcto en la vida es la coima, el dolo y el chanchullo. Como se canta en el célebre tango de Enrique Santos Discépolo que lleva por nombre Cambalache: “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador. ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! Lo mismo es un burro que un gran profesor. No hay aplazaos ni escalafón, los ignorantes nos han igualao. Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, Rey de Bastos, caradura o polizón.”

Un diputado ostenta un gorro de matón. Otro, una retórica perversa para discriminar a discapacitados. Cuarenta hacen cola para ser procesados. Otros ya condenados por recibir mordida y traficar influencias. Los presos del Mariscal Zavala gozan lujos y poder para manejar a los juzgadores y ganar tiempo y perdón. Los amigos de los procesados por crímenes de lesa humanidad se congregan en una asociación destructiva para fomentar el engaño, la calumnia de quienes luchan contra la corrupción. La campaña de desinformación pone como buenos y víctimas a los criminales, como honestos a los ladrones consumados y revuelven informaciones de tal manera que los probos salgan salpicados a la vista del público.

En esta ocasión, los operadores de la asociación macabra y los mercenarios de la información, se saltaron las trancas. Recurrieron al chanchullo en los sistemas de justicia y seguridad, para incidir en un problema entre iguales (empresarios de pollo) de una manera tan burda que ponen en entredicho, no sólo a la persona sindicada falsamente, sino que construyen un escenario en el cual, el Ministerio Público, el Ministerio de Gobernación, el Organismo Judicial, la Policía Nacional Civil, se ven cuestionados irracionalmente por la gente desinformada y maliciosamente por los interesados en destruir la credibilidad, principalmente de la señora Fiscal General y con ella a la Cicig y de paso llevarse al ministro de Gobernación y si pueden al superintendente de la SAT.

Para este objetivo estratégico, sacrificaron un antiguo peón que creció a alfil en el Ministerio de Economía: Enrique Lacs. Quien sufre este escarnio público es un profesional que goza de prestigio construido a base de su trabajo en la iniciativa privada y la administración pública, fiel al Cacif ha sido promotor de las negociaciones de apertura económica y comercial, trabajo que ha desempeñado con eficiencia en las negociaciones de los tratados de libre comercio (TLC´s), mediante los cuales se ha entregado la soberanía nacional a las transnacionales.

El licenciado Lacs, no es cualquier exfuncionario. Era una cabeza de playa del Cacif adentro de la administración de Jimmy Morales. Destituido como viceministerio de Economía a los pocos días de la destitución del Ministro Rubén Morales Monroy por medio de un mensaje en whats app, en medio de un ambiente enrarecido y oscuro. La destitución de Lacs es una fisura más en las relaciones de sectores del Cacif con el Ejecutivo. En particular con los productores de pollo, quienes además tienen el monopolio de toda la cadena productiva, desde la importación de maíz, concentrados y los paquetes tecnológicos para esta actividad. El motivo, la desgravación de ciertas carnes de pollo importadas, con lo que pierde la protección un sector tradicionalmente muy poderoso.

Lacs responsabiliza de la falsificación de la orden de captura en su contra a una empresa en particular, misma que fuera señalada en otra oportunidad de presentar un amparo provisional falso. Al parecer es una práctica común de las mafias, como lo son otras órdenes de captura falsas mediante las cuales se ejerce represión contra ciudadanos que se oponen a empresas que ostentan poder, como las aceiteras de palma, las hidroeléctricas, mineras y el pollo. Solamente que ahora se metieron con un personaje consentido de la Amcham y de la mayoría de transnacionales beneficiadas con los acuerdos de los TLC. Por esa razón, se ha vuelto un escándalo público.

El escenario creado tiene varias salidas. Señalo dos posibles. La menos deseada es que se deteriore la credibilidad alcanzada por las instituciones de justicia y seguridad, dando paso al fortalecimiento y reposicionamiento de las mafias que se encuentran a la baja, con el deterioro del avance hacia un Estado con imperio de la ley.
La salida deseada es que se descubra a la línea mafiosa que tiene estas relaciones adentro de los juzgados y la PNC sin importar hasta donde lleguen sus conexiones. Que esta fisura en las relaciones del poder político tradicional con el poder económico real, se traduzca en un mayor apoyo para el proceso de institucionalidad democrática que beneficie una apuesta por el desarrollo y estabilidad política y un esfuerzo por la unidad nacional contra la corrupción y la impunidad.

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