Ante las amenazas y señalamientos en contra del trabajo de CMI

5 minutos de lectura

Por Rodrigo Véliz

El jueves 26 de mayo de este año el Centro de Medios Independientes (CMI), donde con cierta periodicidad colaboro, publicó una nota donde trataba de hilvanar los intereses que giraban en torno al director de la película guatemalteca Septiembre, Kenneth Padilla (desde 2012 Kenneth Müller), hijo del coronel (r) Gustavo Adolfo Padilla Morales. La nota causó reacciones violentas, entre las que me llamó la atención la que hizo el director de la Fundación contra el Terrorismo, Ricardo Méndez-Ruiz Valdés, y que circuló en redes sociales con cierta amplitud.

En una publicación hecha en Facebook me señala, sin ningún fundamento ni prueba alguna, de estar “detrás de los ataques” (sic) en su contra, en referencia a ese artículo y otra serie de notas que con los años CMI ha publicado tratando de desnudar los hasta ahora oscuros intereses que giran en torno a este personaje, incluyendo uno donde se detallaba, con todas las pruebas del caso, su participación como agente de inteligencia militar (S2) asignado a la base militar de Cobán de febrero a junio de 1982, el mismo tiempo por el que hoy son juzgados varios militares en el caso Creompaz.

En el caso del artículo sobre la película, la nota muestra su relación con el pasado del coronel Padilla Morales, su presencia en el área ixil, su participación en las intentonas de golpe de 1988 y 1989, el rol de su empresa de seguridad (Serseco) en el conflicto de Ixquisis, donde Méndez-Ruiz también jugó un papel importante, todo en el contexto de su presunto papel como financista de la película.

Lo de Méndez-Ruiz no es aislado, y con otra gente en redes sociales han señalado al CMI de esconderse detrás del anonimato de algunas notas, en referencia a la creciente cantidad de artículos que nos hemos visto en la necesidad de publicar sin autoría.

Ante tales señalamientos, acusaciones y amenazas, me veo en la necesidad de aclarar el asunto.

Primero es importante decir que el CMI no es un medio clandestino, ni mucho menos, como los señalamientos quieren hacer ver. Es una red de personas y colectivos (fotógrafos, cineastas, investigadores, comunicadores comunitarios, etc.) que desde 2013 buscamos hacer pública información que nos parece que los medios corporativos, por los intereses de sus financistas (véase los casos del Grupo A, Albavisión, etc.), no hace pública y en algunos casos tergiversa.

Ese es nuestro único objetivo, como lo demuestran más de 4 años de publicaciones en ese sentido.

Una de las características del espacio es que funciona de manera voluntaria, sin salarios devengados, ni financiamiento estatal, privado o de cooperación internacional. Por eso no hay una dirección ejecutiva, secretaría o incluso una oficina registrada. No tendríamos cómo pagarla.

Este trabajo ha tenido, por eso mismo, sus altos y bajos, y en el camino se han cometido varios errores que hemos tenido que aclarar. En ese proceso nos hemos ganado varias amenazas, como la que ayer hizo Méndez-Ruiz. En 2014 le ganamos un caso a un militar que trabajaba en la seguridad de la minera ubicada en La Puya, luego que amenazó a varios comunicadores “de cortarles la mano”. Otras veces hemos sido expuestos a monitoreos, seguimiento físico y otras amenazas directas.

Lo que éstas buscan, no nos queda duda, es nuestro silencio. La censura y la autocensura siguen siendo en casos de alto impacto o de mucha conflictividad social algo por lo que periodistas de diferentes medios, desde los corporativos hasta los alternativos, tienen que pasar. El temor a las represalias financieras o a demandas es frecuente.

Por esta razón algunas de las notas que se publican en CMI son firmadas como Equipo de Análisis, lo que no evita que en el proceso de edición se haga todo lo posible por verificar las fuentes de la información que se publica. Y esto lo recalcamos, todos los artículos contienen las citas de las fuentes de información. Que pasen por ese filtro es lo que nos ha permitido en ocasiones compartir nuestras notas en otros medios, como Nómada y Plaza Pública.

Este es el verdadero meollo: las críticas buscan descalificar la información que trata de reconstruir las redes que se han movido entre lo paralelo y lo legal para obtener beneficios, y han frenado incluso con violencia los impulsos de cambio que ha tenido este país. Esa es la gran lección que los avances del MP-CICIG y la SAT hicieron transparentes. Atrás seguro hay una larga historia no contada sobre este país.

Por eso es importante recalcar que esto no es un ataque aislado a CMI, sino que es parte de una campaña que otros espacios políticos emergentes están recibiendo en su contra.

En los días de tensión alrededor de las reformas constitucionales, en el twiter de CMI salió información sobre las personas que acompañaban a Zury Ríos, Méndez-Ruiz y otras figuras recicladas del riosmontismo. Resaltaba en esa información la presencia de personas vinculadas familiarmente a redes importantes de la cúpula empresarial. En sí misma puede ser información inocua, pero vista en perspectiva y en clave histórica ayuda a entender la cercanía de miembros de la cúpula empresarial con grupos radicales de derecha, que fomentan el discurso del odio.

Los vínculos de algunos de esos personajes (o sus padres) con el viejo MLN resulta por demás (¡y al menos!) interesante. Con ese apoyo, estos personajes legitiman las posturas agresivas de Méndez-Ruiz, ya señaladas desde 2013 por el PDH. Ignoramos si también son sus financistas, ya que el presidente de la Fundación contra el Terrorismo siempre ha guardado silencio en este aspecto.

Invitamos a no tenerle miedo a la historia, a la transparencia de propósitos y a la información. En todo caso, cuestionarla y debatirla con bases. Como diría Luis de Lión, “cuando recordemos todo comenzaremos a caminar para adelante“.

Comparte, si te gusto

Más historias

3 minutos de lectura
6 minutos de lectura
3 minutos de lectura

Puede que te hayas perdido