Crónica de una fuente carmesí

Lorena Medina Lalore

La noche caía lentamente, arropando aquella fuente, vieja, gris y vacía. Otrora estaba rebosante, rodeada de gente que miraba de reojo y con asombro sus aguas teñidas de rojo, durante un homenaje sentido a 41 niñas, amadas por cientos, dilapidadas por muchos, ignoradas por la mayoría. «Las niñas malas, por algo fue, saber qué hicieron», decían algunos curiosos desalmados que se paseaban por el lugar. En medio de los discursos, los niños gozaban jugando con el agua roja y retozando allí, alimentando a las palomas, que lo mismo alzaban el vuelo que de vez en cuando se detenían a beber agua roja de la fuente.

Las campanas anunciaban una misa de muerto, pero uno de alcurnia, un abuelo del barrio San Sebastián. A las niñas, a todas ellas no les hicieron misa, las campanas no cantaron, no les lloraron las devotas; a ellas no les dieron absolución porque no podían pagar ni con su vida indulgencia alguna. «Culpables de los abusos, por malcriadas, por insolentes, por rebeldes», murmuraban algunas señoras, entretanto se somataban el pecho al son del «Ten piedad», iniciando la tan esperada cuaresma.

Hoy día, alfombras multicolor de aserrín cubren las calles del Centro. La fuente roja sigue agitada e impaciente, esperando que regresen las voces, las flores y los niños que juegan alimentando a las palomas y la esperanza, entretanto la justicia se fue de vacaciones por la Semana Santa, encorvada y con velos negros, tras emitir un fallo benevolente, para sacurdise las cenizas de los pequeños cuerpos amontonados, en su oscura consciencia. Ciegamente se persigna ante los funcionarios acusados de la dantesca tragedia. Como Pilatos, se lavaron las manos y les besaron los anillos, a cambio de la venia presidencial y una prometida parranda en el paraíso.

La fuente se vuelve a sonrojar, evocando las flores ya marchitas. Risas burlonas carmesí de quienes compran todo hasta consciencias, mostrándole su peor mueca al destino de aquellas pequeñas.

Las palomas vuelven a revolotear; van anunciando que cada día renacen los gritos amordazados y estallan en mil voces nuevas. Las campanas sonarán, fuertes y libres para hacer retumbar todas las plazas, hasta que la justicia llegue, como llega certeramente el amanecer. Mientras yo, sueño con esa fuente que se despertará un día limpio, con aguas cristalinas, reflejando el sol, como era cuando la conocí de la mano de mi padre.

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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